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Regal Barça conquista la perfección (89-55)
Una apisonadora llamada Regal Barça. El cuadro blaugrana se clasificó para la final de la Supercopa ACB de la mejor forma posible, arrasando al Real Madrid en un ejercicio prolongado de perfección que desquició a su rival y engrandeció su triunfo hasta darle el rango de histórico

¡Histórico! El Regal Barça comenzó su nuevo proyecto de la mejor forma posible, sacando de la pista a su eterno rival con una exhibición de recursos al son de Ricky Rubio.

El cuadro blaugrana se escapó en el luminoso tras un 11-0 en el primer periodo y el Real Madrid sólo pudo resistir a base de tiros libres (25-16, m.10). Los de Pascual, con una defensa excelsa, anularon a su oponente hasta el punto de superar la veintena de puntos en el siguiente cuarto, aunque la inspiración de Tucker permitió al cuadro blanco llegar con un mínimo de posibilidades al descanso: 45-29.

Sin embargo, unos minutos antológicos de Rubio y su Regal Barça, propiciaron un escandaloso parcial de 22-0 a favor del conjunto catalán que convirtió el triunfo en exhibición histórica, con distancias que llegaron a superar los 40 puntos. El Real Madrid intentó evitar lo inevitable con varios arreones a destiempo que maquillaron el marcador pero no pudieron evitar una derrota que quedará marcada durante mucho tiempo en su retina: 89-55.


La mejor defensa de Europa

Si en el encuentro anterior, a San Emeterio tan sólo le hizo falta minuto y medio para estrenar la nueva línea de 6,75, a Navarro le bastaron veinte segundos para inaugurar el partido. ¿Adaptación? Ni falta que le hace. Mickeal, con otro enceste lejano, permitía que el Regal Barça marcase la iniciativa (6-2, m.2), pero la velocidad del Real Madrid y la buena labor de Velickovic, muy activo en ambos lados de la cancha, contenían el primer demarraje blaugrana: 6-6 (m.3). Sería la última ocasión en la que el cuadro blanco estuviese a la par de su rival.

Eran los minutos de Morris. El ala-pívot estadounidense, soberbio y pleno de confianza, era una muralla para los pívots rivales. El balón que no taponaba lo punteaba lo suficiente para evitar que se reencontrase con la red y, para colmo, se animaba en ataque con acierto. Un triple con su firma disparaba a su equipo y, a continuación, un 2+1 de Lakovic, ponía la guinda a un 11-0 de parcial, estableciendo la máxima del choque: 17-6 (m.7).

La mejor defensa del continente volvía a aparecer. La de los récords, la de la impotencia, la que cambiaba los partidos, la que desquiciaba a los enemigos y enamoraba a los puristas. El Real Madrid, fantasmagórico, lo intentaba todo para acabar con su sequía, pero sólo un triple de Llull y el acierto en los tiros libres prolongaban sus constantes vitales durante la exhibición de un Regal Barça sin líderes, con todos sus efectivos sumados a la causa. Por si fuera poco, Navarro volvía a aparecer para cerrar el primer periodo de la misma forma con la que lo comenzó, un triple desde Sant Feliu que certificaba el dominio sin palativos barcelonista: 26-15.

A un paso de la sentencia

El Real Madrid amagó con la reacción nada más comenzar el segundo cuarto, mas el enceste de Reyes se quedó en mero espejismo. La zona era blaugrana. El partido, también. Lorbek y Perovic abusaban de su oponente con una seguridad insultante en su tiro y los continuos fallos blancos en ataque permitían al Regal Barça iniciar con facilidad el contraataque y jugar a placer.

Los bases, bloqueados. Los aleros, inofensivos. Los pívots, neutralizados con infinitas ayudas -incluso tres contra uno- que asfixiaban al cuadro blanco. A base de velocidad y con una defensa excelsa, los de Pascual volvieron a endosar un parcial de 10-0 a su rival que parecían dejar el encuentro visto para sentencia después de un triple de Ricky Rubio: 36-17. Restaban 26 minutos para el final y la emoción parecía haberse evaporado.

Aroma a final copera, los viejos fantasmas del pasado burlándose del Real Madrid y la sensación de equipo imbatible que el Regal Barça 2009-10 trasmitió hasta mayo, más viva que nunca. El público, desconcertado, coreaba con olés el espectáculo barcelonista y al Real Madrid, perdidos los argumentos baloncestísticos, sólo le quedaba apelar al amor propio para cambiar drásticamente el escenario del duelo. Un mate de D'Or Fisher cargado de rabia provocó que el banquillo madridista se levantase al grito de "Vamos", pero Morris se encargó de cortar de raíz la alegría ajena con otro triple: 41-21.

El Regal Barça pudo sentenciar del todo pero no le dio el golpe de gracia a un Real Madrid noqueado que se creció con los errores de su rival. Tucker, con un par de triples consecutivos, le daba vida en un minuto a un choque inerte (42-29), pero nuevamente Morris, frío como el témpano, volvía a apagar el momento más ardiente blanco con una manguera en forma de tiro de tres para volver a abrir distancia al descanso: 45-29.


Ricky encuentra la perfección

¿Qué es la perfección? Concepto platónico, realidad blaugrana. Mil ecuaciones matemáticas, mil teoremas, teorías o hipótesis, pero la perfección, la pura perfección, es el tercer cuarto del Regal Barça.

Cuatro minutos antológicos de Ricky Rubio bastaron para encontrar el camino hacia el edén barcelonista. El intercambio de triples inicial precedió a los minutos de mayor superioridad que jamás haya tenido el conjunto catalán sobre el Real Madrid. Y todo al ritmo del '9'.

Todo el juego pasó por sus manos. Todo. El triple que recuperaba la veintena de puntos para Regal Barça, una jugada maravillosa culminada en alley oop por Fran Vázquez, un robo y asistencia para que Mickeal anotase a placer. Otro robo por aquí, un rebote en ataque por allá, una falta forzada y sus correspondientes tiros libres, otra asistencia. Estadística de tiro impoluta. La grada en pie. El partido, dinamitado. Perfección, lo llaman perfección.

El Regal Barça llegó a la frontera de los treinta con la misma facilidad con la que se escapó en el inicio del choque. Y a la treintena. Y lo que vendría. Los de Pascual, sublimes en ambas partes de la pista, jugaban con paciencia, moviendo el balón con maestría, encandilando en cada pase, en cada decisión, en cada tiro. Y si se salía... opción para el rebote, con hasta siete capturas ofensivas en este periodo, para desesperación de un Messina que se lamentaba en la banda.

El Regal Barça, que en esos momentos ya tenía a sus 12 jugadores con puntos en su casillero, alcanzaba un escandaloso parcial de 22-0 tras un tiro libre de Sada y, segundos más tarde, Mickeal convertía el paseo en paliza histórica: 74-34 (m.28). Los puntos de Sergio Rodríguez y Tucker rompían la longeva sequía blanca, pero los 39 de desventaja al término del tercer periodo seguían siendo una humillación que dolía en el alma a cada integrante de la plantilla madrileña: 76-39.


Un maquillaje insuficiente

Quizás sin aquel minuto de inspiración de Tucker en el segundo periodo, tan lejano a estas alturas del partido, Regal Barça y Real Madrid hubiesen disputado, literalmente, tres cuartos de la basura, sin ningún tipo de emoción, más allá del espectáculo blaugrana.

Lo cierto es que, con diez minutos por delante, lo poco que quedaba en juego era el orgullo de cada contrincante. El Tucker-contra-el-mundo le valía al Real Madrid para capear el temporal por unos minutos y la irrupción de Felipe Reyes, responsable de un 0-6 para el Real Madrid, recortaba la desventaja blanca.

Aún tuvo tiempo el Buesa Arena para venirse abajo tras una canasta del aclamado Vidal e incluso el Real Madrid consiguió estirar el parcial hasta el 3-14 para bajar de la treintena de desventaja, pero el arreón final del un Regal Barça inmisericorde con su oponente, estableció el resultado final en un histórico 89-55.

Con ese halo de superioridad que enamoró a Europa durante la pasada temporada, el Regal Barça pasa a la final de la Supercopa ACB recordando a aquel equipo imparable que arrolló al Real Madrid en la final copera. Los de Messina, por su parte, estrenaron su nuevo proyecto de una forma trágica, intentando consolarse con el hecho de que el último campeón liguero, el Caja Laboral, también estrenó su campaña cayendo sin paliativos en la Supercopa.

Power Electronics espera en menos de 24 horas. La perfección no entiende de horarios.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
ACB.COM

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