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Todo es posible: El robo de Tomàs Jofresa en 1991
El Playoff es época de gestas, es el momento de la temporada en el que todo es posible. Revivimos el robo de Tomàs Jofresa a Montero que dio la liga al Joventut hace 20 años ante su gran rival

La rivalidad era máxima. El FC Barcelona llevaba cuatro títulos de liga consecutivos y frustraba cada intento del Joventut, subcampeón en 1987 y 1990 ante su vecino y apeado de la liga por los culés también en las semifinales de 1986 y 1988. Por si fuera poco, el equipo blaugrana había incorporado ese verano a José Antonio Montero, internacional español y uno de los grandes estandartes de futuro de la Penya.

Pero aquel Joventut tenía recursos y una ambición desbordante. Había sido primero de la Liga Regular con un formidable 30-4 y su camino hacia la final apenas tuvo obstáculos. Enfrente, un Barça más dubitativo: subcampeón de Europa, campeón de Copa pero con ocho derrotas en su cuenta liguera.

La final había empezado con buen sabor verdinegro: 73-65 y 84-62 en casa, un 2-0 que auguraba lo mejor. Pero el 17 de mayo de 1991, el FC Barcelona recuperó terreno (85-83) ante más de 15.000 personas en el Palau Sant Jordi y la eliminatoria volvía a estar abierta: 2-1 y con un cuarto encuentro de máxima tensión.

"Teníamos seguridad", recuerda hoy Tomàs Jofresa, entonces un prometedor base de sólo 21 años. "Habíamos jugado muy bien los dos primeros partidos, con un baloncesto muy dinámico, y así era difícil ganarnos. Aunque no pudimos sentenciar en el tercero, no teníamos sensaciones de miedo". Y es que, "nos beneficiaba jugar en el Sant Jordi, pese a haber 15.000 personas no era un infierno; hubiera sido más duro en el Palau Blaugrana. Además, si hubiéramos perdido el 4º, teníamos confianza para ganar el quinto en casa".

Comienza el cuarto encuentro, el Palau Sant Jordi está lleno a rebosar y la igualdad es máxima: 24-20 a los 10 minutos, 38-37 al descanso y exhibición anotadora de Epi (27 puntos en total) y Piculín Ortiz (26), mientras Corny Thompson (22), tocado en un tobillo, y Jordi Villacampa (23) sostenían al Montigalá Joventut. Agazapado permanecía Tomàs Jofresa, que se llevaba "un rapapolvo" de Lolo Sainz en un tiempo muerto por ir "pasado de revoluciones".

Poco a poco, el partido parecía decantarse del lado blaugrana: 78-75 a falta de apenas 1:13 y 30 segundos de posesión para los de Boza Maljkovic, entonces entrenador culé. Pero quedaba tiempo para la épica y Tomàs Jofresa, que había anotado sus primeros puntos con un "1+1" solo un minuto antes, reducía distancias a 49 segundos del final con una canasta en contraataque. Apenas llevaba 5 puntos en el total de la final, pero le daba igual: valiente como pocos, no se iba a cortar un pelo en ese momento y anotaría más en los últimos dos minutos que en el resto de la serie.

"Randy (Knowles), ¿tú te imaginas que robo el balón perdiendo de uno y le meto una pedrada en vez de anotar la bandeja? Bromeamos sobre ello el entrenamiento del día anterior y 'jugamos' un par de veces a que yo robaba el balón y acababa tirándome una pedrada"


La tensión era máxima. 78-77, poco más de medio minuto y el Barça jugando con calma. por 78-77 y el balón seguía en posesión del Barça tras un rebote ofensivo. Con agotar la posesión, la victoria era casi segura. Montero, el ex de la Penya, el foco de todas las iras de la afición de la Penya, intenta pasársela a Solozábal pero Tomàs Jofresa es más pillo que nadie y arrebata el balón.

"Yo defendía a Solozábal y estaban jugando con dos bases arriba; no pienso en nada hasta que robo el balón, pero cuando lo consigo, es imposible que no venga a la mente esa sensación: 'tengo que meter esto', y hago la bandeja más perfecta de mi vida. Hice una bandeja alta y segura porque si fallaba eso, me muero... o me matan".



Tomàs anota: 78-79, quedan 16 segundos. "Epi lanzó desde la derecha y falló; Ferran (Martínez) cogió el rebote y recuerdo que le dije 'Mételas, estate concentrado', dándole en el pecho. Y los metió. Al final Nacho Solozábal tuvo un tiro frontal, pero tampoco entró".

78-81. El Montigalá Joventut era campeón de liga 1990-91, la tercera de su historia, 13 años después y por primera vez en la era ACB.

"Fue un momento en el que no tocábamos de pies en el suelo. No parecía real", relata el menor de los Jofresa, que también recuerda el componente deportivo: "La explosión de júbilo fue también por cómo habíamos trabajado, por lo claro que teníamos todos nuestro papel y nuestro rol. ¡Qué bonito era ese engranaje, cómo funcionó. Es algo que tuvimos aquel año con Lolo y que recuerdo también muy especialmente con Zeljko (Obradovic), con quien ganamos la Copa de Europa unos años después".


Para la afición supo aun mejor al ser un chico de la casa, el canterano 'Tomi' Jofresa quien robaba el balón al antiguo ídolo, a un Montero que tuvo un fallo en el peor momento. "Aquello fue más importante para el entorno que para nosotros: en ese equipo no hubo deseos de venganza porque Jose Montero tomase la decisión que muchos quizá hubiéramos tomado. A nosotros lo que nos cegó de emoción fue ganar la primera liga de la época moderna, el éxito de un club de baloncesto con gente de la casa, dos americanos como Pressley y Corny Thompson y un entrenador como Lolo que lo relativiza todo".

Jofresa acaba con una reflexión: "Aquello no fue un sueño, en la realidad todo es posible. Ocurren cosas, tienes que estar muy atento para que ocurran o para evitar que sean otros las que lo hagan". Aquel 19 de mayo de 1991, fue él quien estuvo más atento que nadie.



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