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Expediente-X (III)
Finalmente todos hemos podido ver a un equipo NBA perdiendo por partida triple y nunca más será necesario ocultar la evidencia, pero en nuestra serie sobre los partidos ocultos de la historia del baloncesto todavía tiene cabida un último capítulo para la victoria de la Unión Soviética sobre los Atlanta Hawks y los múltiples partidos en los que los equipos NBA se asomaron al abismo en sus enfrentamientos con equipos FIBA, entre ellos dos que se jugaron en tierras españolas


Valdemaras Homicius ante Dominique Wilkins (Foto Krespinio Pasaulis, Kaunas)

Hubo, al menos, una derrota más de un equipo NBA ante un equipo FIBA: fue la selección de la Unión Soviética, en una gira casi clandestina que hicieron los Atlanta Hawks por dicho país con el fin de asegurar la contratación de Alexander Volkov. A la gira no fue Atlanta con el equipo completo, pero sí estuvieron sus dos estrellas, Dominique Wilkins y Kevin Willis, eso sí, fuera de forma y ante unos soviéticos preparándose a tope para los Juegos Olímpicos (en Octubre, ese año: Seúl'88) con la baja de Arvydas Sabonis.

Se jugaron tres partidos con resultado muy ajustado. En el primero, con normas FIBA, ganó Atlanta por 86-87, con Kevin Willis decidiendo en el último minuto. En el segundo, también con normas FIBA, la Unión Soviética llevó a los Hawks a la prórroga, aunque finalmente se impuso otra vez Atlanta, 110-105. En el tercer partido, celebrado en Georgia, Unión Soviética, se jugó con normas NBA y esta vez sí, la Unión Soviética consiguió ganar a los Hawks, 132-123. Paradójicamente, la web de la NBA conocía de la existencia de este partido, pero se quedó con el hecho de que los aficionados locales estaban sorprendidos porque los Hawks fuesen de Georgia, Estados Unidos. Nunca hicieron referencia al resultado del partido'

Muchos sustos

Por otra parte, bien es sabido que los equipos NBA han jugado todo tipo de amistosos con equipos FIBA, siendo sonados los apuros que pasaron los Nuggets ante la Jugoplastika en 1990, los Knicks ante la Scavolini en 1991, en el que un triple de Gerald Wilkins les salvó de la humillación, y la exigua victoria de los Lakers ante el Joventut de Badalona, con decisiones arbitrales discutibles. Sin embargo, en fechas parecidas al primer Open McDonald¿s, en el que Milwaukee masacró al Milán de McAdoo y Brown y a la Unión Soviética, el siempre protagonista Maccabi Tel Aviv se plantaba en Philadelphia para un amistoso, con normas NBA. 'Qué pasó entonces?

Tras un primer cuarto en el que Philadelphia tomó el control, y abriendo el segundo cuarto con un 10-2 de parcial, el equipo de Barkley, con todos sus efectivos posibles, ganaba 42-23. Enfrente, los Barlow, Magee, Mercer y Jamchi poco podían hacer. Pero tirando de la efectividad de este último, el Maccabi empezó a carburar. Mercer y Magee dominaban a Barkley y Gminski y la diferencia se fue reduciendo: 62-48 al descanso, 91-80 el final del tercer cuarto, 97-95 a 5 del final, y finalmente 103-102 para el Maccabi en su primera ventaja del partido. Una canasta de Philadelphia fue contestada con otra de Jamchi y dos tiros libres de Mercer, que pusieron al Maccabi 104-107 con 2 minutos para el final. Philadelphia perdió la pelota y ahí empezó el drama. Tres de ventaja y balón para el Maccabi.

A partir de ahí, desastre: Mercer perdió la bola y Cheeks anotó. El Maccabi consumió su posesión en el ataque siguiente, forzando un tiro sin posición de Motti Daniel a 30 segundos del final, que no entró. Con uno abajo y ocho segundos, Mercer puso un tapón por detrás a Barkley, el cual, para indignación macabea, fue considerada falta. Barkley anotó sus dos tiros libres, poniendo arriba a Philadelphia... y con el último balón para el Maccabi. Sin embargo, un trap sobre Jamchi fue efectivo y el balón llegó a Mercer, que falló el último tiro. 108-107, Sixers. Quizás aquella noche el Maccabi empezó a forjar un senda perdedora que le llevó a perder tres finales de copa de Europa consecutivas. Barkley hizo 22 puntos, Robinson 19 y en el Maccabi, además de Jamchi, Mercer hizo 20, Barlow 19 y Magee 16.

... Y en España

También son reseñables un par de partidos curiosos celebrados en suelo español, debido a su naturaleza extraordinaria. El primero tuvo lugar en el verano de 1981, conmemorando el 50 aniversario de la sección de baloncesto del Real Madrid. Se hizo un triangular con el propio Real Madrid de Mirza Delibasic, el Partizan de Dragan Dalipagic y una selección NBA de muy altos vuelos. Campeones de la NBA como Greg Ballard o Dan Roundfield, tiradores de prestigio como Mike Dunleavy, Reggie Theus o Purvis Short, poderío bajo los tableros con Kevin McHale, Olberding o el mismísimo Artis Gilmore, complementados con el todoterreno John Drew y el prestidigitador Michael Ray Richardson. Un equipazo dirigido ni más ni menos que por Stan Albeck, una leyenda. Decir que eran otros tiempos, y Artis Gilmore era, de lejos, el mejor pagado del equipo con 600,000 dólares de los de entonces, nada que ver con las increíbles sumas de hoy en día.

El Partizán se despidió pronto del torneo, perdiendo 105-95 ante el Real Madrid y en un honroso 111-94 ante la selección NBA, con 42 puntos de Dalipagic. Todo quedaba listo para el gran enfrentamiento. El Real Madrid llegaba al partido con las bajas de Rafael Rullán y el 'indio' Díaz, lesionados. Al principio del partido Brabender estuvo muy solo ante la exhibición de Ballard y Dunleavy, que anotaron sus siete primeros tiros para una ventaja de la selección NBA de 19-32. Sin embargo, con la salida de Iturriaga al campo, Delibasic encontró el apoyo que necesitaba, y 12 puntos casi consecutivos de 'Itu' acercaron al Madrid a sólo 6, 33-39.

Un nuevo tirón de los NBA pareció sentenciar el partido, 62-82, pero a Delibasic le dio por repartir juego y las diferencias se fueron limando, entre la defensa de Romay y el acierto en la conexión Mirza - Brabender. Tanto fue así que en el minuto 30, el marcador señalaba un inquietante 85-90, y en u momento dado, con el público entre perplejo y entregado, el resultado era de 95-99 y balón para el Real Madrid.

Sin embargo, un fallo estrepitoso de Corbalán, una severa eliminación del partido de Romay y tres canastas consecutivas de Richardson, decisivo, acabaron con el partido, llegando al final con el resultado de 99-113. Delibasic anotó sólo 10 puntos, frente a los 37 que consiguió frente al Partizán, pero hizo 14 asistencias FIBA y fue el jugador que más espectáculo dio con sus pases de todo tipo, por encima de los 28 puntos de Brabender o el 9/11 en tiro de Dunleavy.

No sería el único susto que se llevó un equipo 'pross' en nuestro país. En 1982, justo antes de que España viajase al Mundial Colombia, con una de las mejores selecciones de su historia (aún con Brabender, y unos jóvenes Epi, Sibilio, Martín o Jiménez), aterrizó en España un combinado norteamericano para hacer un poco de turismo, a la vez que se enfrentaban al incipiente equipo nacional de Antonio Díaz Miguel.

La selección de la NBA no tenía desperdicio: Paul Westphal, estrella de los Suns en su época y ya venido a menos en 1982, Dennis Johnson, todavía en los Suns antes de pasar a los Celtics, y ya campeón de la NBA y Gus Williams, superestrella de los Seattle Supersonics, formaban el grueso de la línea exterior, junto con Reggie Theus y los aleros Campy Russell o Dan Roundfield, todos jugadores en dobles figuras en anotación. El juego interior asustaba: Alvan Adams, la referencia de Phoenix en su plenitud, Artis Gilmore, una gran figura del que todo está dicho, Mychal Thompson, número 1 del draft de 1978 y aun estrella de los Blazers post-Walton, Robert Parish, que ya ejercía de 'jefe' en los Celtics, y Elvin Hayes, probablemente el mejor '4' de los años 70 en la NBA, y recién traspasado a Houston. Todos entrenados por una leyenda: Sam Jones. Todos ellos estuvieron en el entonces pabellón del Real Madrid aquél día. Anteriormente, el equipo NBA había aplastado a una selección castellana, 142-111. Antes del partido, en plena fiesta del baloncesto, los veteranos de España e Italia habían empatado a 81' Antes del espectáculo. Se jugaría con normas FIBA, pero eso sí, balón NBA.

El partido comenzó con sorpresa: España, guiada por Martín y el acierto de Epi y Sibilio en la primera parte, consiguió ventajas momentáneas. Tan pronto Epi anotaba un tiro de lejos, como Sibilio capturaba un rebote ofensivo delante de Parish, Roundfield y Adams y anotaba, sonrojando al equipo NBA. Las ventajas iniciales de España oscilaron entre los 4 y 7 puntos. 21-14, 23-16, 27-23' Hasta un 41-36 a favor de España en el minuto 13, que posibilitaba el milagro. Pero no fue así, ya que entre Westphal, Adams y Russell tiraron de la selección NBA hacia arriba con talento individual, y una canasta de Robert Parish puso por delante por primera vez a los 'pross', 48-49, llegando a un dignísimo 55-56 al descanso. Epi llevaba 14 al descanso y el público estaba, como poco, sorprendido.

Tras la media parte, apareció la enérgica figura de Dan Roundfield. 12 puntos suyos en el inicio del segundo tiempo, junto con 4 tapones, despegaron a la NBA (61-70), y Gus Williams dio la puntilla hasta un 78-94¿ 'Definitivo?

No tanto, porque España consiguió un 10-0 de parcial para volver al partido, de la mano de un Corbalán excepcional y con Romay dominando los tableros. Una canasta de Sibilio con Costa jugándose el físico en un robo de balón puso a España a 4, con 4 minutos por jugarse, 96-100. Gus Williams pide tiempo muerto y Fajardo, aplicando normas FIBA, no se lo concedió. El partido estaba en un puño'

'pero dos canastas de Roundfield, una de Adams, otra de Gilmore y dos tiros libres de Williams finiquitaron el partido. España dio la cara y sólo perdió de 9, 104-113, dejando el susto en el cuerpo a los americanos' Y su honor más o menos intacto. Aunque Hayes y Roundfield, protagonistas en el 78, sabían buena parte de la verdad'

Con estas dos referencias históricas ponemos fin a nuestra serie. Las victorias de Argentina, Yugoslavia y España en Indianapolis ya no podrán quedar sepultadas por el paso del tiempo como ocurriera con los antecedentes que se han puesto al descubierto en esta serie. El mantenerlas cuidadosamente en el olvido contribuyó a fortalecer el mito de la aplastante superioridad del baloncesto americano sobre el resto del mundo hasta convertirlo en una realidad incuestionable que se hubiera visto incomodada por las evidencias de esos encuentros 'malditos'. Actualmente ya podemos hablar abiertamente de que las diferencias se han limado notablemente sin temor a ser tachados de herejes, pero el recuerdo de estos Expedientes X nos hacen pensar que quizás las diferencias nunca fueron tan grandes como se pretendía.

Javi Gancedo
ACB.COM

Expedientes X (I)

Expedientes X (II)


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