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El mundo es un campus (II)
Con una 'escala técnica' de 15 horas en Madrid, Jesús Sala cambia el paisaje de Rabat por el estado de Maryland, donde le espera su nuevo destino, el "Coach Wootten Basketball Camp". Dirigido por Morgan Wooten, todo un miembro del Hall of Fame, este es considerado el mejor campus de la costa este para jugadores de Middle y High School. Será, pues, el marco perfecto para que nuestro entrenador viajero siga sumando kilómetros y transmitiéndonos sus experiencias


Morgan Wootten, director del campus que lleva su nombre


Coach Sala junto a Morgan Wootten

Redacción, 18 Jul. 2002 .- Tras mi estancia en Rabat, viajé de nuevo a Madrid. Disponía de tan sólo 15 horas, el tiempo justo para ver a mi novia Inma (qué menos), mi hermano y algún amigo ... y lavar la ropa. De vuelta al aeropuerto, esta vez rumbo al estado de Maryland, en Estados Unidos, para trabajar durante dos semanas en el "Coach Wootten Basketball Camp".

Supongo que la mayoría no lo conocerá, pero se trata del mejor campus de la costa este de EEUU para jugadores de Middle y High School. La fama de este campus se debe a que el organizador es el maestro Morgan Wootten, el único coach que ha desarrollado toda su carrera como entrenador de un instituto (el "Da Matha High School") y ha sido incluido en el "Hall of Fame" de Springfield, el más alto reconocimiento que se puede tener en el mundo del baloncesto.

Entre los admiradores de Wooten se encuentran entrenadores legendarios como Red Auerbach (9 anillos con los Celtics), Dean Smith (North Caroline), John Wooden (UCLA) o Mike Krzyzewski (Duke). Una frase de este último resume el reconocimiento del colectivo de entrenadores: "La gente dice de Morgan Wooten que es el mejor entrenador de baloncesto de High School del país. Yo no estoy de acuerdo. Simplemente, no conozco otro entrenador mejor a ningún nivel -High School, universidad o profesional-. Me asombra".

Con tales reseñas, os podéis imaginar que me sentía expectante ante la posibilidad de integrarme en su equipo de trabajo. Viajé vía Frankfurt hasta el aeropuerto National Reagan en Washington, donde me recogerían para llevarme al campus. La primera sorpresa fue comprobar que el medio de transporte iba a ser un autobús escolar, de esos amarillos que hemos visto todos en las películas. Teníamos 3 horas de viaje e íbamos haciendo paradas para recoger algunos jugadores hasta llegar a "Frostburg State University", la pequeña y preciosa universidad en la que se iba a desarrollar el campus.

La llegada fue poco menos que caótica. He participado ya en bastantes campus, pero no pude dejar de sorprenderme al encontrarme allí una marabunta formada por más de 600 chicos, 70 entrenadores y cientos de padres de un lado para otro intentando registrar a sus hijos. Al principio me sentí bastante perdido. Debía recoger la ropa (dos polos y un pantalón para los entrenadores) y registrarme para que me asignaran una habitación. Allí me esperaba Joe Wootten, hijo de Morgan Wootten, que es el director del campus y entrenador del "O´Connell High School", uno de los institutos incluidos en el top10 para la próxima temporada, junto con el Da Matha High School. En una hora debía deshacer el equipaje y presentarme en el pabellón de los Bobcats, nombre del equipo de la universidad.

La presentación del campus y los entrenadores no tuvo desperdicio. Entre los participantes había coaches de High School, universidades, colleges menores y como representante del resto del mundo, un servidor (era el único entrenador no americano de la primera semana). Ojo, presentaban a los entrenadores al más puro estilo NBA, con speaker y todo. Cuando llegó mi turno pronunciaron mi nombre de una forma inteligible, así que no supe que se referían a mí hasta que entendí que decían que provenía de España y algunos comenzaron a gritar "Andele, ándele...". Ahí empecé a darme cuenta que no sabían mucho de nuestro país...

Dividían a los jugadores en ligas en función de la edad y el nivel. Así, teníamos la ACC, Big East, A-10, BIG-10, SEC y PAC-10, cada una con su comisionado responsable. Posteriormente, dividían a los chicos en equipos y asignaban cada equipo a un entrenador.

A mí me tocó la A-10, el equivalente a infantil de segundo año y el equipo que me asignaron fue el "St. Bonnaventure". Nuestro plan diario era el siguiente:

7.00-8.30: desayuno
8.45-9.00: reunión del staff entrenadores
9.00-11.00: trabajo de técnica individual y fundamentos.
11.00-12.00: partidos
12.30-13.20: comida
13.20-14.00: conferencia de entrenador o jugador invitado
14.00-14.50: fundamentos
14.50-15.40: concursos de tiro, 1x1, 3x3
15.40-16.30: partidos
16.45-18.00: cena
18.10-19.00: entrenamiento equipo
19.00-19.40: fundamentos
19.45-20.45: partidos
20.45-22.30: tiempo libre
22.30: a dormir

Se trabaja a destajo, pero funciona gracias al numeroso staff de entrenadores y unas posibilidades materiales excepcionales. En total, más de 60 canastas distribuidas en cuatro gimnasios y pistas exteriores. Aquí la gente sabe a lo que viene y se evitan los problemas antes de que se produzcan. Por poner un ejemplo, cerca del campus había un campamento de chicas y los jugadores no podían acercarse allí bajo pena de ser expulsados del campus. De los profesores no se dijo nada, pero por si acaso ...

La A-10 era una liga divertida, con tradiciones como un concurso de los peor vestidos para entrenar al baloncesto en la que un día estuve nominado. Joe Wootten y sus colaboradores contribuían a crear ambiente con sus parodias sobre las particularidades de algunos de los jugadores que se encuentran cada año o cómo se debe actuar cuando un scout de alguna universidad o high school intenta reclutarte.

Cabe destacar que, a diferencia de la tendencia actual en España, el trabajo de fundamentos era muy analítico. Trabajo en filas con un sólo balón y dando mucha importancia al detalle, repitiendo una y otra vez los mismos movimientos hasta la perfección. Con esto no quisiera cuestionar su método de trabajo, pues he de reconocer que no había visto antes a tantos jugadores juntos con una mecánica de tiro tan depurada. En este punto voy a remarcar que en Estados Unidos no existe el minibasket y los niños empiezan a jugar al baloncesto en canastas grandes. Los americanos consideran que esas son las canastas donde se juega al baloncesto y no le dan muchas vueltas al asunto. Son formas distintas de trabajar.

Llegado el jueves, los entrenadores debíamos elegir a los jugadores que iban a formar los equipos del all star, así como los galardones individuales de la liga: mejor jugador, Mr. fundamentos, mejor defensor, mejor reboteador, mayor progresión y jugador mejor entrenable. Tras la fiesta del All Star llegaban los padres y se celebraban las finales de los campeonatos. Para mí fue un día especial, pues el St.Bonnaventure iba a jugar la final contra el equipo de uno de los entrenadores con más experiencia y prestigio del campus, Uncle Buck, apodado "The Rock". Perdimos en la prórroga después de tener el último tiro, pero concluímos de forma brillante el buen trabajo de toda la semana.

Pero he dejado para el final uno de los principales secretos del buen funcionamiento del campus. Todas las noches, los entrenadores teníamos una sala donde se podía comer gratis toda la pizza que se quería. No os podéis imaginar, cerca de 100 pizzas por noche y tanta bebida como uno quisiera. En este ambiente se comentaba el día y tenían lugar interesantes tertulias de baloncesto. Ese era un buen lugar para pasar un buen rato y seguir aprendiendo.

De esta primera semana no os voy a contar más, pues me queda otra semana en el campus y quiero guardarme alguna sorpresa para el próximo capítulo.

Jesús Sala
(coachjsn@hotmail.com)



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