Crónica

Regal Barça apaga el infierno verde con un final excelso (72-82)
El Regal FC Barcelona selló su pasaporte para la final con un 3-0 en un frenético choque que sacó lo mejor de cada contendiente. El Unicaja apeló a la épica y cayó con todos los honores, con un Regal Barça que tuvo que recurrir a su mejor versión para evitar el cuarto partido. Basile, salvador


El juego interior tuvo un papel protagonista en el duelo (ACB Photo/M.Pozo)

Redacción, 1 Jun. 2010.- Con sufrimiento, sabe mejor. El Regal FC Barcelona sudó para conseguir cerrar la serie por la vía rápida (3-0) contra un combativo Unicaja que siempre creyó en sus posibilidades. El cuadro de Xavi Pascual estuvo siempre a merced de su oponente, muy inspirado desde el arranque del choque, aunque llegó con vida al descanso gracias a un salvador triple de Basile (40-35).

El cuadro cajista volvió a amagar con escaparse en el tercer periodo, completando uno de los mejores momentos que ha vivido el Martín Carpena en toda la temporada, pero el Regal Barça pudo mantenerle el pulso al choque para llegar con opciones al último periodo. Ahí, con cuatro puntos de desventaja (68-64, min.35), Lorbek y Mickeal se aliaron para darle la vuelta al choque y meter a su equipo en la final ante un cuadro malagueño cuyo mayor consuelo es haber sido, quizás demasiado tarde, lo que siempre soñó ser durante la temporada.

Otro mejor inicio del Unicaja

La primera bola del partido, la que menos quema, la que más libera, llegó a las manos de Georgios Printezis que, sin pensárselo, lanzó un tiro con denominación de origen, de esos que se le salían con crueldad del mismísimo aro en los choques del Palau. Éste entró. ¿Sería un guiño? ¿Habría cambiado la suerte? Pronto Navarro , con un triple, se encargaría de avisarle que la vida seguía igual para él.

Las asfixiantes defensas de cada conjunto eran replicadas con un ataque coherente y lúcido por parte de ambos, aunque el Regal Barça encontró antes el camino más corto hacia el aro. Mickeal abusaba de su superioridad física sobre Neal y Lorbek ganaba la posición sin demasiadas complicaciones para anotar con delicadeza. Cada uno sumó un par de canastas calcadas que abrían la primera brecha del choque (6-11, min. 4). Printezis, mucho más parecido a aquel que todo lo hace sencillo cuando lleva la elástica griega, martilleaba desde dentro y asustaba desde fuera. Un triple suyo le hacía sumar 7 de los 9 primeros puntos de su equipo e impedía el despegue barcelonista.

En el cuadro visitante se repetía una y otra vez la misma jugada. Navarro penetraba y, si por el camino, veía que generaba tiros fáciles de otros compañeros, doblaba el balón. Si no, se atrevía a culminar su penetración, aunque con menos acierto que en Barcelona, lo que aprovechó Freeland para igualar con un excelso mate a una mano (15-15, min.8) que hizo estallar el Carpena. Sería el anticipo a unos minutos mágicos. Un triple de Berni y una canasta de Blanco, tras robo de Dowdell, le permitían al Unicaja volver a mandar (21-20), por tercer partido consecutivo, al término del primer periodo. Que no es poco.

Regal Barça resiste la inspiración local


Erazem Lorbek no llega a impedir el lanzamiento de Gary Neal (ACB Photo / M. Pozo)

Resulta complicado aguantar tres veces consecutivas el pulso inicial al Regal FC Barcelona, aunque, como los malagueños comprobaron en tierras catalanas, la verdadera odisea es prolongar esa firmeza durante muchos más minutos. Y el Unicaja lo consiguió. Freeland culminaba el 6-0 para poner la máxima (25-20), que se estiró poco después hasta los siete con una valiente canasta de Gary Neal (32-25, min.15).

Eran los mejores momentos del equipo malagueño en el partido y, por qué no, en toda la temporada en un Martín Carpena, entregado y fundido en verde con su equipo. La grada jugaba, sí, mas la verdadera diferencia la ponían tres jugadores. Cook y Jiménez sumaban sin hacer ruido, regalando puntos a sus compañeros, y el capitán del Unicaja desempolvaba el disfraz de Berni ‘Selección’ Rodríguez, para disparar a su equipo con su versión más generosa. Su defensa a Navarro en estos minutos, sublime, fue de la mano de su acierto en ataque, que le daba definitivamente el mando del partido al cuadro cajista.

Empero, el 2/8 en el tiro no minó ni un ápice la confianza de Navarro que, con dos bombas laterales consecutivas y fotocopiadas, acercaba a los suyos: 35-31 (min.18). En un segundo cuarto trepidante, aún faltaban dos golpes de efecto, uno por conjunto. Gary Neal, la respuesta cajista a la ecuación más compleja en ataque, puso la máxima con un triple (40-31) en el minuto, pero Basile sacó de la nada uno de sus triples ignorantes, adicional incluido, para enmudecer casi sobre la bocina al pabellón malacitano y disipar la tormenta. 40-35 al descanso. Ya llovía menos para el Regal Barça, que dejaba al Unicaja con la amarga sensación, tras 20 minutos casi perfectos, de haber dejado con vida a su oponente. Y eso se acaba pagando.

Un combate inolvidable

Si había dolido el lejano enceste de Basile, tampoco se quedó corto el triple inicial de Rubio para dejar el choque en un puño en solo un abrir y cerrar de ojos. Cook y Berni se encargaron de retrasar la remontada blaugrana, aunque los de Pascual parecían dispuestos a enmendar sus errores del primer tiempo y tirar de paciencia para darle la vuelta a un choque que ya sabían que no sería un paseo de rosas.


Navarro se embolsa el balón para evitar que ninguna mano se lo quite (Foto EFE)

Con la defensa mucho más intensa, una marcha más de velocidad en ataque y los puntos de Mickeal y Lorbek, el Regal FC Barcelona entraba definitivamente en el partido. La circulación el balón era de manual y los de Pascual volvían a exhibir esa virtud, tan molesta para sus rivales, que les ha hecho diferentes este año, anotando con una facilidad insultante, siempre con un pase más, siempre con una posición cómoda, como si el baloncesto fuese más sencillo para ellos que para el resto. El propio Lorbek empataba y Basile, a la siguiente jugada, volvía a anotar desde su Ruvo di Puglia natal para culminar la remontada visitante: 52-53 (min.28). El italiano estiró su inspiración unos segundos más para endosarle un 3-12 al Unicaja y amagar con romper el partido.

Lejos de eso, el choque entraba en una fase de extrema igualdad. Como uno de esos míticos combates de boxeo de videoteca. Tocaba intercambio de golpes. Pero no una mera sucesión de canastas sin alma, sino unos minutos de poder a poder, de canastas simbólicas, psicológicas, esperanzadoras, hirientes. Un alley-oop culminado por Vázquez por aquí, un coast-to-coast por allá. La situación la aprovechaba el Unicaja para acabar por delante el tercer cuarto con dos tiros libres de Freeland: 57-55. No obstante, aún quedaba un último asalto eterno, con diez minutos donde podía pasar de todo.

Una reacción que vale una final

Y pasó. Las acciones necesarias para que un partido pintado de verde desde su inicio se tiñera de blaugrana. Basile tuvo mucho que ver en ese cambio de escenario. El Unicaja había superado con nota la primera embestida seria de su rival (61-57, min.35), pero Gianluca volvía a anotar un triple para dejar el partido en un puño. Así, hasta el final. La guerra derivaba en mil batallas, donde todo contaba. Los tiros libres, la presión tras cada decisión arbitral, los rebotes ofensivos, los fallos sin explicación en el rival. Regal Barça se apuntó la mayoría de contiendas, las más importante la de los rechaces en el aro rival, toda una sangría, y el encuentro se inclinó hacia su lado.


El Regal FCB jugará su cuarta final consecutiva (ACB Photo/M.Pozo)

Basile, siempre él, volvía a enmudecer el pabellón malagueño, una caldera, desde más allá de 6,25, aunque encontraba la horma de sus zapatos en Gary Neal, que replicaba también desde el exterior. Al minuto siguiente, Berni le ponía aroma a la serie de cuarto partido con otra canasta que le daba el timón del choque a su Unicaja: 68-64 (min.34). Era un ejercicio de sana terapia colectiva en el Martín Carpena. Por momentos, todo lo malo había quedado olvidado. Los pitidos, las decepciones, la ausencia copera, el mal trago del Top16.

Su equipo estaba en semifinales, tuteándole al campeón de Europa, conectando por fin con su afición. Cinco minutos de sufrimiento eran el pasaporte a la redención, pero el Regal FC Barcelona volvió a cambiar un guión que parecía ya escrito a base de talento y fe. Contra un infierno ambiental y contra un equipo con una cualidad que no tuvo en todo el año, confianza en sí mismo, los de Pascual sacaron a relucir su sangre fría. Un triple de Lorbek le daba la vuelta al partido, esta vez de forma definitiva, y una canasta de Mickeal, el sustituto de Rakocevic en cuanto a verdugos cajistas, cerraba un 0-7 de parcial en un par de minutos que cambiaba la historia de las semifinales: 68-71 (min.37).

Blanco le dio vida al Unicaja pero entre Mickeal y Lorbek, infalibles en los instantes de la verdad, sumaron un nuevo 0-7 que terminó con cualquier esperanza local. El esloveno, que va elevando sus porcentajes cuanto más sube la temperatura del balón, puso la guinda a su excelsa actuación con un triple en el último minuto y los suyos, casi por inercia, acabaron venciendo por una desmesurada renta de diez puntos (72-82), una anécdota en comparación con lo que vale su pasaporte a la gran final. Desde allí, con una sonrisa y quitándose el sudor que le provocó el Unicaja, y van siete eliminatorias entre ellos con sensaciones similares e idéntico resultado final, esperan rival. ¿Quién se atreve?

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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