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De macarenas, piques y anónimos
Zizis se enfadó, todo el mundo se asustó pero... ¡no estaba Krstic! ¿Cómo se hubiera sentido el serbio si jugase en Puerto Rico, cuyo himno se rebeló? Además, en Canadá los internacionales son anónimos y la Macarena, en pleno 2010, sigue siendo universal


PJ Ramos, el intimidador (Foto EFE)

  • Desequilibrios mundialistas. Varias palizas dejan patente las diferencias que existen entre los distintos equipos de este Mundial. +16 de Brasil ante Irán, +24 de Eslovenia ante Túnez, +28 de USA ante Croacia, +41 de Turquía ante Costa de Marfil, y el espectacular +50 de Serbia ante Angola. Y las que quedan en esta primera fase...


  • Las dos rachas de Lituania. El cuadro báltico, infalible en la primera parte desde la pintura, con un 18/20 en el tiro. Sin embargo, falló todos sus triples durante 19 minutos y 59 segundos… hasta que Kleiza, forzado, desde lejos y sobre la bocina, convirtiese el primer lanzamiento de tres del equipo en todo el partido.


  • La canción del verano de 2001, también en 2010. 12 dev adam, del grupo Athena. O, lo que es lo mismo, aquella pegadiza (del pegadizo al pesado va un paso) canción que no paraba de sonar en el Eurobasket de Turquía 2001. Como Turquía ha vuelto, su canción también. Los mismos ritmos y los mismos gritos animados se escuchan ahora en Ankara, mientras los turcos juegan sus partidos.


  • Zisis se encara... y todo el mundo se asusta. Tras una dura falta de Nikos Zisis a Shipeng Wang, el base griego se encaró con el escolta chino, que no reaccionó. Por un momento, todo el mundo recordó la terrible pelea del amistoso de la pasada semana y rápidamente todos los jugadores griegos fueron a calmar a su compañero. La jugada no pasó a mayores y los colegiados señalaron técnica doble a Zisis y Shipeng.


  • Sasha Kaun, como un niño. Primera jugada de partido. Kaun se estrena en un Mundial y quiere hacerlo a lo grande. Coge la pelota, la agarra con fuerza, se dirige valiente hacia el aro… y acaba en el aire, intimidado como un niño ante una torre de nombre PJ Ramos. El ex del Fuenla, impasible, ni se inmuta, ni levanta los pies del suelo, simplemente toca el balón antes de que el ruso lo lance al aire. Bola perdida, Kaun sintiéndose como la mayoría de mortales cuando se juega con torres más altas que tú y la zona con el sello de Ramos. En sólo medio minuto.


  • Estambul, ciudad eslovena. El pabellón del Grupo B está vacío, a excepción de las zonas de afición eslovena. Numerosísimos, con múltiples pancartas, animando a su equipo a cada ataque, silbando al rival... Se han hecho los reyes de Estambul. De hecho, su equipo los va a necesitar.


  • Croacia… ¡qué mal día! Vale, habrá que ponerle un asterisco a la valoración final, al no contarse las faltas recibidas, pero, con los números en la mano, la mitad de la plantilla croata acabó en números negativos: Andric, Loncar, Planinic, Stipcevic, Ukic y Kus


  • Hadidane se lleva el triple del día. No sirvió, pero Mohamed Hadidane se lleva con merecimiento el triple del día. Al término del primer cuarto anotó sobre la bocina un triplazo desde medio campo. Lamentablemente, sólo le sirvió para que Eslovenia no doblara a Túnez en el marcador al final del periodo.


  • El himno de Puerto Rico no quiso sonar. Debía sonar el boricua primero, pero apareció el ruso. Bueno, no pasa nada. A la segunda... No suena. A la tercera..., ay ay ay. Los aficionados puertorriqueños ya empezaron a tararearlo por su cuenta, habida cuenta de que la megafonía no ponía de su parte. El speaker pide disculpas. ¿Y si se escuchara ahora? Tampoco. El himno de Puerto Rico no sonó.


  • La estrella sin nombre. ¡Qué difícil es que seas la estrella de Canada y nadie se acuerde de tu nombre! Eso pensará hoy Andy Rautins, al ver como le tocó jugar todo el partido sin número ni nombre en su camiseta. Lo peor de todo es que tenía todo listo para jugar y antes de salir al partido un utillero del equipo le tuvo que quitar, una a una, todas las letras de su apellido… Menos mal que no se apellidaba Krzyzewski.


  • Ya estamos todos, Macarena llegó. No, no nos referimos a ninguna Macarena en concreto sino a la que da nombre a la canción de Los del río. El himno español del siglo XXI ha logrado colarse en el Mundial y sonó a todo volumen en Esmirna. Por cierto, a quien no deberían haber dejado colarse es al speaker. Lo suyo no es gritar, es lo siguiente. Definitivamente, insufrible.
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