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La magia de Scola decide un partido para la historia (93-89)
Un asombroso y a la vez delicioso Luis Scola ha llevado a Argentina a los cuartos de final: 93-89 con 37 puntos, 9 rebotes del ex Baskonia, en un precioso duelo cruzado con Huertas, magistral con 32 puntos. Jugará contra Lituania


Argentina, a cuartos (Foto EFE)

Un paseo por el río Sena al anochecer. Un baño en una playa paradisiaca. Una mirada cómplice, una sonrisa sincera, unas lágrimas de alegría... un Argentina-Brasil. 7 de septiembre de 2010. Apunten esta fecha. O mejor no, olviden todo lo que rodeó a este día en el que hubo dos protagonistas que quedarán muy por encima de la efeméride para la historia al protagonizar, probablemente, uno de los mejores partidos vistos en un Mundial y, sin lugar a dudas, el mejor de esta edición en Turquía. Un ganador, Argentina, que se niega a cerrar el ciclo y morirá por un concepto, por unas ideas y una garra que ningún otro equipo exhibe en el baloncesto internacional. Un perdedor, Brasil, que bien tiene un hueco entre los 8 mejores del mundo y al que sólo un Scola supremo (37 puntos) pudo dejarle en la cuneta.

Primera jugada de partido, balón que le llega a Huertas, que no duda en jugarse el triple. Dentro. A continuación, Scola responde con 7 puntos consecutivos de todos los colores. Barbosa anota otro triple, respondido por Delfino, y el propio Huertas anota un 2+1: 10-11. ¿Pero esto que es? ¿Puede haber un inicio más maravilloso? ¿Algo mejor que tres minutos tan frenéticos?

Sí, 40 minutos de locura. Los que regalaron Argentina y Brasil en el partido estrella del Mundial, en el encuentro más salvajemente bello de todos los vistos en Turquía. La racha se prolongó. Huertas y Barbosa monopolizaban el juego brasileño con sus puntos, pero los albicelestes iban de tres en tres, con 5/6 en triples en estos minutos. El último triple de Delfino, el tercero en su cuenta, le daba la iniciativa a Argentina (19-15), aunque Marcelinho, otra vez él, le daba la vuelta al partido un minuto después... ¡21-22! Y sólo habían pasado 7 minutos.


El ritmo se frenó (25-25, m.10). Era imposible mantener esa intensidad y ese acierto. Sin embargo, el espectáculo no se redujo ni un ápice. El partido entraba en una paradoja. El ritmo rápido que supuestamente beneficiaba a Brasil le había dado ventaja a Argentina y un juego más sereno y pausado, permitió a los brasileños recuperar la iniciativa, tras la enésima canasta de Marcelinho: 27-30. Otra vuelta de tuerca. Un 7-0 del combinado dirigido por Hernández cambiaba otra vez el signo del choque en un encuentro en el que el mayor margen de diferencia no superaba los tres o cuatro puntos.

Gutiérrez rompió esta tendencia con un triple (46-40) pero, justo antes del descanso, Huertas ponía la guinda a su descomunal exhibición con un triple forzado sobre la bocina que convirtió en jugada de 4 al forzar la falta y anotar el adicional. Pocos segundos después, robaba, forzaba otra personal, alcanzaba los 18 puntos y permitía que su equipo mandase al descanso: 46-48. ¿Algún ejemplo más gráfico que este duelo para definir el concepto de "toma y daca"?

Nada más arrancar el tercer periodo, lo construido pudo desmoronarse como un castillo de naipes. Y todo por un arranque frenético de los brasileños (46-53), que amenazaban con romper el partido y mandar al garete tanto espectáculo y tanta emoción en el marcador. Esos siete puntos de desventaja, tras hacerlo todo casi a la perfección, podían haber desmoralizado a cualquiera, mas no a un equipo acostumbrado a batallar en situaciones mucho más adversas. Lo han hecho en la última década y casi siempre con éxito.


Luis Scola anotó cuando la bola más quemaba y su acierto animó a Delfino, que con cinco puntos consecutivos apretaba las distancias (53-55) en el ecuador del cuarto. Splitter, anulado por Oberto y por la propia estrategia de su equipo para este partido, no anotó su primera canasta hasta el minuto 24, aunque sus compañeros no necesitaban sus puntos para seguir mandando, tras un 2+1 de Álex García que dejaba en estéril el 6-0 anterior: 54-58.

Con Huertas y Barbosa apagados, la reacción final de su rival era sólo cuestión de tiempo, aunque los secundarios se bastaban para anotar cada vez que Argentina igualaba en el luminoso, como con la canasta final de Delfino para cerrar el tercer acto con un 66-66 que hagía presagiar emociones fuertes en los diez minutos finales.

Si maravillosos habían sido los tres cuartos anteriores, excelso fue el último, un digno epílogo a la mejor batalla vista en este Mundial. Barbosa, el desaparecido, resurgía de las cenizas para encadenar dos triples que dinamitaban el partido (66-72), pero Pancho Jasen, al instante, reaccionó con otro par de canastas de tres puntos que igualaban a 72. El estudiantil, con el traje de Nocioni, por momentos era el líder de Argentina. Más allá de los puntos, mera anécdota, su carácter, su defensa, su rabia y su experiencia multiplicaban las opciones de Argentina, que empezaba a creer en el partido. Y más cuando Leo Gutiérrez, con otra canasta de tres puntos, le daba por fin a su equipo una ventaja que no disfrutaba desde aquel inverosímil 3+1 de Huertas: 77-74.

El cuadro albiceleste tomaba el timón del choque y lo agarraba con fuerza, dispuesto a no variar el rumbo que le llevase directamente a cuartos. Por momentos perdonó la vida a su rival, aunque tras el enésimo canastón de un Scola que superaba la treintena de puntos, el choque comenzaba a descantarse a dos minutos para su finalización: 85-79. Nada más lejos de la realidad. Huertas anotaba de tres y Machado no perdonaba desde la personal para poner, una vez más, el choque al rojo vivo: 85-84.


Quedaba la traca final. Las dos últimas "Scoladas", las últimas dos pinceladas a la obra de arte más valiosa de octavos. Scola, con Varejao haciendo su mejor cobertura defensiva en todo el encuentro, anotó con el brasileño encima para darle aliento a su equipo, que se aprovechó de la precipitación de Barbosa para tener balón de sentencia. Y lo aprovechó, vaya si lo aprovechó. Otra vez Scola, excelso, supremo, superior, con una canasta en suspensión que provocó, incluso, las reverencias del banquillo argentino: 89-84.

Tuvo que ser un humano disfrazado de divinidad el que finiquitase el choque. El triple a la desesperada de un Huertas descarado y genial, únicamente sirvió para prolongar unos segundos más la agonía brasileña y llevar a Scola a la línea de personal. Un bote, dos, mirada a canasta y tiro. Un punto, otro. Partido ganado. Héroe nacional, rey del Mundial. Vitoria, Madrid, Buenos Aires, Sao Paolo. Todos miran orgullosos, agradecidos, sintiéndose afortunados de haber sido testigos de algo similar. Argentina en cuartos, sí, pero a Brasil habría que colarle de algún modo...



ARGENTINA93
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFPVAL
4L. SCOLA393713/191/18/99543230140
5P. PRIGIONI2960/21/23/3110813037
6R. GONZALEZ700/10/00/000000001-2
7F. OBERTO2673/60/01/2541001043
8J. GUTIERREZ000/00/00/0000000000
9L. CEQUEIRA1121/10/00/0000301040
10C. DELFINO39202/54/74/43302020215
11P. QUINTEROS700/00/00/000000001-1
12L. GUTIERREZ860/02/20/0110101034
13M. MATA000/00/00/0000000000
14H. JASEN32153/53/60/2532010059
15F. KAMMERICHS200/00/00/0000000000
Total9322/3911/1816/20241771741102475

BRASIL89
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFPVAL
4M. MACHADO17101/22/32/22201200013
5N. DOS SANTOS100/00/00/000000001-1
6M. BECKER100/00/00/0110000001
7R. NETO000/00/00/0000000000
8A. GARCIA2873/40/11/14312300410
9M. HUERTAS39326/84/88/81012100327
10L. BARBOSA27202/55/91/2000212049
11A. VAREJAO3473/60/01/4541112024
12G. GIOVANNONI1930/01/20/000000005-3
13J. BATISTA000/00/00/0000000000
14M. VINICIUS900/00/10/011000100-1
15T. SPLITTER25102/50/06/85322011210
Total8917/3012/2419/2519145108612169

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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