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Momentos de oro
Instantes de rabia o genialidad. Triples que dieron la vuelta a partidos imposibles y otros que fueron la estocada definitiva. Declaraciones explosivas, burlas que hirieron el amor propio y un mate, el Mate, que cambió la historia del torneo


Pau Gasol en el banquillo, triste tras la primera derrota (Foto EFE)

  • El tiro libre más amargo. Queda menos de un minuto para el final de un debut más que decepcionante de España en el Eurobasket. No sirvieron las zonas, el ataque fue errático y los amagos de remontada se quedaron en meros espejismos. Para colmo, no era el día de Pau Gasol, que acusaba su lesión que le había tenido casi un mes parado y que vivió uno de sus momentos más amargos con la elástica nacional desde la línea de tiros libres, un suplicio aquel día. Un tiro... fallo. Y otro, y otro. Así hasta en siete ocasiones (¡0/7!), algo realmente impropio de un jugador así. Paradójicamente, lo más duro fue romper la racha. En su octavo tiro libre acertó. El punto no servía para intimidar a Serbia (que ganaba por 62-53) sino para llevarse una ovación sarcástica y burlona de los aficionados rivales. Esas risas minaron su orgullo aquel día pero convirtieron al jugador en monstruo. Aunque eso no lo sabrían hasta 13 días después…>/li>

  • Pau, al rescate. Han habido momentos malos, de nervios, de enfado incluso o hasta de decepción en la primera semana del Eurobasket. Pero ninguno tan aterrador y de tanto miedo como el vivido ante Gran Bretaña. Una derrota era sinónimo de decirle adiós al Eurobasket. Sin embargo, nadie pensaba en ella en los prolegómenos de un partido que se antojaba sencillo. Y lo fue en buena parte del mismo, gozando de 16 puntos de ventaja y acariciando la victoria hasta que se fundieron los plomos y Gran Bretaña remontó de manera increíble. A los británicos le entraba todo y los aficionados tenían que frotarse los ojos con el resultado en el luminoso a poco más de cuatro minutos para el final: 69-73. Olía a Angolazo histórico. Lenzly nos echó un cable perdiendo un balón y Rudy machacó con rabia para dejar la diferencia a 2. Hasta que le llegó la bola a Pau, que no se lo pensó desde más allá de 6’25 y convirtió un triple lleno de oxígeno. España se puso por delante y no dejó de escapar el partido. Gasol, con 27 puntos y 11 rebotes, pasaba en 24 horas de verdugo a héroe.



  • El mate de Llull nunca encontró aro

  • Contra los nervios... humor. El choque ante Eslovenia, el mejor del torneo en la primera fase, también tuvo de todo. Hubo buenas sensaciones hasta que un 2-14 de los eslovenos igualó el partido, con una canasta final de Lorbek sobre la bocina que condenaba al partido a la prórroga. Lo lógico es que la moral española, frágil en aquellos días, se quebrara por la reacción de su rival mas en el tiempo extra los de Scariolo respondieron, encarrilaron la victoria y apuntillaron a Eslovenia en la jugada más surrealista del Eurobasket. Lanzó un triple Rudy Fernández, sonó la bocina, Pau Gasol capturó el rebote en ataque y todos se pararon, pensando que el balón no estaba en juego. Divertido fue observar los gestos de desesperación de todo el banquillo español gritando a Pau, al unísono, para que aprovechara el desconcierto general para anotar. El jugador, incrédulo, anotó la bandeja sin oposición, con la misma tranquilidad en un entrenamiento y España se escapaba por seis. Un oasis de tranquilidad entre tanto amago de infarto y partido en el bolsillo de la forma más extraña y cómica posible.


  • La entrada imposible de Llull. El duelo ante Turquía agoniza. Restan aún 12 segundos para el final y España cae por 61-60. Tiempo muerto. La posesión es nuestra. Para sorpresa de todos, es el debutante Sergio Llull el que asume la responsabilidad del último tiro, entrando como un poseso a canasta. Por un momento, su vuelo parece tener final feliz. Un mate le daría el partido a España, Llull sería el nuevo héroe y Scariolo recibiría elogios por su valiente decisión. Pero el guión fue más cruel para los intereses de España. Llull entró desestabilizado y Ersan Ilyasova taponó, frenando cualquier opción de su rival en aquel partido. Segunda derrota. Y esta dolía más por el paso atrás dado, por la impotencia de los últimos segundos y por la situación en la que se quedaba al equipo, obligado a ganar los dos siguientes encuentros. ¿Hundiría al equipo o lo haría más fuerte? La respuesta tardaría poco en llegar.



  • La jugada que cambió la dinámica en el torneo de España

  • Polémica para avivar la crisis. Por si le faltaba poco al choque, más madera al término del mismo. Entrevista de LaSexta a Marc Gasol, que sorprende con sus declaraciones: “Teniendo a Pau en pista, jugarse la última con el chico, el último que ha llegado… pues pasan estas cosas”. Mel Otero se queda sorprendido y no quiere echar más leña al fuego pero los medios deportivos recogen rápidamente las declaraciones para terminar de definir el incendio. Más carnaza. Fueron horas en los que la tensión se mezcló con los nervios por la complicada situación y en las que el estallido del polvorín parecía inminente. Afortunadamente, la coherencia reinó en el combinado español, Marc rectificó a tiempo y al día siguiente ya sólo se pensaba en Lituania, una verdadera reválida.


  • El Mate. Lituania mandaba por 15-24 tras el primer cuarto. España volvía a ser víctima de sus errores de antaño. Nada salía. Rudy Fernández acortó distancias con un triple pero un apagón en el pabellón cortó de raíz ese intento de remontada, algo que enfadó especialmente a Pau Gasol, al que se le vio molesto con la coincidencia. Por ello, una vez se reanudó el partido, él salió a la cancha más motivado que ninguno. A continuación, Ricky Rubio lanzó un rápido contraataque y le entregó la pelota en carrera a Pau Gasol. Éste no dejó su sprint hacia el infinito y atacó el aro decidido. Cogió el balón casi desde el triple y en dos pasos llegó a canasta, con un espectacular mate a una mano cargado de rabia. La rabia de la semana anterior, la rabia de todo un país, la rabia que impulsó los minutos más mágicos de España en el torneo. Y bien que se contagió todo el banquillo y todos los españoles en pista de esa intensidad. Ese Mate, en Mayúsculas cambió un partido y el mismo Eurobasket. Verdadero punto de inflexión. A partir de ahí, el equipo recuperó el acierto, la garra y la épica. Lituania, que se llevó un 23-0 de parcial en esos minutos, fue la primera víctima. Pero no la última.


    Ricky Rubio brilló ante Tony Parker (Foto EFE)

  • Y al séptimo, descansó. Scariolo hablaba de final y el encuentro se planteaba como el más crítico de España de ahí al final del campeonato. Una derrota en cuartos, semifinales o la misma final dolería. No llegar ni siquiera a esa fase aún más. Pero el combinado español prolongó aquellos minutos mágicos de Lituania y ofreció su mejor cara, con una exhibición absoluta que desarboló al anfitrión. Navarro se había aliado con Pau, como en los viejos tiempos, con una actuación descomunal. Aunque la guinda fue precisamente su última pincelada. Un triple de Logan mantenía el agónico hilo de vida polaco pero la siguiente jugada acabó por dinamitar el partido. Llevaba ya seis triples cuando le llegó la bola. El pívot Szewczyk le marcaba y el escolta jugó literalmente con su rival. Amago de penetrar, vuelta atrás, bote, otro bote, mirada desafiante, un paso, dos y arma un tiro a más de siete metros a cámara lenta. Entró, claro. 35-55 a falta de quince minutos y al banquillo. Él solito acababa de sentenciar a Polonia.


  • Golpe en la mesa de Ricky. Un instante parecido al de Polonia y en un momento similar del encuentro, aunque con protagonistas diferentes. España había realizado una primera mitad de ensueño aunque Francia nunca acepta la derrota. El conjunto galo se había acercado a 12, momento en el que España reaccionó para dejar las cosas claras. Y quien lo hizo fue un chaval de 18 años, de El Masnou, que había aprobado con excelente nota su examen ante Tony Parker y que completó su brillante partido con un demoledor triple, a pase de Navarro, que dejaba a España con 19 de ventaja, superando con otra canasta del propio Rubio la veintena a la jugada siguiente. Fue un instante simbólico, un premio, un consuelo a sus malos porcentajes en la primera fase, un adiós a Francia, una mirada fija a Parker y un guiño al futuro. Y todo en ese triple.


    España deslumbró ante Serbia (Foto EFE)

  • La sonrisa de Cabezas. Ya le tocaba. A Cabezas siempre le ha faltado un pequeño paso para acabar de explotar vistiendo “la roja”. Ese paso que dio en el Mundial Junior, en la final del Mundial y en semifinales de este Eurobasket, también frente a Grecia. No había recibido Spanoulis una defensa mejor en todo el torneo y, cargado de confianza, recordaba a su mejor versión, aquella que conocen en Málaga. España ganaba de 17 en el último periodo pero Grecia aún no había tirado la toalla. En ese instante robó Navarro, lanzó el contraataque y pasó a Carlos, que miró el aro reflexivo. Al diablo con las dudas. El base malacitano lanzó, arrojando en ese tiro todas las inseguridades y miedos, el balón acarició la red y el triple hizo sonreír a Cabezas. Su sonrisa fue el mejor reflejo del vendaval que tuvo que soportar Grecia.


  • ¡Ohhhh! A falta de emoción por el marcador, emoción por los sentimientos. La final contra Serbia tuvo momentos de júbilo forjados con tripes y mates para todos los gustos, instantes simbólicos (como ese último alley oop entre Llull y Claver, puro sabor a relevo generacional) y escenas conmovedoras como las lágrimas de Pau en el pódium. Pero sobre la cancha quizá una canasta quedó por encima del resto. El juego exhibido en la primera mitad había sido excelso, una degustación del baloncesto más puro que ni siquiera el triple final de Teodosic pudo empañar. ¡Pero es que aún había más! Sólo quedaban tres segundos, suficiente tiempo para que Garbajosa enviaba con fuerza la pelota hacia la otra parte de la pista para que Gasol pudiera anotar sobre la bocina: 52-29. Que levanten la mano los aficionados que no reaccionaron con un “Wow”, un “Uf” o una onomatopeya similar tras ese instante cumbre. Ahí, justo ahí, España se colgó el oro, no había manera material de recuperarse de tan insultante demostración. Los momentos de plata se convirtieron por fin en dorados.


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    Daniel Barranquero
    @danibarranquero
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