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Paul Davis: el reto de Joan Plaza
No es habitual que, tras un 20+20, el entrenador exija todavía más a su estrella. Joan Plaza, pero, quiere hacer de él un coloso constante, que no se pierda entre las cifras, sino que surja como lo que es capaz de ser en los dos lados de la cancha


Paul Davis ha sido una pesadilla para los manresanos (ACB Photo / Tolo Parra)

Redacción, 1 Nov. 2011.- El techo de Paul Davis es alto. No puede ser de otro modo cuando firmas una monstruosa actuación de 21 puntos y 22 rebotes y tu equipo gana. Pero, cuando llega la rueda de prensa y el entrenador no muestra cierta debilidad para alabar a un jugador con esos números... Si, en ese momento, Joan Plaza rebate con voz segura los números que le presentaba el periodista, es que todos saben que el techo de Davis es tan elevado como ante el Assignia Manresa y que su suelo debe estar también muy arriba.

Los números de su partido tal vez no supongan tanto como su enmarque histórico: mejor marca reboteadora en 10 años (Adam Keefe atrapó 24 en la 2001-02), primer “doble 20” en ocho (el último fue un 21+20 de Felipe Reyes en la 2002-03) y directamente a los libros de historia del Cajasol Banca Cívica, pues ha logrado la mejor marca individual en rebotes de un jugador sevillano.

Davis lograba así el primer 20+20 de su carrera, algo de lo que no fue capaz ni en sus cuatro años en Michigan State, ni obviamente en los escasos minutos de que dispuso en los Clippers y los Wizards, ni en los Maine Red Claws de la D-League. Tal vez lo más cercano a la hazaña fue a su llegada a Santiago de Compostela, cuando logró un 17+15 en su tercer partido como jugador del Xacobeo Blu:sens (con derrota ante el Power Electronics Valencia). El 29 de octubre de 2011 llegó, en un partido que no lo hacía presagiar, pues al descanso solamente sumaba 6 rechaces. “No me di cuenta de que eran 22 rebotes. Sabía que había cogido muchos, pero anotar 20 puntos y coger 20 rebotes, ya sea en la Liga Endesa, en la NBA o en la Universidad es algo muy especial”, decía ya con tiempo para haber digerido la ensalada de números.

Pero el “doble 20”, como terreno vedado, guarda un simbolismo especial. Como mínimo, el de colocar su nombre junto a un reducido listado de históricos de la competición. Sólo 21 jugadores habían logrado antes ese hito: Arvydas Sabonis (8 ocasiones), Tanoka Beard (4), Joe Arlauckas (3), Warren Kidd (2) y Bobby Hurt, Greg Foster, Mike Gibson, Bobby Martin, Thomas Jordan, Reggie Cross, Derek Strong, Ray Smith, Ken Johnson, Ramón Rivas, Lance Berwald, Claude Riley, George Johnson, Devin Davis, Francisco Elson, Buck Johnson y Felipe Reyes.


No se logra todos los días...

“He estado mirando hoy cómo de especial fue la actuación de ayer”, explicaba Davis vía telefónica el domingo. “El hecho de que sea una actuación que no se logra muy a menudo hace que signifique todavía más para mí. Sé que hace ocho años que no se logra un partido de 20+20, así que me siento muy feliz de haber logrado uno de ellos. Tengo muchos objetivos individuales, pero mi principal preocupación es el equipo, que ganemos. Si necesitamos que anote 20 puntos y capture 20 rebotes para ganar, eso es lo que haré. Si tengo que anotar 5 puntos y coger 10 rebotes, lo haré. Cualquier cosa que pueda hacer para ayudar al equipo a ganar, la haré”, explica. Discurso de equipo para un jugador que, criado en el mercadeo de cifras estadounidense, parece consciente de lo que supone su actuación.

Evidentemente, los números le colocan directamente en los tops estadísticos individuales. Como era de esperar, Davis escala en la tabla de máximos reboteadores: ¡14 posiciones! Previamente a la Jornada 5 figuraba en 15º lugar, con 24 rebotes. Tras capturar ante el Assignia Manresa prácticamente los mismos que había logrado en las cuatro jornadas anteriores, se coloca primero, empatado con James Augustine, que desfalleció en su enorme promedio este fin de semana, al capturar tan solo 3.

Además, los 36 de valoración le permiten entrar en el Top15 de valoración (13º, con 15 de promedio) y de puntos (13º, empatado con Sergi Vidal a 13,8).




El techo y el suelo

Pero, volvamos al inicio... “No digo que pueda coger siempre 22 rebotes, pero yo creo que, si él quiere, y se lo he dicho a él, con lo cual no estoy faltando al respeto a nadie, puede coger con facilidad cada día 15 o 13”. Reproche en rueda de prensa para la estrella del partido. Pero bien es cierto que Davis había cogido en la victoria ante el Assignia Manresa casi tantos rebotes (22) como en los cuatro partidos anteriores (24). El techo era alto, mas el nivel medio, rebajado. Ahí es donde incide Joan Plaza, en huir de la efeméride para construir la referencia constante: “El tema es que has de ir a por uvas donde más hostias reparten, pero has de ir. Y, ese hábito, por tiempo en la NBA y demás historias, no lo tiene arraigado. Pero, si él va, él captura”. Plaza reproduce lo que es ya sabido por el jugador, que requiere de una constancia que no fue capaz de lograr la temporada pasada. Pese a sus cualidades y sus momentos de dominancia en la ACB, apenas promedió 20 minutos por partido.

En esta temporada, disfruta de 23 minutos en cancha. Menos de lo que acostumbran a jugar los que, como él, son máximo anotador, reboteador y jugador más valorado del equipo. Davis es consciente de la necesidad de superar el factor mental que impide rendir con constancia. Constancia, precisamente: “Ese es el objetivo. El año pasado tuve algunos partidos muy buenos y otros no tan buenos. Quiero ser más regular. No voy a lograr partidos de 20+20 todas las semanas, pero creo que 10 rebotes por partido es un objetivo alcanzable para mí. Si reboteo bien, eso va a ayudar al equipo y me va a ayudar a mí. El objetivo de este año es ser más regular”. E incluso, cuando la pregunta no contiene nada acerca de regularidad y constancia, la respuesta acaba desembarcando en el mismo lugar: “El año pasado no reboteé tan bien. Este año quiero cambiar, quiero lograr grandes cosas. Quiero seguir mejorando. Tal vez 20 rebotes no vuelva a coger otro día, pero siempre es un objetivo seguir mejorando en cada partido”. En el fondo, entrenador y jugador comparten visión, pese al diferente modo en que lo ponen en palabras.

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Además, el técnico catalán añade un apéndice a la retahíla de números que describen a su pívot esta jornada: “La pega de la estadística son los 8 puntos de Asselin al inicio del partido. Sí, los números están muy bien, pero lo que no podemos es intercambiar canastas, porque igual las intercambiamos hoy pero, a lo mejor, el domingo que viene, cuando tienes a Ibaka, a Begic y a Tomic, no puedes”. Y, como Plaza mejor que nadie conoce el potencial del de Michigan, así lo expresa. Solo la completa implantación de su poderío a ambos lados de la cancha hará que él, como entrenador, esté satisfecho, más allá de los números.

Suena todavía mejor si Plaza utiliza la palabra “reto”. El que le marca un entrenador que rehúye los elogios gratuitos en la respuesta y pone el listón tal vez por encima de lo esperado: “Es un reto que yo tengo con él y él conmigo para mejorar. Yo creo que él tiene predisposición a hacerlo”. Y, desde el prisma del técnico europeo, vuelve a insistir en el poso que deja la competición de la NBA en los jugadores: “Estamos luchando también con el background de su vida, que es: yo juego de atacante. Yo soy un forward, yo juego de atacante. No, aquí en España, en Europa, no: hay que estar delante y estar detrás. Y esta es una de las cosas que quiero trabajar con él”. El reto de que todo sea tan perfecto que el suelo se confunda con el techo.

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