Artículo

El CSKA sale vivo de la prueba más dura (66-64)
El conjunto ruso se planta en la final de la Euroliga tras sobreponerse al baño al que le sometió el Panathinaikos en el primer cuarto. Los griegos pagaron sus errores en la segunda mitad y dejan pasar una enorme oportunidad de tumbar al archifavorito

Redacción, 11 May. 2012.- El potentísimo CSKA de Moscú supera la prueba más dura de toda la temporada, derrotando al Panathinaikos por 66-64. El conjunto de Jonas Kazlauskas supo sobreponerse a un primer cuarto brillante de los griegos, en el que Zeljko Obradovic le sacó los colores al conjunto ruso. A partir de ahí, el CSKA empezó a encontrarse más cómodo y Andrei Kirilenko (17 puntos, 9 rebotes, 4 tapones, omnipresente y líder) demostró por qué va a ser elegido MVP de la competición.

La victoria se la llevó el teórico favorito. Pero bien podría haber caído del bando contrario, en un partido que cumplió expectativas en cuanto a tensión, pero que tuvo más errores de los previstos, en dos equipos brillantes cada uno a su modo. Dimitris Diamantidis terminó con un pobre 1/9 en triples, liderando las dificultades ofensivas del Panathinaikos en la segunda mitad. Milos Teodosic (12 puntos) y Alexey Shved (15), decisivos con su anotación en la segunda mitad, bien cerca estuvieron de autocondenarse con fallos desde el tiro libre en los instantes finales. Aunque el balón decisivo lo acabó perdiendo el Panathinaikos, en un final de bajón anímico para una primera semifinal que se había inaugurado con antología.



Obradovic 1 – CSKA 0

Un espectacular Aleks Maric simbolizaba el sorprendente inicio de partido, imponiendo su poderío bajo el aro para anotar los seis primeros puntos de los suyos. El pívot australiano era el centro de los ataques del Panathinaikos, aprovechando las geniales asistencias, primero de Jasikevicius, luego de Diamantidis y finalmente de Kostas Kaimakoglou, antes de irse al banco no pasados ni siquiera tres minutos. El relevo lo tomaba Mike Batiste, que nada más salir anotaba dos puntos, cumpliendo una clara premisa griega: buscar deliberadamente la conexión de Jasikevicius-Diamantidis con los cincos, para empezar apabullando al CSKA (2-11).

Maric cuajó un espectacular inicio (Foto Euroleague/Getty)

En un arranque defensivamente intenso, aunque no tanto como determinaban el número de faltas –muy elevado en los primeros compases–, el rey era el Panathinaikos, cuya facilidad para encontrar a sus interiores le permitía lograr una primera pequeña victoria: poner a Nenad Krstic y Kirilenko con dos faltas personales transcurridos tan solo tres minutos y medio de partido.

Maravilloso. Sencillamente increíble era el inicio griego. Obradovic volvía a demostrar que, en el diseño de la estrategia de partido (y la búsqueda de los puntos flacos del rival), no es solo un genio, sino que está a metros de distancia del resto. Los helenos hacían que el CSKA se perdiera en la zona y, en ataque, aprovechaban un par de ayudas largas deficientes (los rusos intentaban poner remedio a la sangría interior) para asestar dos triples, con un posteo de Diamantidis entre medio, que obligaba a Kazlauskas al tiempo muerto: 7-19 (min. 6).

Nada más reanudarse, Kirilenko fallaba dos tiros libres. Las imágenes televisivas eran más gráficas que nunca: Panathinaikos era pura pasión poética; CSKA, el tormento del genio sin musa. Teodosic estaba visiblemente incómodo (incomodado, de hecho), la nave rusa naufragaba en el tiro exterior, estaba ansiosa en ataque, era incapaz de generar problemas en la circulación de balón griega... El primer cuarto ateniense estaba siendo para guardar en la antología baloncestística personal. Acabase como acabase el partido, la contemplación el primer periodo eran diez minutos con una certeza: que muchos años después, lo continuarías recordando.

Terminaba 15-29, con David Logan confirmando la sensación general: que el Panathinaikos, sencillamente, había jugado con el CSKA a placer. El escolta estadounidense se recorría toda la pista para anotar una bandeja sobre la bocina. No diga dominio, diga PAO.

Obradovic completaba una amplísima rotación, en la que cada jugador cumplía su cometido a la perfección. Esa constante modificación del quinteto en pista permitía no conceder canastas en juego a su rival (9 de los 19 primeros puntos rusos eran de tiros libres) y, sobre todo, impedir a toda costa un contraataque (nada de lanzamientos exteriores sin posición clara y posibilidad de rebote ofensivo). El primer conato de transición rusa no llegó hasta el minuto 13, y fue rápidamente abortada por el balance defensivo griego. Esas seguridades le permitían no nerviosear cuando recibía un parcial de 4-0 en dos minutos y medio. Nada preocupante, pese a que el conjunto heleno se atascó por un tiempo en ataque, pues Nick Calathes volvía a establecer el orden con un triple (19-32).

Obradovic bien cerca estuvo de volvérsela a liar al favorito (Foto Euroleague/Getty)

Kirilenko aparece para igualar

En el segundo cuarto, la antología se había olvidado: parcial de 4-3 en más de cinco minutos. La transición se había efectuado: el marcador racanearía de ahí en adelante. Los moscovitas, caracterizados durante toda la temporada por una desbordante facilidad ofensiva, veían cada ataque transformado en un dolor. Cero posibilidades de correr, los exteriores apurados físicamente, los interiores encerrados en una maraña de ayudas y apenas resquicio para la genialidad de sus creadores.

Aunque, tras un tiempo muerto, Kazlauskas lograba cambiar mínimamente las tornas, consiguiendo que el Panathinaikos se abandonara más de lo que le gustaría al tiro exterior (no más bloqueo y continuación), que fallara, y que sus exteriores lograran romper las defensas hasta colocarse 27-32 previo tiempo muerto de Obradovic. Aunque poco lograría cambiar el técnico de Cacak en ese minuto: el CSKA, en hombros del previsible MVP de la competición, Andrei Kirilenko (8 puntos y 13 de valoración al descanso), empataba el encuentro a 32. El parcial ya era de 17-3 en el segundo periodo (13-0 en más de seis minutos). El pick&roll ateniense había desaparecido, viéndose obligado al tiro exterior, en constante desacierto (1/8 desde más allá del arco en el segundo periodo).

Panathinaikos conservaba la ventaja al descanso (32-34), aunque el baño del primer cuarto parecía ya lejanísimo en el tiempo... y en el ánimo. Kazlauskas había reaccionado y neutralizado la sangría que se había derramado sobre el poderoso conjunto moscovita. Eso sí, la antología del primer cuarto, la belleza anotadora, había quedado también neutralizada.

Llamadme MVP (Foto Euroleague/Getty)

El final será de infarto

Tras la reanudación, una acción del CSKA retrotraía a una de sus estampas clásica de la temporada: conexión Teodosic-Krstic para que el pívot machacara. Una acción creativa del base serbio para su compañero de selección, santo y seña del equipo durante todo el año, pero que no se había visto en la primera mitad.

En el otro lado, el veterano genio, el hombre que jamás había perdido un partido de Final Four (cuatro títulos), Sarunas Jasikevicius, se negaba a que la máquina moscovita se engrasara. Primero con una penetración hasta la cocina y luego con un triple mantenía a su equipo por delante. Hasta que Kirilenko completaba el trabajo que había empezado en el segundo periodo: con un triple ponía al CSKA por delante por primera vez en el partido (41-39, min. 24). La comodidad ofensiva rusa había aumentado considerablemente. Era palpable. La defensa griega concedía más espacios, los rusos se movían sin balón aprovechando mejor los huecos, sus estrellas empezaban a conectar (alley-oop de Viktor Khryapa para Kirilenko) y su confianza aumentaba visiblemente, pese a no ser un conjunto dado al emotivo derroche gestual. Pero eran los detalles: jugadas que situaban al CSKA más cercano a lo que ha venido representando durante toda la temporada que a la caricatura que había sido durante la primera mitad.

El encuentro ya se había instalado en la igualdad, en el choque de trenes previsto. Se había entrado en una fase de despliegue del talento individual con mucha más naturalidad. Kaimakoglou castigaba a la defensa roja, mientras Diamantidis anotaba su primer triple del encuentro (tras cinco errores). El genial base heleno tomaba la batuta del encuentro y el Panathinaikos volvía a coger ventaja: 46-50.

El partido subía de espectacularidad individual: aparecía cómo no Kirilenko, ese especimen sobrado en el baloncesto europeo por su capacidad para aportar en todos y cada uno de los centímetros de la pista; Shved con un triple loco fruto de su genialidad, Diamantidis inventándose un 2+1. Pese al momento de las estrellas, los errores eran comunes en cada ataque, aunque en este punto del partido más por deméritos propios que forzados por el rival. La ventaja seguía siendo para los de Obradovic: 51-55 al final del tercer cuarto.


Los errores condenan al Panathinaikos

A inicios del último, el CSKA se volvía a poner por delante (58-57), gracias a la aportación del omnipotente Kirilenko (mención especial su intimidación y aportación defensiva), de un triple de Teodosic (cada vez más metido en el encuentro) y un Krstic puntual. A medida que se acercaba el ecuador del periodo, parecía cada vez más claro que la igualdad acabaría siendo la tónica dominante. El equilibrio de fuerzas era de facto. Kirilenko actuaba de superestrella, pero, pese a cometer varios errores en lanzamientos cercanos al aro, el PAO siempre se rehacía. Ahora, gracias a un Jasikevicius genial que volvía a pista para añadir a su equipo una necesitada amenaza exterior.

En la inconstancia ofensiva, plagada de imprecisiones, errores y pérdidas, los rusos –más proclives a la ansiedad que los griegos– padecían. El marcador se estancaba, aunque a cada cambio establecía un nuevo líder. Ante los errores acumulados por Diamantidis en el tiro exterior (1/9), Jasikevicius se jugaba los balones griegos. Tiro corto y triple para poner el 60-64 a falta de 2:13 para la finalización.

En el otro aro, la genialidad venía de Alexey Shved, que ponía a los suyos a un punto (63-64). Nada más volver a pista, Teodosic anotaba para situar de nuevo al CSKA Moscú por delante: 65-64 con 38 segundos por jugarse. El final, como ya estaba escrito, sería de locos. En la primera, Jasikevicius forzaba demasiado la penetración, hasta fallar. Tras recibir la falta, Shved anotaba solo uno de los dos tiros libres (segundo fallo desde la línea en los dos últimos minutos de partido)... pero el CSKA reecuperaba la posesión. Obradovic se desgañitaba pidiendo pasos de Teodosic, que acabaría en la línea con 9 segundos. Falla el primero. El balón quema. Falla el segundo. El balón es fuego. Tiempo muerto.

Nueve segundos, balón para Diamantidis. Finta. Vuelve a fintar. Bien defendido. Se ve obligado a pasar el balón… que rueda por el suelo hasta llegar a las manos de Siskauskas. El archifavorito llega a la final. Con un enorme sufrimiento, el CSKA de Moscú cumple con lo previsto.

CSKA MOSCÚ66
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFTCFPFRVAL
4TEODOSIC, MILOS31:47122/31/65/8642315 349
7LAVRINOVIC, DARJUS06:3121/10/1-1 1 1 1
8SISKAUSKAS, RAMUNAS25:2552/50/21/2312 1 1145
11MEJIA, SAMMYDNP---------------
12KRSTIC, NENAD25:5183/6-2/222 123 339
15KIRILENKO, ANDREI33:33174/92/43/79631 412825
18VORONOV, EUGENY00:04 ---
20VORONTSEVICH, ANDREY09:37 0/10/3-2 2 1 2 -3
23SHVED, ALEXEY19:42154/61/24/6541 2 1416
24KAUN, SASHA11:2021/2-- 1
31KHRYAPA, VIKTOR26:3030/31/2-54151 4 6
44GORDON, JAMONT09:4020/10/12/233 25
Total6617/375/2117/27362412951072182572
PANATHINAIKOS64
NNombreMinPT2T3TLR.T.RDROASBRBPTFTCFPFRVAL
6MARIC, ALEKS11:4463/5--541 1 2226
7PERPEROGLOU, STRATOS13:51 ---431 1 1 4
8BATISTE, MIKE22:12113/9-5/51 1 46 2431
9LOGAN, DAVID05:2521/20/1- 1 1 1 -1
10SATO, ROMAIN27:5330/11/1-22 213
12TSARTSARIS, KOSTAS10:01 0/20/1-1 1 1 1-2
13DIAMANTIDIS, DIMITRIS32:32103/41/91/1321612 427
14VOUGIOUKAS, IAN03:58 0/1-- 11 4 -5
15CALATHES, NICK19:0030/21/3-4311 1 1123
17SMITH, STEVENDNP---------------
18KAIMAKOGLOU, KOSTAS28:59101/31/25/586251 12523
19JASIKEVICIUS, SARUNAS24:25195/83/6-321211 4216
Total6416/377/2311/11312291571327251855

David Vidal
ACB.COM

Últimos artículos del autor



© ACB.COM, 2001-