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Hermanísimos: genética y cariño
¿Cómo consiguió la familia Luz tener a cinco hijos baloncestistas profesionales? Conocemos su historia y la de otras familias con hermanos y hermanas en lo más alto. De Colo, Digbeu, Fernández, Miller, Parker...

Redacción, 28 oct. 2010.- ¿Qué te impulsa a jugar a baloncesto? ¿Qué te lleva a ser profesional? Sin duda las condiciones físicas y el talento a la hora de jugar son un factor desencadenante, pero también un entorno que te lleva a lo más alto, incentivándote al mismo tiempo que te apoya y te exige. La combinación perfecta de genes y entorno sólo puede dar un resultado: una familia de jugadores de baloncesto.

No hace falta irse lejos de la ACB para encontrar múltiples ejemplos de hermanos que llegan a lo más alto (los Gasol, Grimau, Angulo, Martín, Arcega, etc.), pero también hay casos en los que cambia el genéro, pero no el talento. Hermanos y hermanas, unidos por la pasión de la pelota naranja, espoleados por sus propios logros, retroalimentados por la competitividad y apoyados en hombros de gigantes.

Los hermanos Luz, al completo, con un jovencísimo Rafa en medio


El más reciente ejemplo lo encontramos en Unicaja, donde Rafa Freire lucha por ser conocido como Rafa Luz, sumándose así al club de las Irmas Luz (Hermanas Luz), las cuatro hermanas del joven base brasileño que llegaron a ser jugadoras profesionales e incluso internacionales. Otro jugador ACB, Nando De Colo, puede presumir de tener una hermana en una competición profesional: Jessie, tres años menor, es ya internacional Sub20 por su país y se ha asentado como una de los mayores activos del Toulouse Metrople de la LNB, máxima competición femenina francesa.

Y si vamos unos años atrás, encontraremos otros ex jugadores de la ACB como Rudy Fernández con su más que conocida hermana Marta o a Alain Digbeu y Jenniffer, quien casi impide a la Selección Española luchar por las medallas en el partido de cuartos del Mundial de la República Checa este pasada verano.

Luz, una dinastía que no acaba

Esta semana descubríamos un poco más a Rafa Freire (o mejor dicho, Rafa Luz) de la mano de Daniel Barranquero. Rafa ha sido conocido hasta ahora por el apellido de su madre, Freire, que en Brasil se coloca en primer lugar. Ahora, sin embargo, pide que se use Luz, el apellido de su padre Nelson, también ex jugador profesional y sumarse de esta forma a la saga de sus hermanas Cintia, Helen (con larga trayectoria en España y una fija en el combinado nacional), Silvia (también con experiencia española y dos medallas olímpicas) y Sussu, la única que ya no juega a baloncesto.

"Lo de poner Luz en mi camiseta es un reconocimiento a mi familia. Me siento muy orgulloso de mis hermanas por haber dado a conocer nuestro apellido en el mundo del baloncesto", asegura el joven base. No es para menos, pues se trata de la única familia de Brasil (y una de las pocas en el mundo, seguro), que ha colocado a cinco hermanos en su Selección Nacional (contando también categorías inferiores, por supuesto).


Rafa Freire Luz es el quinto hermano de una dinastía inagotable (ACB Photo / F. Martínez)

Rafa nació 17 años más tarde que la más joven de las hermanas, por lo que siempre tuvo los ojos de su familia encima, deseando que siguiera el camino que genéticamente le correspondía. Para hacernos una idea, cuando Rafa nació, Helen acababa de proclamarse campeona juvenil de Sudamérica. "Mis hermanas han tenido mucha influencia en mí. Desde pequeño las he visto jugar y eso me animaba a seguir progresando. Además ellas han conseguido muchas cosas como deportistas; sus logros han sido un reto para mí, siempre intento conseguir más de lo que ellas han logrado". La línea de meta siempre ha estado muy lejos para Rafa, en una carrera que quiere correr aunque le suponga jugar hasta los 40, como está a punto de hacer Cintia.

Como confesaba a ACB.COM este lunes, una familia como esta reconforta, pero también pesa. Uno nunca está solo, para bien y para mal. “Antes me animaban cuando no jugaba tanto y ahora que juego bien, me dicen lo que hay que mejorar. Es lo malo de tener una familia entera de baloncestistas”, asevera. A pesar de todo, una encuesta entre los aficionados al baloncesto en España probablemente dejaría claro que Rafa Freire Luz, con corta trayectoria en ACB, es más conocido que sus hermanas. ¿Injusticia? El director de juego de Unicaja tiene claro que "hay que tener más en cuenta el baloncesto femenino, ya que hoy en día sigue siendo poco valorado".

Igualdad, libertad… y sobre todo fraternidad

El otro ejemplo en ACB es la familia De Colo, con Nando a la cabeza. En este caso ha sido el chico quien ha llegado más lejos, por delante de Sandie, que dejó de jugar cuando quedó embarazada y Laila, que acompaña al base del Power Electronics en Valencia, donde también forma parte de un equipo, aunque no profesional.


Nando De Colo marca el camino a seguir para su hermana Jessie (ACB Photo)

Quien tiene más opciones de seguir los pasos de su hermano es la joven Jessie (20 años, tres menos que Nando), una prometedora base de 1.80 metros que ha jugado con el equipo francés Sub20 y que actualmente es titular en el Toulouse Metropole, de la primera división francesa. "Ir con la selección ha sido una buena experiencia para ella. El año pasado no jugó mucho en Limoges y ahora tiene minutos de calidad en un equipo de máximo nivel", expone su hermano.

Sobre su futuro, Nando sabe que Jessie "tiene que mejorar aún para poder jugar, por ejemplo, en España. De momento, lleva tiempo en Francia mejorando día a día". Para la familia De Colo, el ambiente deportivo era inmejorable. El director de juego valencianista asegura que "siempre hemos jugado partidos en casa, contra mis hermanas mayores y contra la pequeña. Eso siempre ayuda, por un lado técnicamente, por otro para superarse, pero lo más importante es que en casa siempre nos hemos ayudado anímicamente, cada uno con lo que puede aportar".

Sin movernos de Francia, tenemos otro caso relacionado con ACB: la familia Digbeu. Alain es de sobras conocido por los aficionados, tras su paso por el FC Barcelona, Real Madrid, DKV Joventut y Lucentum, además de jugar por el equipo nacional.

Su hermana Jennifer, una potente ala-pívot de 1.90 (sólo cinco centímetros menos que su hermano), tuvo un gran protagonismo en el equipo francés que disputó el Mundial femenino (y que cayó contra España en un excitante partido resuelto en la prórroga). Con apenas 23 años ya es una pieza fija en la plantilla del Bourges y lucha para hacerse un sitio en el siempre interesante panorama baloncestístico galo.

El hermano de Marta

Pero si hablamos de hermanos que hayan dejado huella en el baloncesto español, el primer nombre que nos viene a la cabeza es, sin duda, el de Rudy y Marta Fernández. Y, aunque Rudy sea mundialmente conocido, fue Marta la que abrió el camino. "Yo creo que es inevitable que se conozca más al chico y en nuestro caso ha sido muy así. Siempre me identifican como la hermana de Rudy. Ellos mueven más que nosotros y yo lo entiendo; es normal. Sin embargo, a él le da rabia porque aún ahora sigue diciendo que él es el hermano de Marta. Pero no se puede hacer nada", afirma entre risas.


Rudy y Marta, cuando coincidieron en el concurso de triples de la Supercopa ACB


Como en los casos anteriores, el entorno familiar más que ser una burbuja de baloncesto era un trayecto en tren de una sola dirección; un trayecto tan divertido como la montaña rusa. "Es que siempre hemos respirado baloncesto, porque nuestros padres también fueron jugadores y siempre les acompañábamos a todos los partidos".

El camino estaba pautado y Marta iba a toda máquina marcando el ritmo: "cuando yo me fui al Segle XXI, fue una motivación para Rudy, que quiso seguir mis pasos". Siempre mirando hacia arriba, para no parar nunca. Competición, pero también cariño, puesto que "ahora que la edad ya no cuenta, la ayuda es recíproca, somos un gran apoyo el uno para el otro, sobre todo en los momentos malos".

Genética, competitividad y destino

Marta Fernández, ahora en el Ciudad Ros Casares (Foto Álvaro Paricio)

A veces parece obvio que si un hermano es bueno jugando al baloncesto, todos sus hermanos y hermanas deben serlo, pero no es tan sencillo. Por cada ejemplo de los aquí citados encontraríamos decenas de casos en los que sólo uno de los hijos de la familia llega a ser profesional.

La carga genética sin duda ayuda, aporta unos requisitos físicos y mentales necesarios para llegar a triunfar, pero la creación del ambiente adecuado para que se desarrolle el jugador es tanto o más importante. Rafa Luz considera que "la genética es importante, pero en mi familia se vivía el baloncesto día a día y eso es aún más importante. Puedes tener dotes para el deporte, pero si en tu casa se vive de manera especial, es cuando realmente te ayuda".

De Colo va un poco más allá en su análisis: "Ambos aspectos son muy importantes. La familia te apoya y te tiene que empujar a trabajar duro. Puedes ser bueno, pero siempre tendrás que mejorar". Digamos que la genética es un punto de partida y la familia se encarga de dibujar el mapa del camino a seguir.

Para Marta Fernández, ese entorno, esa burbuja de baloncesto pesa casi más que cualquier otra cosa. Por eso subraya que "hay un poco de todo, pero el entorno ha hecho muchísimo. No me imagino haciendo otra cosa que no sea baloncesto. Para que lo entiendas, Rudy empezó a caminar (literalmente) en una pista de baloncesto, persiguiendo un balón yendo a ver un partido de mi padre. Que toda tu família juegue, eso influye definitivamente" a la hora de forjar una estrella.

El hermano de Candace y una Miller Hall of Famer

Hemos citado algunos de los casos de hermanos y hermanas que nos atañen en España, pero ha habido muchísimas otras familias con logros similares. Bueno, similares o superiores, porque si tuviéramos que hacer un ranking con los mejores hermanos/as de la historia del baloncesto, deberíamos sin duda citar dos apellidos ilustres: Parker y Miller.


¿Reggie Miller, el hermano de Cheryl? (Foto EFE)

Muchos aficionados recordarán a Reggie Miller, el letal tirador de los Indiana Pacers, pero seguramente no tantos a Cheryl, su hermana, que llegó al Hall of Fame (americano y el de la FIBA), que se convirtió en la primera mujer en anotar más de 100 puntos (105 en 1982 en un partido universitario) y que, por culpa de las lesiones tuvo que abandonar su carrera, no sin dejar de ser finalista de la WNBA como entrenadora. Ahora es más conocida por ser una de las más reputadas comentaristas de la televisión americana (NBA on TNT). Por cierto, que los genes de los papás Miller también dieron para un jugador profesional de béisbol: Darrel Miller.

Ellos fueron quizás la primera pareja de hermanos mundialmente conocida, pero dejaron un buen relevo en las manos de Candace y Anthony Parker. Ella se puede considerar la mejor jugadora del mundo (la primera en ganar el trofeo de Rookie del Año y el MVP en la misma temporada en la WNBA), la primera en ganar un concurso de mates (¡masculino!) y ser un referente quizás sólo equiparable a Michael Jordan en los 90.

Anthony no llegó a tanto, aunque dominó en Europa con el Maccabi y está teniendo una buena trayectoria en la NBA. Para ellos, “el baloncesto siempre ha sido una especie de actividad familiar, siempre lo hemos practicado juntos. Mis padres fueron los precursores, pero también mis hermanos entrenaban conmigo”, aseguraba Candace hace un tiempo.


Candace Parker, probablemente la mejor jugadora del mundo


En su caso, su hermano no sólo fue un apoyo y un modelo a seguir, sino que el trabajo constante sentó las bases de su toque especial: “siempre hemos jugado de bases y hemos hecho las cosas que hace un base. Mucha gente con su altura hubiera jugado siempre debajo del tablero y no hubiera desarrollado las cosas que ella saber hacer. Ella siempre ha ido por delante de los chicos de su edad, no sólo de las chicas”, recalca Anthony.



Y es que convivir con un hermano mayor no sólo es un acicate, sino que te lleva a un mundo diferente, mucho más desafiante, pero también gratificante. Así lo reconoce Candace, asegurando que “jugar con chicos es diferente, recuerdo que la primera vez estaba nerviosa porque no sabía si me escogerían la primera o sería la última para jugar. Recuerdo que cuando empecé a jugar un chico me preguntó ¿Eres una mujer? y otro le contestó ‘no ves que no es realmente una mujer’. Es divertido”. Y añade que “jugar con chicos es distinto porque es más físico, juegan más duro y también más rápido. Creo que fue bueno jugar con ellos cuando era joven especialmente para elevar mi nivel de juego”.

La fórmula parece tan fácil de entender como difícil de realizar. Tener a (por lo menos) dos hermanos en una liga profesional es algo excepcional, por mucho que todos los factores remen hacia la misma dirección. Marta Fernández entiende que "cada caso es diferente, pero las coincidencias son muchas. Si desde muy pequeño has vivido el baloncesto y tienes a tu hermano mayor como modelo y quieres imitarlo, ya es un paso y a partir de ahí puedes tener la suerte de que lleguen a ser profesionales…"

¿Una forma segura de hacer dinero? Marta se ríe y confirma que "la gente suele preguntar a mis padres por qué no han tenido más hijos". Pero la verdad es "que nunca se sabe, puede que algunos lleguen a conseguirlo y otros no. Lo que sí hay son paralelismos y constantes que se repiten en este tipo de familias".

Genética, competitividad, apoyo y cariño. Está claro.

Roc Massaguer
@rmassaguer
ACB.COM

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