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De Terrassa a Harlem (II): Reencuentro gerundense con Marc y Mo'
Parado, convertido en neoyorkino y con puro baloncesto en las venas, Rubén Alcaraz relata en esta segunda entrega de su aventura americana el reencuentro con sus ex compañeros del Akasvayu Girona: Marc Gasol y Maurice Whitfield

  • De Terrassa a Harlem: El partido que SÍ pude ver


  • Rubén Alcaraz disfrutó de la auténtica experiencia NBA en Philadelphia

    11 de febrero de 2009. Este es un día que tenía marcado en mi agenda particular desde hacía semanas: los Grizzlies de Memphis visitan a los Sixers de Philadelphia. Coincidí el año pasado en Girona con Marc Gasol y después de vivir y disfrutar el día a día del pasado MVP de la ACB, uno vive desde la distancia con orgullo y emoción su trayectoria en la NBA. Otro de los jugadores más recordados por la afición gironina Maurice Whitfield, reside actualmente en Philly. Mo’ que actualmente se encuentra sin equipo y sueña con volver a jugar en España, pasa todo el tiempo que puede con su familia en su ciudad natal. Si además añadimos que una de mis ciudades favoritas es Philadelphia, se puede decir que me esperaba un plan perfecto.

    Vivir en New York a apenas dos horas en autocar, y 90 minutos en tren, te permite poder realizar este tipo de excursiones sin tener que poner las calles de tu barrio por ser el primero que se despierta en la ciudad. La economía de un desempleado como yo no es para tirar cohetes, así que me paso unas horas la noche anterior buscando la fórmula más barata de viajar a la ciudad del amor fraternal. El viaje en tren más barato es de 45$, y el de cualquiera de las líneas principales de autocares no baja de 19$. Pero navegando por la red encontré una compañía que conecta el Chinatown de New York con el Chinatown de Philadelphia por 12$. ¡China es el futuro! Con lo que me ahorro me compro el nuevo número de la revista Slam y una Coca Cola con vainilla para pasar mejor el viaje. Una de las ventajas de vivir a este lado del charco es que te compras revistas de baloncesto semanas antes que tus colegas en España. Puede parecer una chorrada, pero es algo que valoro bastante.

    Un tranquilo viaje en autocar (los chinos no son las personas más ruidosas del mundo), me deja en Philly al mediodía, justo para comerme el cheesestake tan característico de la ciudad y llamar a Maurice. Hay que decir que he tenido un problema con mi teléfono, y llevo sin ‘celular’ desde que aterricé aquí hace apenas una semana. Llamar desde una de las innumerables cabinas telefónicas que por suerte aún funcionan en las grandes ciudades de Estados Unidos no es algo fácil para alguien de letras como yo. Marcar el 1, más el código de área, más el teléfono al que quieres llamar suena más fácil de lo que realmente es. Tras varios intentos frustrados de contactar con Marc y con Mo’, que hicieron que me quitara un peso de encima en forma de monedas de quarter dollars, conseguí hablar con el checo. “¡Wassup Mo’! It’s Ruben”. “¡Ruben! ¿Estás en Philly? ¡Dime la dirección que te paso a buscar!”. Justo en la media hora que habíamos acordado, nos encontramos en la calle 16 en su cruce con Chesnut Street en pleno downtown de la ciudad.

    Maurice está excitado, tanto o más de lo que estoy yo. Con él está Marvin, su hermano, que conocí en Girona cuando vino unos días a ver a Mo’. Rápidamente nos ponemos al día de nuestras vidas actuales. Por sus palabras da a entender que su paso por Girona lo ha marcado mucho. Quiere jugar en España, es su objetivo, y por eso esta mañana a las siete en punto estaba corriendo y levantando pesas. Intenta mantenerse en forma a la espera de la llamada de un equipo español. Hablamos de todos los compañeros del equipo del año pasado, y donde están ahora. “¿Como está jugando Vic?”, es su primera pregunta. Víctor Sada y él compartieron dirección de juego el año pasado en el Akasvayu Girona. “Ya sabes, Víctor siempre juega bien, defensa, dando asistencias, etc. Tuvo una pequeña lesión pero ya está recuperado”. “¿Y Fernando? ¿Como lo está haciendo en el Tau?”, es su siguiente pregunta. “Bien, aprovecha los minutos que tiene, es que Rakocevic está increíble ahora”. Le pregunto si últimamente ha hablado con Erik Daniels. “¡Sí! Hablamos todos los días”, me responde. Erik juega actualmente en los Erie Bayhawks de la NBDL, promediando 21 puntos y 10 rebotes. “Eeeasy”, comentamos entre risas.

    A media tarde Marc llama a Maurice para localizarme “¡Filipeeeee! ¡Qué pasa nen! Tienes dos entradas a tu nombre.” Tras desearle suerte, seguimos en el Lincoln de Mo’ recordando anécdotas del año pasado mientras vamos a los diferentes recados con los que tiene que cumplir. El reencuentro de los tres gironins no podrá ser en el Wachovia Center, hogar de los Sixers, ya que Maurice va al aeropuerto a recoger a su novia que llega de Detroit.


    Marc Gasol, durante el partido contra los Sixers

    Where Marc happens

    Llego al encuentro como cualquier buen aficionado estadounidense, con el partido empezado, y hay tiempo muerto en la cancha a mitad del primer cuarto con el equipo de Memphis ganando 14-10. La última vez que había presenciado un partido NBA había sido precisamente aquí. Un descafeinado Sixers con media plantilla lesionada, incluyendo Allen Iverson, contra Cavaliers de un recién llegado a la liga LeBron James. Se me había olvidado por completo todo el ambiente y parafernalia de este tipo de eventos. Simplemente espectacular. Ver un partido NBA por televisión se hace largo y tedioso, pero asistir a uno en directo es totalmente distinto, ya que todas las interrupciones están muy bien amenizadas.

    Ver a Marc en la cancha me produce un sentimiento enorme de alegría y de satisfacción. Por fin volvía a verlo jugar en directo, y en la que es SU liga. Se me hace raro no verlo dominar la pintura ni que le lleguen buenos balones en el poste bajo, pero no tengo dudas de que será alguien grande en la NBA. Marc es perfeccionista, se enfada consigo mismo cuando comete algún error y aprende rápido.

    El partido no pasará a la historia por ningún motivo en especial, es uno más dentro del apretado calendario de la temporada regular. Gran actuación de Hakim Warrick, primo de Maurice Whitfield precisamente, y partido correcto de Marc. El center titular de los Grizzlies juega el último cuarto entero, y es importante con dos rebotes ofensivos y anotando los tiros libres tras las faltas que recibe. 11 puntos, 9 rebotes y 3 asistencias con un 4 de 5 en tiros de campo completan su estadística. Pero tras cuatro victorias seguidas, Memphis cae en los últimos segundos contra los Sixers de un Andre Iguodala muy activo en los últimos compases del encuentro.

    Tras la finalización del encuentro hago tiempo por los pasillos del pabellón, y sigo por uno de los televisores el clásico por excelencia de la NCAA, Duke contra North Carolina. Me encuentro con Aaron Owens, más conocido como AO, el famoso jugador de streetball, saliendo del pabellón. Bajo a la zona donde los familiares y amigos esperan a los jugadores, gracias al pase que Marc me había dejado junto a las entradas. Mientras espero conozco a una mujer que también espera la salida de los jugadores, con una camiseta muy especial. Es una camiseta firmada por prácticamente todos los jugadores de la NBA.


    Una aficionada recoge las firmas de todos los jugadores NBA en su camiseta

    Me explica que de Memphis solo le faltan las firmas de los rookies. Le digo que una firma la tendrá seguro. Así es, cuando Marc sale y tras firmar amablemente algunos autógrafos, firma la camiseta de la alegre mujer. Está también Cristina, su novia, que ha viajado a Philadelphia con él y lo acompañará todo el fin de semana de las estrellas en Phoenix. El parón del All Star es aprovechado por muchos jugadores y entrenadores para unas pequeñas vacaciones, pero no será así para Marc. “Mañana viajamos para Phoenix y entrenamos por la tarde. Viernes el partido, y me quedaré hasta el domingo para ver a Pau. Lunes por la tarde entrenamos en Utah, así que no paro, pero lo prefiero así”, me explica de carrerilla.

    De vuelta al hotel, el taxista aficionado de los Sixers, reconoce al jugador de los Grizzlies y excitado empieza a hablar de baloncesto. Dice que ha estado siguiendo el partido por la radio mientras trabajaba y que su equipo debería pasarle más el balón.

    Aunque han perdido, la sensación que transmite Marc es de ser feliz y estar adaptado totalmente a su nueva vida en Memphis y la NBA. No olvida España ni tampoco Girona, una ciudad con la que se profesa un amor mutuo. “La comida es muy diferente, ya sabes. En Girona hay muy buenos restaurantes, en Memphis apenas vamos a cuatro”. “Cocinamos bastante en casa”, comenta Cristina, que también se siente nostálgica hablando de Barcelona.

    Marc está totalmente al día de lo que pasa en el baloncesto español, y durante la cena soy yo el que le hace mil preguntas sobre Memphis y la NBA que logran saciar mis más curiosas preguntas, como si Steve Francis llegó a entrenar con ellos. “Un entreno y un shootaround solamente”, me explica. “Antoine Walker también estuvo con nosotros, vaya fenómeno”. Durante la cena, Marc está pendiente de su teléfono desde donde sigue el partido de Los Angeles Lakers en Utah. Se molesta como cualquier aficionado cuando finalmente acaba perdiendo el equipo de su hermano Pau.

    Mientras acabamos de cenar se nos unen Maurice Whitfield y su hermano Marvin. Siento que estoy viviendo algo con lo que muchos aficionados gironins sueñan. El sentimiento de aquel equipo era muy fuerte. Hay una frase de Nietzsche que dice “lo que no me destruye me hace más fuerte”, y el Akasvayu Girona se hizo más fuerte el año pasado a pesar de los problemas económicos que estábamos viviendo y que finalmente llevaron a la desaparición del Club Bàsquet Girona.

    Mientras charlamos animadamente suena el teléfono de Marc, es Erik Daniels. Erik jugará en Phoenix el All Star de la NBDL, y se cita allí con Marc. La buena relación entre ellos no sólo se quedaba dentro de la pista sino que se extendía fuera de ella.



    Antes de despedirnos nos hacemos una foto con el carnet del Club Bàsquet Sant Josep de Girona, relevo en la ciudad del difunto equipo ACB, para demostrar todo nuestro apoyo al nuevo club. Marc ha demostrado en numerosas ocasiones su apoyo al proyecto de devolver el baloncesto en Girona al lugar donde se merece. Desde Philadelphia, la ciudad del amor fraternal, la ciudad de Rocky Balboa y la campana de la libertad, Marc, Maurice y un servidor, recordamos a un equipo que nunca debió desaparecer.

    PD: Según nota oficial del Basquet Lleida, hoy martes Maurice Whitfield llega para estar un mes de prueba en el equipo entrenado por Edu Torres. ¡Good Luck Mo’!

    Rubén Alcaraz

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