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La épica de Igor Rakocevic
“No dormí en toda la noche. Ni yo mismo sé cómo he aguantado. Para mí, era uno de los partidos mas difíciles de mi vida”, explicaba un emocionado Rakocevic, enfermo y a la vez vital para el título del TAU con 18 puntos y 4 asistencias


Igor Rakocevic explotó de alegría tras anotar el triple que fijaba el 69-77... pero no estaba todo dicho

Redacción, 24 Feb. 2009.- “He dormido fatal, sólo una hora, algo que he comido me ha sentado mal”, nos comentaba Igor Rakocevic horas antes de la final. Sin hacer ruido, sin quejarse, sin pretender un protagonismo indebido. Estaba preocupado con no llegar bien a la lucha por el título, a no responder a las expectativas y, por qué no, a no poder quitarse el discutible sambenito de que no brilla en los partidos importantes.

“Estoy orgulloso de ti, jugaste enfermo. Eres mi hombre”, le decía un emotivo Pete Mickeal segundos después de taponar el tiro de la victoria, en frases recogidas por Radio Vitoria. Y es que la Copa del Rey de Igor Rakocevic fue más allá del dolor, más allá de la superación personal.

Tras las semifinales, ‘Rako’ apenas podía andar; cojeaba mucho. “Es sólo el cansancio”, decía él, con un gesto difícil de creer. En el entrenamiento previo a la final, no estuvo al mismo ritmo que sus compañeros. Y como remate, la gastroenteritis. Su fantástico torneo, su extraordinaria temporada, su momento, de repente se veía amenazado.

"Tenía problemas de digestión y no dormí en toda la noche. Ni yo mismo sé cómo he aguantado. Para mí, era uno de los partidos mas difíciles de mi vida, por mi estado físico y no sé de dónde saqué las ganas para ayudar y jugar", aseguraba Igor tras el partido a la Agencia EFE.

Pese a las molestias, salió en el quinteto titular. Pero no estaba fino y sus dos primeros lanzamientos fueron taponados, enfilando el banquillo apenas tres minutos después. Tardó 15 minutos en anotar sus primeros puntos, dos tiros libres y, por fin, en el minuto 18 y poco después de recibir su tercer tapón, anotó su primera canasta en juego.


Explosión de alegría tras el tapón de Mickeal: Igor 'vuela' para abrazar al americano

Entonces, el huracán Rakocevic se desató. El escolta serbio volvió a ser el de siempre, la pesadilla del Unicaja. Elevó su cuenta hasta los 18 puntos, repartió 4 asistencias y celebró como nunca un triple, el que ponía el 69-77 en el electrónico a falta de 5:50. Parecía sentenciar el encuentro, el título, pero no sería así y el partido se vería abocado a un final de épica. En él, la ambición de Rakocevic quedó patente pidiendo el balón para jugársela. No hubo tiempo para ello y el tiro forzado de Teletovic fue repelido por el aro. Prórroga.

En el tiempo extra, más sufrimiento para nuestro protagonista. No en vano, Rakocevic era eliminado por cinco faltas con más de cuatro minutos por jugarse, quedando condenado al sufrimiento del banquillo. Lo pasó fatal, siguiendo incluso con las manos en la cabeza la última jugada de la prórroga, cuando Berni Rodríguez se preparaba para lanzar de tres. Con el tapón, su estallido de júbilo fue puro, sincero. Fue el primero en saltar, el primero en agarrar al héroe Mickeal. Era su primera Copa del Rey, el título que le faltaba en España, el título que más deseaba.

Pablo Malo de Molina
@MalodeMolinaACB
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