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Rafael Hettsheimeir: El gladiador sosegado
"Ahora mismo soy uno de los destacados en la mejor liga del mundo... sí, estoy en el mejor momento de mi carrera". Hettsheimeir habla claro en este reportaje. 2º en valoración (21,6, promediando 16,2 puntos y 9 rebotes), la estrella del CAI sigue los pasos de Splitter y sueña con jugar Copa y Playoff este año

Redacción, 15 Nov. 2011-. Rafa no va por ahí dando saltos para llamar al portero, machacando la bolsa de basura en el contenedor o cerrando con fuerza el paso a nadie para coger el cambio. Hettsheimeir es muy diferente a eso. Lejos quedan la garra y potencia que exhibe en pista. Cuando el balón descansa, él también. Los guerreros tienen derecho a un respiro.

(ACB Photo / Esther Casas)


“Soy tranquilo, disfruto hablando con mi familia y quedándome en casa con mi novia. Soy más de eso, no de salir. Cuando lo hago es para comprar, ir al mercado y cosas del estilo, pero no mucho más. Soy un chico casero”.

El cine le encandila y le vuelven loco las películas de miedo, sí, pero hay un subgénero que le apasiona como ninguno, aquel donde su “yo-jugador” y su “yo-persona” se dan la mano, cual simbiosis perfecta. “Me encanta Gladiator y, en cuanto a series, me quedo con Roma, que también va de gladiadores. Me encanta, tío”.

Sin piedad en la cancha, cercano como pocos fuera de ella, este guerrero solo tiene una armadura, la roja de un CAI con el infunde miedo a sus rivales tras un inicio de liga casi perfecto en el plano individual, con la guinda de ser, junto a Hervé Touré, el Jugador de la Jornada 7, con 32 de valoración. Pero a los gladiadores no les gusta compartir: “El año pasado me tocó serlo con Carroll y ahora con Torué. A ver si soy el mejor solo algún día”, espeta entre risas.


Hettsheimeir llegó a España en 2005 (Foto cbb.com.br)

Parece lejano aquel imberbe brasileño que quería comerse el mundo que fichó por el Akasvayu Girona en 2005, creciendo en el Vic de la LEB 2 durante un par de campañas, dando un gran paso en cuanto a madurez en el Lleida de la LEB Oro durante otros dos años y comenzando su andadura en el CAI en la 2009-10. Rara como pocas, por cierto. Lesionado en su llegada, cortado por no pasar el control médico, recuperado bajo el amparo de los doctores maños, cedido al Obradoiro de la ACB (en la que debutó al fin tras quedarse sin debutar en el Estudiantes, con el que estuvo cedido) y retornado a lo grande para acabar triunfando tras superar otra buena ronda de problemas físicos.

¿Qué hay de ese chico casi anónimo que, tras llegar como parche, acabó explotando en ACB y saliéndose en valoración? El talento y la ilusión porque, respecto a baloncesto… este Hettsheimeir es mejor. “Hace dos años era más joven y no conocía la liga. En Zaragoza he mejorado muchísimo mi juego, especialmente en el plano físico, soy mucho más corpulento. También en lo que respecta al tiro y al contraataque. Eso le ha dado un plus a mi juego”.

No parece fácil cambiar el chip de demostrar sobradamente tu capacidad para destacar en ACB y volver meses después a la LEB, aunque el destino compensó al brasileño. “Fui cedido para recuperar el ritmo de juego al Obra, que necesitaba un pívot. Jugué bien allí y disfruté, pero mi contrato decía que tenía que volver al CAI. Al final acabé alegrándome mucho por regresar y poder ascender, siendo campeón con mi equipo”.

Su regreso a la ACB fue muy positivo, con una temporada muy sobria en la que destacó con 10 puntos y 5,4 rebotes por choque, con una valoración media de 10,6. Sin embargo, es en este curso cuando sus cifras se han disparado, multiplicándose sus guarismos hasta el punto de convertirse en la referencia más clara del CAI Zaragoza y en una de las estrellas de la Liga Endesa.

Hettsheimeir no ha bajado en toda la campaña de los dobles dígitos, tantos en puntos como en valoración, donde alcanza los 21,7 puntos, solo por detrás de Joel Freeland en toda la competición. Y es que, echando un vistazo a los números, el pívot del CAI Zaragoza está en todos los frentes. Segundo que más capturas suma en la competición (9), 6 defensivos (3º) y 3 ofensivos (2º), su facilidad para el rebote ya no es ninguna novedad. Para él, todo se resume al hambre. “Es una cuestión de ganas, de ir a por él y coger todos los que puedas, cerrando el paso al rival para que no lo coja. Es saber mirar la trayectoria del balón y tal, claro, pero más que nada es ambición, mucho más que talento. Es tener ganas de cogerlos”.

(ACB Photo / J. Marqués)


Con esa fórmula, parece de lógica que asegure como mínimo un mate (1,17, 6º en liga) por encuentro. “Mis compañeros me dan buenos pases y me dejan libre debajo de canasta. Y si eso pasa, para abajo. Me gusta jugar arriba, jugar duro, yo puedo machacar”.

Donde más destaca su evolución es en el tiro. No sorprende tanto su buen porcentaje de 2 (es el 4º que más anota de 2, con un 61,4 % de efectividad), pero sí en el tiro en general. El sudamericano se pasó las primeras jornadas sin fallar un solo tiro libre y promedia ahora un fantástico 91,3 % desde la personal (14º), con 21 aciertos de 23 intentos. “He mejorado en el tiro libre, el año pasado lo pulí mucho. Es una cuestión de concentración, al fin y al cabo estoy yo solo contra el aro. Es importante para un pívot estar acertado ahí, recibimos muchas faltas y vamos mucho a la línea de personal. Me está yendo bien”.

Tanto confía en la evolución de su muñeca que hasta se atreve, más que nunca, con el triple, tirando más triples en las 6 primeras jornadas (13) que en toda la campaña pasada. De momento no le entran (2) pero la versión 2.0 de Hettsheimeir ya se vislumbra. “Sí que hay un cambio. Quizás ahora ataque un poco más dentro de la zona porque he fallado varios pero ya marcaré. Seguiré tirando y no dudaré en hacerlo si estoy solo. Lo he estado entrenando y acabarán entrando”.

Con estos ingredientes… ¿quién se atreve a sacarle de la cancha? Solo Andy Panko, por segundos, supera sus más de 34 minutos y medio de media en pista. Él no se cansa. “Me encuentro muy bien físicamente. Estoy jugando muchos minutos, sí, pero no tengo la sensación de estar cansado, solo tengo ganas de jugar, estar en cancha y ayudar a mis compañeros. Me den 20 o 30 minutos yo me esforzaré a tope”.

(ACB Photo / Fermín Rodríguez)


“Si mantiene sus ganas y trabajo conseguirá lo que se proponga”
, decía la pasada temporada Willy Villar, director deportivo del CAI. La frase comienza a parecer premonición y el jugador está dispuesto a ser uno de los reyes del viejo continente con un juego cuya evolución no intuye fin. “Aún tengo que mejorar mi tiro, meter más triples y ganar más confianza, pero estoy muy contento de estar jugando así y estar arriba en todas las estadísticas. Todo esto es fruto del trabajo de estos años. En esta campaña empecé muy pronto jugando con Brasil y ahora mantengo el nivel. Quiero seguir arriba, entre jugadores de tanto nivel”.

“Es el mejor momento de mi carrera”,
sentencia con firmeza lapidaria. “Ahora mismo soy uno de los destacados en la mejor liga del mundo y quiero seguir así, siempre y cuando mi equipo gane partidos”. Su CAI, 12º en la tabla con un partido menos (2-4), confía en él y él lo hace con el CAI. Binomio perfecto. “Se nos fueron algunos partidos que podíamos haber ganado pero estamos jugando bien y entrenando mejor. Es una línea correcta, hay un equipo humano formidable, con jugadores trabajadores y competentes”.

(Foto Cipriano Fornas / enCancha)


¿Para qué esquivar las balas con frases hechas y ambiguas? La ambición le puede a la mesura en el cuerpo de un gladiador que quiere pisar cosos de prestigio. “Este año queremos jugar la Copa del Rey y entrar en el Playoff. Sería muy bonito para nuestra afición y para toda Aragón”.

Eterno agradecido a los que le ayudaron a crecer, Hettsheimeir lanza un guiño a su Selección, con la que espera seguir en la línea de este verano, en la que comenzó jugando poco en el Panamericano (9,2 pt, 4,1 reb de media) y, de menos a más, acabó por erigirse siendo uno de los referentes del equipo.

Por su nacionalidad, por su juego y, especialmente por su evolución y su explosión, algunos ya le comparan con el mismísimo Splitter. Palabras mayores. Ejemplo perfecto. “Solo tengo palabras de agradecimiento para Thiago o el propio Marcelinho Huertas.. Con jugadores de tanto nivel se aprende mucho, ellos me han ayudado bastante en el combinado nacional para acabar explotando tras varios años sin jugar mucho. Quiero estar siempre con ellos y darle muchas alegrías a mi país”.

(ACB Photo)


Suena "Bruno e Marrone" por los auriculares de Rafa. Fan de la dupla sertaneja (“Es como un country brasileño que me encanta”), enganchado a la moda del “Ai se eu te pego” de Michel Teló y enamorado de la vida, de la que espera pocos sobresaltos, un futuro feliz con su novia y un hijo que juegue al basket. “Soy un tío tranquilo y de pueblo… con eso sería feliz”.

“Desde pequeñito veía a las estrellas NBA y me decía que un día quería jugar ahí”
, afirma, sin renunciar a su sueño, mas Hettsheimeir también goza del baloncesto en España y su CAI monopoliza cualquier pensamiento futuro: “Ojalá pueda disfrutar del basket muchos años con este equipo. Jugar un torneo con el CAI estaría muy chulo, ojalá pudiera celebrar algún título con ellos”.

Y es que Zaragoza es su casa. “Estoy aquí muy contento, por poder estar en esta ciudad, recibiendo el calor de toda Zaragoza. Y ya voy para tres años. Me siento cómodo con la gente, con mis compañeros… con todos”. Es el entusiasmo del niño que se hizo hombre, cansado de ser eterna promesa. Ya está aquí y ya es realidad. Afable, simpático, bromista y tranquilo, ya querrían sus rivales una versión tan sosegada de Hettsheimeir en pista. Con la elástica rojilla, el gladiador no perdona.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
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