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El sueño de Juanqui
"Mamá, mamá". "¿Qué te pasa, hijo?". "He tenido un sueño... el más bonito del mundo". Daniel Barranquero recrea la carrera de Navarro a modo de conversación con su madre en este original artículo que plasma una carrera especial y única más propia de un sueño. Y lo era. Solo que se convirtió en real

- Mamá, mamá.

-¿Qué te pasa, cariño?
-
- He tenido un sueño.

- ¿Una pesadilla? ¿O era feliz?


- Era maravilloso… el más bonito que tuve jamás.

- Vale, Juan Carlos. Me lo cuentas y te duermes, que mañana tienes colegio y mira qué hora es…

- Estaba jugando en el patio de casa con mis hermanitos Ricardo y Justo al baloncesto y, un buen día, me dijeron que se me daba muy bien este deporte, que debía apuntarme a un equipo. E hice las pruebas de acceso con el equipo del Santfeliuenc. ¡Y me ficharon!

- Pero eso no es un sueño, Juan Carlos, se te da bien y si quieres tu padre y yo te podemos llevar a que pruebes…


- Era diferente, mamá. Era todo mágico. En los partidos jugaba como ninguno, me sentía capaz de anotar a todas horas. Y claro, un buen día llego el Barça…

- Ni más ni menos que el Barcelona, ¿no? Qué listo eres tú, pequeñín. ¿Y en ese momento despertaste?


- No, mami. A partir de ahí comenzó lo mejor… el sueño más bonito de mi vida. Pasaba horas y horas en el gimnasio del pabellón Picadero. Siempre os agradeceré que me llevaseis día tras día a entrenar. Era duro, pero me lo pasaba muy bien y poco a poco iba mejorando. Fui pasando por todos los escalafones del club y un día, con 17 años, me llamaron para el primer equipo.

- ¿Ah, sí? ¿Con 17 ni más ni menos?


- Sí. Ese jugador… ¿Cómo se llama? Ah, sí, Djordjevic, el que está ahora en el Partizan. Pues dentro de unos años fichará por el Barcelona. Será una gran influencia, y aprovechando una lesión suya Joan Montes, que acabará de técnico allí, me hará debutar.

- ¿Y en tu sueño… cómo juegas en el debut?


- No lo hago mal. El partido ya estaba roto pero llego a los 10 puntos contra el Granada. Y me da muchas fuerzas para el verano.

- ¿Qué pasó en verano?


- Me junté con un grupo de chavales de mi edad que eran lo mejor de España. Muchos habían sido rivales, pero juntos, con España, nos llevábamos muy bien y nos entendíamos en la pista. Por ahí estaba Pau Gasol, un chico alto que jugaba conmigo en el Barça y que yo sabía ya que iba a ser una estrella, pese a que aún estaba muy delgado.

- Con ese tal Pau… ganaríais lo que fuese que jugaseis, ¿no?


- Era un Europeo Junior y anoté 17 puntos. En Varna, Bulgaria. No sé ni dónde esta esa ciudad ahora, mamá, pero en el sueño la visualicé muy clara. Aunque mejor aún me sentí al año siguiente.

- Déjame adivinar… ¿campeones del mundo?


- Pues sí, ¿tú también has tenido ese sueño? Y conmigo como estrella, ojo, que marqué por lo menos 27. Vaya equipazo formábamos. Éramos una familia y nos hicimos conocidos en todas partes porque le ganamos a Estados Unidos en la final. Desde ese día, todos confiaban en mí.

- ¿Tan bueno eras?


- La Bomba, mamá.

- Vaya. Qué modesto, hijo…


- No, en serio, me llamaban la Bomba porque decían que era capaz de revolucionar los partidos cuando salía. Y a partir de ahí, hasta apadriné un tipo de lanzamiento: la bomba.

- ¿En qué consistía?


- Para mí era normal, desde que empecé a jugar lo hacía para evitar que me pusieran un tapón. Penetraba, en un momento cambiaba el ritmo o la dirección y no me salía tirar en estático sino lanzar en carrera, o dando un paso atrás. Así no me ponían tapones. Hubo algún técnico que me quiso quitar esa manía pero ya te digo que no me fue mal…

- ¿Y tu carrera cómo fue?


- ¡Fue preciosa!

- Cuenta, cuenta, que ahora me ha picado la curiosidad…

- No sé ni por dónde empezar. Todo fue muy rápido. Un día me llamaban cuando estaba contigo, en Lugo, antes de las fiestas (la rabia que me dio estar 10 horas en un coche para unirme a la concentración del equipo) y al otro ya era miembro del primer equipo. Desde muy pronto empecé a jugar con el Barça con mi amigo Pau, que pronto se fue a la NBA para convertirse allí en el mejor jugador de la historia. Pero a mí tampoco me fue mal, con la ayuda de Nacho Rodríguez y Roberto Dueñas en el vestuario. Desde el principio jugué muchos minutos y se me daba bien anotar, me daban libertad y la gente empezaba a hablar de mí. Los títulos no cayeron en llegar. Gané las ligas de 1999, 2001, 2003 y 2004, las Copas de 2001, 2003 y 2007, la Korac de 1999 y la Euroliga de 2003. Se me daba bien, era un dolor de cabeza para los rivales, anotaba mucho y cada día era más feliz.

Juan Carlos Navarro y Pau Gasol celebran la liga de 1999


- ¿Y no te ficharon para la NBA?


- Al principio me dio mucha pena porque todos hablaban de mí pero mi puesto en el draft no fue el que pensaba antes de ese 2002. Malditas lesiones. Aquella noche me fui a la cama y todo antes de tiempo cuando avanzaban las rondas y no salía mi nombre. Más tarde, lo comprendí. Me cogieron Washington, de mi ídolo Jordan, imagínatelo… pero nunca jugué allí si no en Memphis, cinco años después.

- ¿En Memphis? ¡Pero si allí no hay equipo!


- Lo habrá, mamá, lo habrá. Y yo jugaré en él, al principio con Pau y luego solo. Cobraré poco, para mí será más bien un reto que dinero, pero necesitaba probarlo y ver si era exagerado todo lo que me contaban de ella. No lo hice mal, anoté unos 11 puntos por partido y destaqué en triples, pero el equipo solo perdía y a mí me costaba adaptarme a eso. Y pensar que por firmar por ese equipo casi no tengo boda…

- ¡No me digas eso que la boda es sagrada! ¿Qué te ocurrió?


- Nada, nada, que tuve solo 3 horas para casarme y coger el avión, ya que mi equipo estaba de gira por España y tenía que jugar en Málaga. Pero ya te hablaré de la boda cuando tenga un sueño de bodas. Este es de baloncesto, mamá…

- Vale, Juanqui. Cuéntame, ¿cuánto tiempo seguiste más allí?

- Cuando acabó el año me volví al Barça. Firmé por cinco años. Lo vi claro. Era una buena oferta, sí, pero lo que más me gusta era volver a casa y hacer historia. Historia, mamá. ¿Tú sabes lo que era pensar que iba a ser recordado para siempre en mi equipo? El año anterior les vi en Playoff y me dio impotencia no poderles ayudar por lo que me salió de dentro esa decisión. A mí me gustaba más ganar partidos que brillar, aunque tenía un poco de rabia porque se decía que yo era bueno pero rodeado de buenos jugadores, que no podía ejercer de líder y ganar. Quería liderar el proyecto y ser el líder y lo hice, mamá. Lo hice.

- ¡No me digas! ¿Te convertiste en la estrella?


- Sí, mami, y todo lo que tocaba era oro. En los tres años siguientes gané otras dos ligas en ACB, en 2009 y 2011, otras dos Copas, en 2010 y 2011, la Supercopa 2010 y la Euroliga de 2010 también. Además, siempre me elegían a mí como el mejor en cada torneo. Fui MVP de todo,

- ¿Qué significa eso?

- Most Valuable Player. Jugador más valioso, vaya.

- Ay, lo bien que habla inglés mi niño… aunque tú viendo cómo me estás contando el sueño, no sé de qué me extraño. ¿No hablas demasiado bien para tener 8 años?


- Ya, yo también me siento raro. Pues como te contaba, fui el MVP de la fase regular de la Euroliga y también de la Final Four, obtuve, 2 MVP en la Final ACB, igualando a ese gigante que se llama Sabonis, también gané 2 veces el MVP de Supercopa y fui elegido en el Mejor Equipo de la Década en la Copa de Euro… en la Euroliga, que se llamará así. De decirme que solo ganaba rodeado de estrellas a considerarme el mejor escolta de Europa y, a partir de ahí, a decir que era directamente el mejor que jugaba en Europa y hasta me comparaban con los mitos europeos de ayer y hoy, mamá.

- Vaya, hijo, qué bonito sueño. Pues con ese recuerdo tan bueno sigue durmiendo que a este paso te despertarás tarde…

- No, mami. Es que hay más…

- ¿Más? ¿Pero cuántas horas has estado soñando?


- Sí. Aún no te he contado aquellas veces en las que reinamos Europa. Y el mundo.

- Cuánta imaginación, mi niño.


- Que no, de verdad, que fue muy real. Estoy seguro de que pasará. Fue todo muy bonito. Y muy rápido. Después de ese verano en el que ganamos el Mundial Junior, ya debuté con la Selección Española.

- ¿Y te gustaba?


- Me encantaba. Llevaba el nombre de Barcelona por todo el mundo. El tito decía que tenía un metro de andaluz y otro de gallego, por tu origen y el de papi, y que estaba ensamblado en Barcelona. Y más allá de nacionalidades, sentía que era jugar con mis amigos cada verano. No entendía el baloncesto sin la palabra amistad.

- ¿Estaba ese chico… Pau?


- Sí. Y era el mejor. Pero el mejor de la historia, eh. Qué pasada. Éramos una generación formidable, la del 80, e íbamos creciendo juntos para dominar el mundo. Primero llegaron las medallas y luego los títulos. ¿Te puedes creer que fuimos campeones del mundo en Japón? Campeones del mundo totales, no contra jovencitos.

Pau Gasol bendice a Navarro como MVP (Foto EFE)


- ¿Y ahí no acabó tu sueño? ¿Qué más quieres?


- No. Duró mucho más de un lustro. Esa pregunta me la hicieron en una entrevista en mi sueño y les respondí que quería entonces los Juegos Olímpicos. Yo quería ganar más y más cosas con España, con el Barça… ¡lo quería todo!

- La avaricia rompe el saco, Juan Carlos…


- No era avaricia, mamá. Era ambición. Queríamos hacer historia sin dejar de pasárnoslo bien. Y lo hicimos. ¿Sabes? También ganamos el Eurobasket de 2009… ¡y el de 2011! Imagínatelo, tres oros, tres platas, un bronce… ¡me pesaba el cuello y todo!

- ¿Y tú qué importancia tenías en el título?


- Todos teníamos importancia, desde el primero al último. Pero la verdad es que no se me daba mal. A los meses de debutar ya me salía contra Dinamarca. En 2002 le hice 26 puntos a jugadores NBA que yo veía por la tele. Después a la gente se le quedó grabada una exhibición mía contra Italia para meter a España en la final del Eurobasket 2003. Mi partido contra Alemania en 2005, la final frente a Grecia en 2006, mis 7 triples frente a Polonia en 2009… aunque lo mejor llegó en 2011.

- ¿Mejor aún?


- Sí, mami, fue increíble. Me salió todo. ¿Te puedes creer que hice casi 30 puntos de media entre cuartos de final, semifinales y final? Desde ese jugador que me gusta tanto, Galis, no se había visto nada igual en Europa. Le metí 26 puntos a Eslovenia, aunque mejor aún fueron los 35 frente a Macedonia en semifinales. Qué partido más duro, te lo prometo. Y me inventé una especie de bomba desde 7 metros y con un pie a final de posesión. Entró y rompió el partido. El técnico rival me odiaba y yo lo celebré con rabia, como pocas canastas en mi carrera. Con esa moral, no podíamos perder la final… y volví a anotar 27 puntos, esta vez contra Francia.

- ¿Te darían un NVP de esos, no?


- MVP, mami, se dice MVP. Aunque algunos lo llamaban NVP para hacer un juego de palabras con mi apellido.

- Te enrollas mucho… ¿te lo dieron o no?


- Ahí sí. Me faltaba ese y me hizo mucha ilusión. Era en Lituania y todos me aplaudieron antes de irme al banquillo, incluso los rivales. Cuando me marchaba, crucé la mirada con la de mi amigo… Pau, mi mejor amigo. Me sonrió cómplice, orgulloso por pasarme el testigo. Y le devolví la sonrisa, consciente de que era el momento más feliz de mi carrera y de que tanto tú, como papá, mi mujer y mis dos niñas, os sentíais orgullosos de mí. Y solo ese instante justificó todos los años tirando y tirando en el pabellón del Picadero.

- Hijo, me vas a hacer llorar. ¿Y cómo acabó la historia? ¿Qué pasó después?


- No lo sé, no recuerdo lo que ocurrió antes de despertarme, pero sé que era muy bonito.

- Con eso me vale, hijo. Pero mira qué hora es… vístete y desayuna. Si logras llegar a tiempo al colegio, esta misma tarde te llevo a las dichosas pruebas del Santfeliuenc, que como te vaya la mitad de bien que en tu sueño, será la historia más bonita y emocionante que viviremos jamás.


- Muchas gracias, mamá…

(...)

(Este relato está basado en hechos reales)


(…)

(Y no, ese día no llegó tarde al colegio)

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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