Crónica

Alan Anderson viste de dinástico al Regal Barça (60-68)
¡El Regal F.C. Barcelona, campeón de la Copa del Rey por segundo año consecutivo! Los 19 puntos del MVP Anderson guiaron al Regal Barça contra un bravo Real Madrid (60-68), que pudo cambiar el guión pero no el desenlace de la historia reciente. Los barcelonistas, con 22 títulos, acaban con medio siglo de supremacía blanca


60-68

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Anderson, MVPAnderson: “Vine a Ganar”
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Alan Anderson, letal en la final (ACB Photo)

Mírala, Barça. La Copa es tuya. Vuelves a ser campeón. Los barcelonistas, soberbios durante todo el torneo, exhibieron una defensa inigualable para tumbar al Real Madrid en la final de la Copa (60-68) en un partido que rompieron tras el descanso.

Alan Anderson se vistió de Juan Carlos Navarro y con 19 puntos lideró la victoria de un conjunto que funciona como un engranaje perfecto en el que aunque falle la pieza más importante (Navarro acabó con -1 de valoración), puede desquiciar al más fuerte de los rivales por su defensa.

El Real Madrid, que se liberó de los complejos de anteriores partidos para plantar cara durante muchos minutos, acabó desquiciado ante la superioridad de un Barça que acabó de un plumazo con medio siglo de superioridad copera del Real Madrid, igualando en el palmarés las 22 copas de su máximo rival.

Real Madrid resiste a Anderson

El día de la marmota. Una de esas sensaciones que a veces surgen de haber vivido algo. Déjà vu, que dirían los franceses. Como si de una repetición se tratase, como si los últimos Regal Barça-Real Madrid se perpetuasen en el tiempo hasta fundirse con este partido, el cuadro madridista arrancó de forma dubitativa. Dudas, complejos.


El Regal Barça, dominador absoluto en los últimos precedentes del duelo, se sintió superior en los compases iniciales, con un Anderson que parecía querer ser el héroe y una defensa asfixiante capaz de reducir al Real Madrid a la más mínima expresión, con cinco fallos en las primeras cinco jugadas. Tuvieron que ser Tomic, el mejor en el primer cuarto, y Tucker, autor de cinco puntos consecutivos, los que terminaran con la pájara de inicio (7-9, min.5).

Más tarde, Suárez empataba desde la línea de personal y dejaba los cinco primeros minutos en puro tanteo. Al Regal Barça le funcionaba la defensa, magistral, aunque en ataque Navarro se veía neutralizado por Prigioni y las ideas escaseaban. Solo la irrupción de un Anderson sencillamente perfecto (11 puntos en el primer acto) evitó el despegue madridista.

Y es que el Real Madrid, que también se esmeraba atrás, crecía merced a un Tomic que campeó a sus anchas en ambas zonas, anotando (8 puntos), permitiendo segundas opciones en ataque e intimidando a los pívots rivales (15-14, min.9). Los de Messina parecían tener aprendida la lección para, ganasen o perdiesen, construir un guion muy diferente al de sus últimos enfrentamientos, si bien el cuadro catalán esprintó al final del periodo, para terminar con una canasta de Sada con 2 puntos de ventaja: 17-19.

Nadie puede marcharse

El Real Madrid había aguantado el primer asalto, aunque los precedentes tampoco prometían nada bueno. Un año antes, también pudo mantener el tipo durante 10 minutos (16-17) en la final de Copa para acabar hundiéndose en el segundo acto. El Regal Barça arrancaba el periodo con la misma demostración de fuerza que antaño. El alley oop entre Sada y Ndong mandaba un serio aviso a su rival: “El favorito soy yo”.

Joe Ingles tuvo en sus manos hacer que su equipo despegase en el luminoso, aunque su desacierto fue aprovechado por su rival. Suárez no perdonó (20-21, min.12), y el choque entraba en una fase con más emoción que acierto que se extendería hasta el descanso. En el universo de las defensas, los destellos pesan más. Y en ese terreno, Navarro suele ser el rey, si bien la defensa de Prigioni le conducía hasta un papel menos protagonista. No estaba cómodo en pista.


El argentino completó su invisible labor con algo más tangible, un par de puntos que ponían a su equipo por primera vez por delante en el cuarto (27-26, min.18), aunque Anderson se había planchado hoy el traje de Navarro y volvió a aparecer en escena. Alan, doctorando como antihéroe blanco –ya 40 de valoración con la elástica del Maccabi contra el Real Madrid- anotaba casi la mitad de puntos de su equipo en la primera mitad. A pesar de ello, Suárez se desquitaba con una enorme labor en todos los aspectos de juego que mantenían con vida al Real Madrid al descanso: 30-30. La marmota parecía pasar a mejor vida… habría partido.

Defensa para cambiar un partido

Navarro anhelaba el MVP. Con aroma a ese galardón, uno de los pocos que le faltan en su trayectoria, desde el arranque copero, Juan Carlos se sentía frustrado por una mitad en la que además de quedarse sin anotar, valoraba negativo (-4). Además, la primera que tocaba tras la reanudación se volvía a estrellar en el hierro del aro. Solo había algo que necesitara más su equipo que sus puntos: su liderazgo. Por ello el triple que anotó tras drible, cambió la historia del cuarto. Con bote en el aro incluido, como en un parto, los primeros 3 puntos de Navarro impulsaron a un Regal FC Barcelona que por fin se liberó en ataque, con otros dos triples consecutivos de Lorbek que le dieron la iniciativa: 37-42 (min.24).

Víctor Sada hurgaba en la herida blanca con un infinito derroche de inteligencia mezclada con testosterona. Además de defensa, asistencias y doble ración de garra, el más bajo de la clase saltó por encima de todos los pívots madridistas para palmear un balón sin dueño y dejar más lejos que nunca en todo el partido a los suyos: 37-44 (min.25). “Tranquilos, tranquilos”, decía Tucker para animar a los suyos, que comenzaban a sentirse peligrosamente desquiciados.

Esa tranquilidad, de la mano de una defensa casi tan intensa como la de su rival, permitió que el Real Madrid siguiese enganchado al partido. “La cordura no depende de las estadísticas”, escribía Orwell en su 1984, y D’or Fisher se proponía servir de ejemplo práctico a tal sentencia. Su -1 no podía ser más engañoso, viendo el enorme derroche del pívot, capaz de mantener con vida en defensa a los suyos en una fase de cuatro minutos sin puntos.


Sergio Rodríguez ponía fin a la sequía pero Sada, sublime, se inventaba un alley oop desde línea de fondo, para que más tarde Navarro confirmarse el dominio blaugrana en el cuarto con otra canasta (43-48), que allanaba el camino hasta el título de su equipo.

Un grito que vale una Copa

El Regal Barça se había encontrado un guion diferente al de las últimas ocasiones, si bien daba síntomas de repetir el resultado final frente a un Real Madrid cuyas constantes vitales únicamente duraron escasamente dos minutos más. Era el turno de Alan Anderson. El último en llegar a una máquina perfecta que funciona aún mejor con él. Aquel olvidado y perdido en la liga de desarrollo americana que es mejor que casi cualquier hombre en su posición del viejo continente. El vengativo, el decisivo. El héroe, el ganador.

Un triple salido de sus manos comenzaba a teñir la Copa de blaugrana (45-55, min.33) y otro de Morris minaba la moral de su rival. Terence se quedaba mirando a Reyes, desafiante, con un esbozo de sonrisa, consciente de que esta Copa, como la anterior, como 10 de sus 11 últimos enfrentamientos, era su nueva conquista.

A continuación, Alan Anderson se encargaba de hacer saltar por los aires el duelo con un mate, tan letal como su celebración. Grito cargado de rabia mirando a su público, que disfrazaba el Palacio de la CAM en un Palau improvisado que terminó de explotar cuando Ndong capturó el balón errado en el adicional de Anderson para volver a castigar el aro sin delicadeza: 49-62 (min.35). Locura.


Había terminado el partido. Restaban cinco minutos pero había acabado el partido. Ni la última demostración de amor propio de un Real Madrid que llegó a ponerse a 7 guiado por Sergio Rodríguez y Mirotic cambió un desenlace que parecía escrito desde ese grito de Anderson. Grito de MVP.

Navarro pudo desquitarse cortando el mini bache de los catalanes con un palmeo y el choque agonizó con medio minuto final cargado de simbolismo. Morris se abalanzó sobre el aro, dispuesto a machacarlo con más fuerza que nunca. El balón rebotó, bajó con hielo y se convirtió en canasta. La réplica madridista, un triple de Sergio que ni se acercó a canasta. Tampoco hubiera cambiado nada: 60-68.

Barcelona conquistó Madrid, cuyas lágrimas de sangre ya parecen blaugranas. Golpe a la historia. Nuevo ciclo. Con el confetti al aire, el Regal Barça miraba orgulloso al frente y a los ojos de su rival, al que atrapa tras medio siglo de persecución en el palmarés de la Copa, con 22 trofeos. Ahora el grito era de alegría. Anderson sonreía, tras ser confirmado como MVP y, con la supremacía histórica blanca anulada, la máquina perfecta blaugrana, borracho de récords, revalidando título y sumando dos trofeos esta temporada, enfilaba hacia vestuarios con nuevos retos en su horizonte. La historia, el mayor de ellos.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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