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Samaniego habla a corazón abierto de todo lo que rodea al equipo
Samaniego concedió una entrevista profundidad a su club para explicar, después de año y medio en el FIATC Joventut, cómo le va la vida en Badalona y para hacer balance del equipo después de una primera vuelta bastante correcta

¿Qué balance haces de las primeras 20 jornadas disputadas?

La diez victorias de cara a la segunda vuelta nos hace ver el horizonte más despejado con el calendario que nos queda. Hemos jugado 10 partidos en casa y 10 fuera, y el resultado en cuanto a resultados ha sido totalmente opuesto, en casa hemos tenido dos derrotas ante el Blancos de Rueda y ante el FC Barcelona Regal, mientras que fuera hemos conseguido dos victorias, una en Fuenlabrada y hace poco en San Sebastián ante el Lagun Aro.

El equipo ha tenido un inicio bastante bueno, a pesar de haber tenido altibajos sobre todo en algunas fases de los partidos. En casa el equipo ha sido capaz de solventar de una manera eficaz los finales de partido, pero no fuera de casa donde hemos tenido que jugar ante los equipos más fuertes de la competición. En casa hemos jugado ante rivales de un potencial similar al nuestro.

¿Qué balance haces de los seis jugadores nuevos y cómo se han adaptado al equipo?

No se puede hablar de los nuevos haciendo un pack, generalizando, ya que todos son diferentes en la manera en la que llegan al club y el momento de su carrera profesional. Tendríamos que hacer un análisis individualizado.

El grupo se han integrado bien, creando buen ambiente en el vestuario en el día a día. A medida que han ido avanzando las jornadas se han ido conociendo, no ha cambiado el ambiente con los triunfos ni las derrotas, todos lo han asumido como algo del grupo, siempre intentando mejorar. El equipo se ha sabido cohesionar en los momentos difíciles, incluidas las nuevas incorporaciones, que son un cincuenta por ciento de la plantilla.

Analicemos uno por uno y empecemos por Corey Fisher

Su rendimiento ha sido irregular, jugando muchos momentos bien en casa, pero mal fuera. Se esperaba más de él a la hora de dirigir al equipo, no ha tenido continuidad creando oportunidades para sus compañeros, le ha faltado consistencia a la hora de finalizar posesiones, alternando unos buenos momentos con otros peores. No tenemos duda de su capacidad para afrontar de manera positiva los momentos críticos de los partidos, sólo necesita ser más sólido y acabarse de acoplar a nuestra competición.

Manny Quezada ha jugado bastante bien en casa, mostrándose muy sólido pero bajando su rendimiento fuera, pasándolo mal en defensa por la idiosincrasia de la competición donde la mayoría de equipos tiene en la posición de escolta un jugador anotador, Manny no ha sabido adaptarse a esta posición. Tenemos que conseguir que fuera de casa se acerque al nivel que ha demostrado en el Olímpic de Badalona.

Tenemos a Moses Ehambe como alero, llegó como especialista de tres y cumplió con su rol, sobre todo en casa. Sí es cierto que está ayudando al equipo en otros aspectos del juego a medida que avanza la temporada, a base de esfuerzo y de su predisposición para mejorar ofensiva y defensivamente, no limitándose a ser un especialista en el tiro de tres puntos, la característica principal por lo que lo fichamos el verano pasado.

Tony Gaffney, posiblemente, es ahora uno de los termómetros del equipo jugando con mucha energía y que lidera las estadísticas del equipo en muchos aspectos, siendo una pieza básica para cuantificar las opciones de victoria que puede tener el equipo, a veces con algo de irregularidad pero realizando una muy buena primera parte de la temporada. Está sufriendo el scouting de equipos rivales y, sin duda, está llamando la atención de muchos clubs por su rendimiento. Podemos estar satisfechos sabiendo que puede hacer bien las cosas, creo que se trata de un jugador muy implicado en el equipo, con peso tanto en la pista como en el vestuario.

Savané es un veterano, aunque en ciertos momentos ha notado el cambio de club después de tantas temporadas en el Herbalife Gran Canaria. Taph ha tenido que hacer un esfuerzo para adaptarse a otra ciudad, otro ambiente, otra filosofía de Club, aunque partiese con la ventaja de conocer bien la competición. Se trata de un jugador con un tremendo oficio, que desde el principio todo su saber lo ha puesto a disposición del equipo, ayudando a los nuevos en su transición a un nuevo entorno y una nueva competición.

Los mejores momentos del equipo han coincidido con su presencia en la pista. Es cierto que ha ido sufriendo pequeñas lesiones que le han mermado considerablemente en el juego y en el rendimiento, y que han creado auténticos quebraderos de cabeza a los técnicos a la hora de cuadrar la pareja de jugadores interiores a la hora de competir, sobre todo en los momentos de la temporada en que el equipo ha pasado por sus momentos mas difíciles. Esperamos que en la segunda vuelta las lesiones le respeten para poder trabajar bien el día a día y llegar con buenas sensaciones de cara a los partidos. Taph está cumpliendo bien, es un jugador con conocimiento de la liga que nunca se arruga ante la presión que puede haber en las pistas y de los rivales, porque ya los conoce. Estamos contentos porque se ha volcado en ayudar a los jóvenes como colaborar con el grupo de jugadores que ya estaban en la plantilla y conseguir esa unión en el vestuario tan necesaria para afrontar una competición tan dura como es la Liga Endesa.

Por último nos queda Kuzmic, un jugador que nos llegó cedido por Unicaja, un jugador que está en aprendizaje y que llegó buscando minutos. Estábamos convencidos que con la configuración de nuestra plantilla podría encontrar los minutos que buscaba. Nos hemos encontrado a un jugador humilde, muy trabajador y con enormes ganas de aprender, aunque con bastantes carencias en su juego, pero hay que decir que en Málaga llevaba solo una temporada, no llega joven a la cantera de Unicaja, y eso se nota. Kuzmic es un jugador que jornada a jornada nos está demostrando que ya es importante para al equipo y su rendimiento está siendo más constante y creciente numéricamente. Lo que tenemos que desear es que el jugador siga en esta línea, que siga mejorando y aportando al equipo, que siga trabajando para ser un jugador referente en el tramo final de la temporada.

Foto FIATC Joventut

¿Qué jugadores te han sorprendido más hasta ahora, y por qué?

Seríamos injustos si no valorásemos la gran temporada de Albert Oliver, no sorprende en cuanto a lo que está haciendo, sino al nivel y la continuidad en que lo hace. Todos sabíamos de su capacidad de dirección, de su control del ritmo de los partidos, de su inteligencia a la hora de abordar los finales de partido, pero hacerlo como lo está haciendo desde la primera jornada y con la regularidad con la que lo hace, está demostrando que es uno de los mejores bases de la competición.

En cuanto a gratas y positivas sorpresas tenemos que hablar de Gaffney y Kuzmic, por lo que ya he dicho anteriormente, ellos han cogido un peso notable dentro del juego del equipo. El equipo está cogiendo una dependencia de estos jugadores. Lo importante es que cuando ellos no tengan su día, sea por los méritos del rival o por deméritos de ellos, el equipo tenga otros recursos para poder lograr una victoria.

Después de esta temporada y media que llevas en el club, ¿Qué es lo que más te ha sorprendido?

En anteriores ocasiones he hablado del valor que tiene la convivencia o simultanear el trabajo de un equipo profesional con la formación de los jóvenes talentos. Cuando estamos en el pabellón interactuamos cantera y primer equipo de manera natural, no se trata de algo artificial, no hay que provocar una actividad especial para que los más jóvenes estén cerca de los jugadores profesionales, y que estos se acerquen, vivan o evalúen en su momento el talento de los jóvenes en el Club. Eso es algo que yo he valorado muchísimo.

Estoy gratamente sorprendido con Jordi Cairó como director deportivo, por la confianza que ha depositado en el cuerpo técnico y en concreto en mi persona. Ha sabido gestionar estos momentos en que la economía no te permite ningún exceso, ha trabajado para configurar una plantilla optimizando al máximo los escasos recursos existentes. También es reseñable su capacidad para interactuar en el día a día con el cuerpo técnico, de interpretar la filosofía de juego del entrenador, de las necesidades que podía tener la plantilla y de encontrar a los jugadores más adecuados a la filosofía de juego del equipo.

Quiero destacar a toda la gente de la cantera, estoy sorprendido por el altísimo nivel que tiene el equipo de trabajo que dirige Jordi Martí. Veo trabajar a los entrenadores de cantera, veo cómo se mueven, y eso es una manera de entender cómo hay tantos jugadores formados en la Penya haciéndose un hueco dentro del baloncesto profesional, y entiendo el porqué la Federación se nutre de tantos jugadores formados en este Club.

Por último no quiero olvidarme de mi compañero Lluis Riera por la dedicación y conocimiento que tiene no siendo una persona con dedicación exclusiva al Club, por sus conocimientos, energía y capacidad de aprendizaje para aportar todo lo que nos aporta cada día al cuerpo técnico y al equipo.

Esta es tu segunda temporada en Badalona, ¿Cómo valoras lo que representa el baloncesto, la Penya y la ciudad de Badalona?

Cuando llegué a Badalona ya me dijeron lo que representaba el baloncesto para la ciudad. Mantuve una reunión, y yo preguntaba cuántos clubs federados hay en Badalona, no me lo aseguraron pero la cifra era en torno a los 18 equipos. Yo vengo de una provincia, como es Guipúzcoa, en la cual tal vez no haya 18 clubes de baloncesto, posiblemente en otras provincias tampoco. Entonces no todo el baloncesto en Badalona es la Penya. Imagino que en algún momento, yo desconozco la historia, hubo un germen que se inoculó en la ciudad, ligando una actividad deportiva como es el baloncesto con una comunidad, como lo es la formada por los habitantes de Badalona. Eso habrá ido creciendo, se habrá ramificado, habrá habido amistades y enfrentamientos entre diferentes sectores del baloncesto, pero todos con una pasión común que es el baloncesto. Eso es un poco lo que se respira mas allá del agradecimiento que sentimos todos los integrantes del primer equipo, y yo como uno más de ellos, del apoyo incondicional que semana tras semana encontramos en nuestra pista. En unos momentos que para los que tenemos una edad, y hemos visto en la distancia la gloria de este Club y la grandeza de sus jugadores, ahora, en un escenario distinto en el cual el equipo no tiene las posibilidades de luchar por lo más alto, me alegra ver que la afición nunca da la espalda, siendo capaces de valorar el esfuerzo y el juego que el equipo hace y eso es de agradecer.

¿Te vemos trabajando técnica individual con los jugadores, que aspectos se buscan y que se puede sacar de provecho?

Hay que hacer lo que uno cree, siempre he creído que al final hay que ayudar al jugador a sacar lo mejor de sí mismo y yo creo por filosofía que todos podemos mejorar. No hay peor realidad en la vida de las personas que no tener motivaciones e ilusiones para tratar de ser cada día un poco mejor. Luego está el tema de la necesidad, los resultados del equipo pasan por mejorar al jugador que tenemos, si simplemente nos planteásemos establecer unas normas de juego ofensivo e implantarlas en el equipo, con nuestra realidad económica, posiblemente no estaríamos hablando de diez victorias. Tenemos claro que hay dos líneas de trabajo, a las cuales no queremos renunciar, que el jugador mejore constantemente y que el equipo también crezca según avanza la temporada. Si los jugadores mejoran, lo que pueden aportar al grupo aumenta.

Nosotros tenemos que ayudar al jugador, somos cómplices con los jugadores. Partimos de la predisposición que tienen ellos para querer mejorar, porque en el fondo estamos hablando de un trabajo extra, son horas adicionales que dedican. Unas veces trabajan más con el preparador físico, otras con los entrenadores ayudantes porque necesitan mejorar la técnica en función de las necesidades de cada uno de ellos. La mejora de la táctica de juego y la toma de decisiones la implantamos dentro del trabajo diario del equipo. La única finalidad que buscamos es que el equipo sea mejor y que los resultados sean los mejores posibles en base a tener un equipo competitivo para la realidad actual del Club.

El tándem con Salva Maldonado parece inseparable, ¿qué valoración haces?

Nos unió Vitoria aunque fue una relación efímera. Yo quedé más fascinado con la persona que con el entrenador, no alcanzaba a comprender que una persona tan buena pudiera ser entrenador profesional. Imagino que él también se quedo un poco sorprendido conmigo, luego me dio la oportunidad de incorporarme al staff técnico del Gran Canaria y hasta aquí.

Siempre digo lo mismo, gratitud. Pienso que el puesto de entrenador ayudante se caracteriza, entre otras muchas cualidades, por la discreción y la fidelidad. Lo mejor que se puede decir de un ayudante es que no se sepa lo que hace y que parezca que no lo tienes.

Otra cosa es fidelidad, el entrenador jefe tiene que pensar que el hombre que está a su lado emprende todas las acciones con una única finalidad: ayudar al entrenador a que tome las mejores decisiones para optimizar al máximo el rendimiento del equipo. No entiendo mi puesto de trabajo con otra finalidad que no sea el servicio a una persona, que en este caso es Salva Maldonado, encaminado en que él tome las mejores decisiones.

No olvidemos que muchas de estas decisiones se toman con mucha presión y con poco tiempo para reflexionar, sabiendo que equivocarse puede influir en el devenir de un partido. Entonces se busca crear, con un exhaustivo trabajo diario, una complicidad que facilite la comunicación en estos momentos de máxima presión. Lógicamente esto establece unos lazos, unos vínculos, que buscas mantener porque hace falta tiempo para crear esta confianza con la otra persona.

¿Cómo hacéis para transmitir siempre esta tranquilidad, se gane o se pierda tres partidos seguidos?

Esto es una característica más de personalidad que de filosofía. Aprendo muchas cosas todos los días de Salva, y no me deja de sorprender, de manera positiva, cada día que pasa. Él te demuestra siempre que no hay que crear un problema donde no lo hay, él no quiere hacer un drama de una situación adversa. Muchas veces tendemos a querer vivir en los extremos, ya sea en el éxito o el fracaso. A veces la victoria hace que te crees unas expectativas que están basadas en una irrealidad, en otros momentos por una derrota quieres tirar por tierra todo lo que estás haciendo. Todo esto al final genera inestabilidades muy malas para el trabajo del equipo. Salva Maldonado intenta medir el impacto de los sucesos en su justa medida, eso lleva a que el día a día se gestione de manera mucho más natural, no se busca culpables, se busca soluciones; no se buscan excusas, buscamos cómo encontrar una oportunidad de una situación adversa y cómo obtener el mejor resultado de los recursos que disponemos.

Por otro lado Salva genera confianza en el entorno, actuando así siempre recibes cosas buenas. Él al jugador le da confianza y el jugador, aunque sea de manera inconsciente, se la devuelve con su juego. Esto lo he visto en todas las temporadas que llevamos juntos, el jugador da en la medida que tú le das. Si tú crees en él, le apoyas en un momento malo, al final te lo agradece jugando a su mejor nivel.

Todo parte de creer en lo que haces. Eso es algo que desde el día que le conocí, incluso en los peores momentos como fue el caso de Vitoria, dónde fue destituido, lo mantuvo hasta el final. Esto impacta al que convive con él esos momentos tan duros. Luego no te deja de sorprender que la pauta de comportamiento cada vez que hay situaciones difíciles sea siempre la misma, y esto da resultados positivos. Es decir, generar confianza te lleva a territorios de confort, de éxito.
Club Joventut Badalona


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