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Viejos enemigos
Argentina y Brasil reviven este martes el superclásico de latinoamérica. Dos grandes selecciones y una larga rivalidad se cruzan cuando en juego está el pase a cuartos de final. Además, dos historias que condimentan el encuentro, la de Magnano con su país y la de dos viejos amigos


Scola es el alma argentina (Foto EFE)

Estambul, 6, Sep. 2010.- Hablar de Argentina y Brasil en el deporte es hablar del gran clásico del futbol sudamericano y de una rivalidad construida a lo largo de la historia con partidos que hoy son clásicos del deporte. Dos países cuyo corazón late al ritmo de balón de fútbol pero que este verano vivieron dos grandes decepciones. Tras llegar al Mundial de fútbol de Sudáfrica como favoritas ambas cayeron anticipadamente y se fueron a casa con el fracaso en sus mentes.

Por suerte en Turquía el deporte da a estos dos países una segunda oportunidad en el Mundial de Baloncesto. Esta vez no se hablará de Pelé, Maradona, Kaká o Messi, sino de Scola, Delfino, Splitter y Marcelinho Huertas. Baloncesto en estado puro, un deporte que igualmente apasiona y que levanta la rivalidad entre dos equipos, porque para argentinos y brasileños da igual a qué se juegue, si sus selecciones se enfrentan algo más que la victoria está en juego.

Eso lo sabe muy bien Luis Scola, el pívot ex ACB es uno de los referentes del equipo. Pocos jugadores como él sienten tanto la remera albiceleste y viven con pasión el derbi latinoamericano. “Siempre es un poco especial por lo que Argentina y Brasil representan. Es un clásico de la zona y jugamos muchísimos partidos juntos pero el partido en sí tiene una importancia grandísima”, dice el jugador.

En juego una plaza entre los ocho mejores espera al ganador y una eliminación anticipada al que pierda. Un duro golpe para dos equipos que llegaron a Turquía con esperanzas de medalla y que saben que el martes uno estará haciendo las maletas de regreso a su país habiendo caído con su archienemigo. El partido tiene más que suficientes alicientes para atraer al espectador pero, además, cuenta con el añadido de ver como el técnico Rubén Magnano se sentará en el banquillo brasileño.

El técnico que vivió las mayores glorias del baloncesto argentino (subcampeón mundial en 2002 y campeón olímpico en el 2006) pone el picante a un duelo que ya de por sí suele ser caliente. Una curiosa circunstancia a la que Scola quiere restar importancia porque “al final, lo digo con todos los respetos del mundo, los técnicos no tienen tanta importancia y Brasil es peligrosa por la gran cantidad de buenos jugadores que tienen. Lo de Rubén es un poco de folclore y condimento que le da al partido, sobre todo, para la gente de fuera y que lo vive. Está bueno que sea así pero yo estoy más preocupado por el nivel que tienen los jugadores del Brasil y la importancia del partido”.


Dos estrellas con sello ACB


Splitter y Scola son amigos... menos cuando están en la pista (Foto EFE)

Un equipo, el brasileño, que cuenta con muchas armas en ataque y que basa mucho su juego en la eficacia que puedan tener sus estrellas de cara al aro. Frente al juego rápido y alegre que practica la canarinha, Argentina sabe que deberá recurrir al oficio que siempre muestran sus combinados y, como señala el propio Scola, a la defensa. “Brasil es un equipo que anota mucho, tiene grandes anotadores y debemos estar concentrados en defensa para no darles opciones para que anoten canastas fáciles”.

Una de las principales amenazas de Brasil será Tiago Splitter, un jugador que conoce muy bien Scola y que, por unas horas, dejará de ser su gran amigo. “A partir de ahora Tiago dejó de ser mi amigo hasta las 12 de la noche”, bromea el argentino. Dos jugadores formados en el TAU Cerámica, referentes en la reciente ACB y que ahora son estrellas mundiales. Ambos se conocen a la perfección, se han hecho jugadores jugando mucho tiempo juntos y por eso el partido de mañana será especial. “Es bonito. A mí me gusta jugar contra Tiago porque tengo un gran cariño, porque tengo un gran recuerdo y porque también es un grandísimo jugador”, declara un Scola que resalta el crecimiento de Splitter en el Caja Laboral en las últimas temporadas. “Hace tres años que no juego con Tiago y desde entonces evolucionó muchísimo”.

Y si Splitter es un peligro para Argentina, la albiceleste cuenta con uno de los hombres más enchufados del campeonato. Luis Scola ha sido el máximo anotador de la primea fase promediando 29 puntos en cinco partidos además de capturar 8,2 rebotes. El argentino no esconde su buen momento, aunque advierte que nada de lo ocurrido servirá si no se gana a Brasil. “Estoy contento porque me están saliendo las cosas pero ahora lo más importante es ganar el siguiente partido porque te cambia toda la perspectiva del torneo. Hay que olvidarse de todo lo que pasó hasta acá y centrarse en jugar contra Brasil con todas nuestras fuerzas”, concluye.

No es fútbol pero se vive con la misma pasión, el Argentina-Brasil promete grandes emociones y un hermoso duelo entre dos amigos, dos ex compañeros que mañana serán rivales. En juego está el Mundial y sól

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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