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La revolución obradoirista
Un día organizan una pulpada para conseguir accionistas y al otro se van de cañas con los jugadores. Talento y originalidad en las redes, corazón y alma del cuerpo obradoirista. Allende la pasión, allende la locura. Intangibles que trascienden ciudad y club. Una revolución en toda regla

Redacción, 6 Mar. 2013.- ”Me quedo por el club y por la gente”, exclamó Andrés Rodríguez cuando confirmó su continuidad en equipo. A veces, clichés del deporte, se usan frases hechas para hablar del vínculo entre un equipo y sus seguidores. En caso del Blusens Monbus, en el caso del Obra, la realidad se come al tópico.

Obradoiro Basket Foto


Recientemente, Bifrutas planteó el concurso de “Mejor Afición”. La votación presenta en el primer puesto destacado a la del Blusens Monbus, con la enésima movilización de sus aficionados para dejar claro su amor a unos colores. Es un ejemplo más de los intangibles del equipo, cada vez más visibles y notables.

Se ha hablado de la caldera de Sar, de la emoción de sus cánticos y de la conexión entre pista y grada. Pero hay mucho más. Dijo una vez Moncho Fernández que si el cuerpo era el club, el corazón y el alma era su afición. Y su ciudad. Y su entorno. Porque en el caso del Obradoiro, más que de una moda pasajera, se trata de una auténtica revolución social, presente en la vida de los habitantes de Santiago.

Uno de cada 38 habitantes de la ciudad acuden al pabellón en cada partido. No obstante, el grado de implicación y de compromiso con el equipo trasciende los números. Se habla de familia, y lo es. Se habla de comunidad, y lo es. Aficionados que quedan con jugadores a tomar cañas, el entrenador vestido de pregonero, originalidad y talento en la red. De la pulpada al Miudiño, ciudad, club y afición entremezclados. El equipo del pueblo. Esta revolución tiene muchos frentes.

#Accionadoiro

Se necesitaban 3.050.000 euros para poder constituirse en SAD. Empresa difícil, y más en el actual contexto. La lucha por la supervivencia, más que una angustia, se tomó como un reto por parte de la afición. Todos a una. Zona Norte, Obracadabra, Eskornabois, Obraiados y All Sar, las 5 peñas del club, unieron sus esfuerzos y su imaginación para salvar al club. Su trabajo, su entrega y su ilusión merecerían artículo aparte.

Familia Obradoirista (Facebook)


Se tomaron muy en serio los lemas de la campaña: “O todos o ninguno” y “Es el momento de pasar a la acción”. Vaya que sí lo fue. Hubo de todo. Personas que se recorrieron Santiago vendiendo papeletas para rifas, venta de merchandising, un concierto y hasta una pulpada organizado para recaudar dinero. El Pulpadoiro. Hubo más de 400 personas aquel día, entre ellas un viejo conocido por el club, Miqui Feliu.

La movilización de los aficionados fue mucho más allá del dinero recaudado, aún lejano de la cantidad necesaria. Supuso un cambio de tendencia, un impulso a la implicación de la ciudad y la comunidad, un aliciente más para la ilusión de aquellos que creyeron en el proyecto.

El pasado 31 de julio, a las 22:06, se culminó el sueño. La gran cantidad de accionistas –más de 2.000- provocó incluso hora y media de espera y largas colas antes de la asamblea constituyente. En ese instante, el Obradoiro se confirmó como SAD y se garantizó su presencia en la élite. “Es el activo más importante del club”, en palabras del presidente Raúl López, entregado por la implicación de su gente: “No sólo al trabajo que han sabido transmitir, sino a la ilusión e implicación de toda la masa social del Obradoiro”.

“Parecía imposible pero ha sido verdad. Esto ha recorrido el mundo del basket, dentro y fuera de España”
, añadió semanas después, mientras que Moncho Fernández lo resumió de manera muy gráfica: “Sois el corazón y el alma de ese cuerpo único que es el Obradoiro”.



Miudiño Connection

“Una imagen vale más que mil palabras. La mejor forma de explicarles a los nuevos cómo es nuestro público es enviarles el vídeo de 6.000 gargantas cantando el Miudiño”,
precisó el entrenador del Obra en verano. El mito había empezado antes.

En el Foro ACB.COM un usuario recomendó el “Miudiño” como símbolo del equipo. El debate llegó a las ondas y el club supo oír la demanda. Incluso el speaker llegó a pasarse por el post oficial del Obradoiro para aceptar sugerencias sobre cuál versión era la idónea. “Que el Midiuño se convierta en el You’ll never walk alone del Obra”, era el objetivo. Dicho y hecho.

Cuando suena el Miudiño, el Sar se paraliza, se crece, vuela. Los locales ganan fuerzas, los visitantes temen. La emoción embarga, el cántico lo inunda todo. “Se me ponen la piel de gallina. Parece que hay una especie de respeto de los equipos y de los árbitros para empezar. Es como una ceremonia”, afirma el segundo entrenador Gonzalo Rodríguez. “Siempre la cantan cuando queda un minuto para empezar y se ponen los pelos de punta”, asiente Oriol Junyent, recordando que el mejor Miudiño fue el que se cantó tras el partido en el que se confirmó la salvación.

“Es una seña de identidad ya”,
apunta Mirian Fernández, fiel aficionada al Obra. “Cuando salgo, la gente de fuera conoce la canción pero pocos saben qué es y de dónde viene. Suelen pensar que es el himno”, añade. Y es que el propio club la ha adoptado como emblema y gancho, como reconoció el director deportivo José Luis Mateo. “A principios de temporada, cuando nos pusimos a planificar la campaña de abonos, estuvimos todos de acuerdo en que había que tirar el principal valor que tiene este club: su masa social. Y fue ahí cuando nació la Miudiño Connection, con la que ha habido una gran identificación”.

La Miudiño Connection inundó Santiago de Compostela el pasado verano, coloreando incluso los autobuses de la ciudad, de Monbus, la empresa que patrocina al equipo y que también dirige el presidente Raúl López. Un spot en el que la afición es parte de la plantilla y un juego constante con el binomio baloncesto-música. “6.000 músicos en el concierto del Sar. Andrés Rodríguez dirige la orquesta”, rezaba la promoción del duelo frente al Real Madrid. Es el nuevo sello de un equipo que quiere seguir cantando.



Las cañas obradoiristas

Enero de 2012. Malos tiempos para el Blusens Monbus. Racha negra, muy negra, con cuatro derrotas consecutivas, apuros en la tabla y pesimismo por parte de la afición, palpable a través de foros y redes sociales. ¿Moverse o quedarse sin hacer nada? Opción primera, eso siempre. Pero esta vez, de forma muy especial.

“Las cosas negativas era el pan nuestro de cada día en esos momentos y unos cuantos de nosotros decidimos matar las penas tomando unas cañas e intentar salir de esa negatividad”,
explica Xavier Obispo. "Alguien comentó que quedábamos a tomar unas cañas para lamentarnos todos juntos en persona", confiesa José Rodríguez Fructuoso. "La primera vez fue el miercoles 1 de febrero en un local de Santiago unos 15 tuiteros, entre los que había algun periodista de medios locales de Santiago. Se montó una tertulia improvisada alrededor de una mesa, y se salió con el ánimo levantado... había posibilidades de salvación".

El "canhadoiro" se convirtió en tradición. Desde aquel estreno, todos los jueves de fin de semana de partido, a las 20h, se reúnen o bien en el Restaurante Calderón o en J de Joker. Y, además, da suerte. Se conquistó el Martín Carpena. Y comenzó la remontada. “Desde esa vez, ganamos todos los partidos en casa excepto el del Real Madrid. Y encima pasábamos un buen rato entre cañas y Obra”.

La iniciativa, abierta a todos los aficionados, tiene hasta su propia cuenta de Twitter: Twitter.com/Canhadoiro. "Gente de todas las edades que nos ponemos en modo marujeo y hablamos de todo lo del club. El dueño del bar nos reserva la mesa y muchas veces nos pone partidos memorables repetidos", explica la periodista Erea Hierro. No solo ha ganado fuerza con el paso de las semanas, cumpliéndose un año recientemente ya, sino que ha calado hondo también en el propio club, que no ha sido ajeno a estas cañas tan particulares. Oriol Junyent, que llegó por sorpresa, Jorge Sanz, Alberto Corbacho –que hasta ha dejado hasta recuerdos a través de vídeos cuando no ha podido ir-Micky Stobart o Salah Mejri -él pidió agua- se han convertido en habituales de esas charlas de aficionados y protagonistas directos de una forma tan natural.

Obradoiro Basket Foto


Tampoco faltan José Manuel Couceiro, presidente fundador y mito vivo entre la afición gallega o Tonecho Lorenzo, un ex jugador que vivió las horas bajas del club y que ahora contagia -Corbacho llevo una réplica de su camiseta el día de la permanencia- con su ilusión a los presentes. Entre ellos, Moncho. También se apuntó a la fiesta. Osado él. “En una de las últimas cañas de la temporada, nos prometío que si conseguíamos la permanencia, nos invitaría a todos. Y así lo hizo. No sé yo la pasta que se dejaría, pero seguro que un buen pellizco”, relata Xavier. "Y así seguimos: cañas y basket", apostilla Jose Rodríguez.

Unos cromos muy especiales

¿Cómo sorprender a tus hijos de 6 y 12 años a través del baloncesto? ¿Y qué tal probar con cromos? Funcionó. Acababan de nacer, sin planearlo, los cromos de Amio Cajander. No son unos cromos cualquiera.

“La idea era ir haciendo cada semana uno con ellos. Un ejercicio que, como se podrá entender, era algo más que baloncesto”.
Arrancó en la temporada 2011-12 y sigue en esta campaña 2012-13. Un proyecto con salud, con originalidad, con talento. Su crecimiento no tiene límite. “Ha pasado a ser un reconocimiento a cómo lo está haciendo un jugador. Han ido generando su propia vida por parte de los otros aficionados. Algunos han acabado en puzzles, otros en camisetas y hasta en avatares”, explica el autor.

Y es que Amio Cajander ha conquistado con sus creaciones a los propios protagonistas. “Para mí lo más increíble es ver cómo han ido apareciendo en avatares de aficionados y jugadores y aficionados, como Andrés Rodríguez en Twitter y Salah Mejri en Facebook. También Moncho Fernández lleva de avatar una foto de una pancarta del SAR que reproduce una caricatura suya”.

Sus cromos han dado que hablar. Desde aquel aficionado que le pidió a Ebi Ere que le firmara su cromo (“Me encanta, lástima que sea Milt Palacio”, le respondió) a cuando le pidieron el cromo del equipo técnico para regalárselo, a cada uno de sus integrantes, al finalizar la temporada. Pocas cosas más idóneas para pedir un autógrafo.

Amio Cajander


Su iniciativa, un buen simbolismo de todos los intangibles del Obra. “La práctica totalidad de las fotos que empleo en los cromos son a su vez obra de otros aficionados, principalmente Fruqui, para quien en 'compensación' diseñé la cabecera de su blog. Esto da idea de lo que se ramifica y retroalimenta todo lo que hacemos”.

Una foto a cada canasta

Las canastas más importantes. Las más espectaculares. Las más simbólicas. Y las menos vistosas, también. Todas, todas y cada una de ellas. O ese es el objetivo de Obradoiro Basket Foto, un blog que desmenuza los partidos del Blusens Monbus de forma gráfica, con todos los puntos del equipo como local –y muchas veces, de visitante- fotograma a fotograma.

La idea empezó a gestarse en 2009, cuando José Rodríguez Fructuoso, cámara en mano, unía sus dos pasiones, la fotografía y el baloncesto, desde la grada. Un buen día, en un viaje a San Sebastián, consiguió una acreditación. El antiguo director deportivo Alberto Blanco le pidió copia de sus fotos y le ofreció una acreditación. Y a hacer fotos sin parar en el Sar. Una locura que derivó en blog. “Me animaron mi mujer y Tonecho Lorenzo, ex jugador del obra de los 70 y principios de 80”.

Todo arrancó con una foto de Deron Washington. Y ya no hubo marcha atrás. La dinámica está definida. El día del partido, imagen del encuentro con links a estadísticas y crónica de ACB.COM. Después, la fotocrónica, periodo a periodo, buscando mostrar cada canasta anotada. Más tarde, el contrapunto, con imágenes curiosas o simpáticas.

Obradoiro Basket Foto


De Washington al último triunfo contra el CAI, pasando por las inolvidables instantáneas del ascenso en Burgos o de la épica salvación. Más de 13.000 fotos después, con 630 entradas en el blog y 140.000 visitas, el blog “Obradoiro Basket Foto” es ya otra expresión más de Obradoirismo. Una herramienta más de los aficionados que le sirve también como documento gráfico de todas las actividades que surgen alrededor del club. Y no se queda ahí. “Desde el principio tenía claro que podía hacer pequeños regalos entre los seguidores del blog y busqué el apoyo de casas comerciales vinculadas al Obradoiro y Santiago”.

Lotes de queso, cenas en restaurantes, camisetas, juegos de café, mantas térmicas, gorros de lana y hasta vales para cortes de pelo. El Obra no fue ajeno a esas iniciativas. “Conté con su colaboración. Regalamos lotes de fotos firmados por ellos mismos, o incluso me donaron para regalar pares de zapatillas, como hicieron Corbacho, Bulfoni o Junyent. Como curiosidad, Oriol donó la rodillera que usó toda la temporada, cuando jugó lesionado”. Un guiño más para no perderse un blog que narra la historia viva del club a golpe de flash.

El Obra tiene historia

Dave Stoczynski
fue el primer norteamericano que jugó en el Obradoiro, allá por 1974. Casi cuatro décadas después, un email le dejó sin palabras. Era el mensaje del periodista Jacobo Rey, que se puso en contacto con él. “Dave es profesor en un instituto de Pennsylvania y se quedó de piedra. No había vuelto a tener noticias del Obradoiro. Le conté que su equipo estaba compitiendo con Madrid y Barça y me dijo que le gustaría volver a España y ver un partido del Obra en directo. ¿Por qué no?”, se pregunta Jacobo Rey, autor del blog "El Obra tiene historia", una sucesión de pequeños fragmentos de la vida del club. Impagable.

Todo comenzó en el verano de 2010, tras el descenso a la LEB. Recordar la historia, otra forma de dar ánimos. “Me di cuenta de que el Obradoiro tenía una historia detrás y que apenas había formas de conocerla. Estaba ahí escondida y había muy pocas cosas escritas sobre ella. Pensé que podía ser algo útil, porque muchísima gente que ahora está enganchadísima al Obra es gente joven que no conoce la historia del Obra antes de 1992. Por eso me animé a empezar con el blog”.

Todo influye. “Hay un factor sentimental, porque el hermano de mi padre, Nacho Rey Barreiro, jugó en el primer equipo del Obradoiro tras jugar en la élite con el mítico Bosco de A Coruña. Otro es el personal, porque mi primer recuerdo en un pabellón fue viendo con mis padres al Obra de Paco Dosaula y Popocho Modrego. Y, cuando dejó de competir en categorías profesionales por el tema judicial. No la conocen porque no la vivieron ni había forma de recordarla”.

Familia Obradoirista (Facebook)


Las anécdotas del viejo SAR, la proeza de Mataró, la impresionante historia de Bill Collins, la que más le impresionó (“Fue duro porque las personas con las que hablé no sabían que había fallecido”), el ascenso de 1982… y tantas y tantas historias por escribir. Por puro altruismo, rechazando incluso una remuneración mensual. Hobby en su tiempo libre, con la ayuda desinteresada de gente que manda información, historias o fotos incluso de forma anómnima. Merece la pena. “La experiencia ha sido maravillosa, he aprendido muchísimas cosas que desconocía de la historia de este club. Y he aportado mi granito de arena para conectar a la gente más con la gente más joven”.

“Se ha recuperado un sentimiento que estaba ahí, aletargado tras una espera de 17 años. Es muy difícil de explicar con palabras porque no hay otro club que haya vivido algo semejante. Tengo muy claro que la afición del Obra no es la más numerosa ni la más famosa, pero es única por la historia que hay detrás”, explica Jacobo, añadiendo que, para él, “es un placer colaborar en la difusión de este club. Lo que hago no es nada al lado de otras iniciativas de personas como yo, simples accionistas, que dedican muchas más horas al Obradoiro con iniciativas de todo tipo. De ahí que a estas alturas el Obradoiro siga siendo un 'club de amigos', tal como refleja el CAB de nuestro nombre. Ojalá eso no cambie nunca”, concluye. Que se cumpla su deseo.

Y mucho más…

I- Obradoiristas por el mundo. Un reportaje de La Voz de Galicia habló de los casos de Marta Cereijo y su familia, que viven su obradoirismo desde Panamá. También Begoña González late con su equipo desde la distancia. “Escuchar el Miudiño desde Alemania es impresionante”, reconoce. Aunque el caso que más impacta es el del brillante armonicista Marcos Coll, aquel que sacó a cantar en su concierto de Santiago a Levon Kendall. Residente en Berlín, Marcos lleva al Obra en la piel. Literalmente. Su tatuaje creó furor.

Familia Obradoirista (Facebook)


II- Nunca solos. "Cuenta la leyenda que los aficionados del Obra somos bastante viajeros. De hecho recuerdo una frase muy bonita que dijo Moncho el año pasado". No le falta razón a Mirian Fernández. El técnico resumió de forma romántica la lealtad de los suyos: "No ha habido un solo viaje sin un par de bufandas del Obradoiro en la grada”. ¿Y este finde a Sevilla? Por supuesto. “Viajaremos en coche. El año pasado ya estuvimos unos cuantos en San Pablo y lo mejor de todo fue cantar el Miudiño los 6 o 7 obradoiristas que estábamos allí. Cuando terminamos, cuerpo técnico y jugadores se dieron la vuelta para aplaudirnos”, cuenta orgulloso Xabier Obispo.

III- Moncho, pregonero. El carismático técnico del Blusens Monbus fue el pregonero de las fiestas del Apóstol en 2012. A esa hora se jugaba, en A Coruña, un interesantísimo España-Argentina, aunque el basket, en Santiago, siempre está teñido de Obra. La emblemática plaza acabó entonando el Miudiño, con bufandas al viento. También en fiestas, ciudad y equipo son uno.

IV- La locura del Foro ACB. No es la mayor ciudad. Ni siquiera está entre las más grandes. Pero si fuese solo por lo visto en redes sociales y foros, parecería una gigante metrópolis. En el Foro ACB.COM, el subforo del equipo tiene ya casi 173.000 mensajes publicados. Únicamente los subforos del Real Madrid y Caja Laboral tienen más mensajes. El origen de la Miudiño Connection pisa fuerte.

V- Familia Obradoirista. Muy bueno debe ser el grupo de Facebook “Familia Obradoirista” para tener más de 7.000 miembros, compitiendo en el aspecto numérico con el propio perfil oficial del club. Cita diaria para cualquier aficionado al Obra. Fotos, links, debates…

Foto Blusens Monbus


VI. El lado oscuro del Rosmadoiro. ”Rosmar” es refunfuñar en gallego. En perfil de Twittter de Rosmadoiro, los murmullos de la grada se transforman en palabras y las ironías en chascarrillos. Y mucho éxito entre los aficionados. “Se meten con todo y dicen verdades como puños”, comenta Erea Hierro. Hasta el entrenador cayó rendido a su ácido humor, poniéndose la camiseta del “Pide tiempo muerto, Moncho” y también encontró su presencia en los medios, a través de hilarantes capítulos en la SER. Es la otra cara del “canhadoiro”.

VII- Inundando la red. El Blog de Mozan, el de Clamarata, el de Obradoiro de Basket, el de José Manuel Couceiro, Rafa Villar o el de Obraiados. La web de la peña All Sar, la de Zona Norte o la de Obradoiristas. Son solo unos ejemplos de una ola imparable.

VIII- También en la gran pantalla. El humorista gallego Víctor Fábregas, uno de los grandes precursores del #accionadoiro, sorprendió a todos al salir en el programa de Antena3 Pasapalabra con una camiseta con sello Rosmadoiro. Más publicidad para el club en la gran pantalla.



IX- Menea el Bullarengue. El último hit, la última expresión de Obradoirismo, recuperándose el espíritu de las cañas obradoiristas. Con el equipo fuera de la Copa por los pelos, Andrés Rodríguez lesionado y otra racha de derrotas, se buscó volver al origen y volver a disfrutar, otra vez con música. Con la canción de Siniestro Total como excusa, se grabó un videoclip en un “canhadoiro”, en el que aparecían Oriol Junyent y el mítico Tonecho Lorenzo. El vídeo le llegó, por Twitter, al mismísimo fundador del grupo. La campaña tuvo efecto y la canción ya suena en el Sar.

X- En las buenas y en las malas. Los jugadores y técnicos son de carne y hueso. Humanizados en cada quedada, en cada acto que une a afición y club, los protagonistas dejan de ser solo ídolos para convertirse incluso en personas cercanas. Incluso amigos. Y no solo se está para temas deportivos. La respuesta de apoyo de la masa social del Obra tras el fallecimiento de la madre de Moncho Fernández fue inmediata, con emotivos mensajes de apoyo y ánimo a su querido técnico. “Agradezco a todas las personas que me han dejado su recuerdo en forma de mensajes y dedicatorias. Una vez más, me habéis vuelto a reafirmar que el Obra es más que un equipo de basket”, su respuesta.

La revolución obradoirista

“Vendimos mil cosas y mil rifas por todo Santiago” comentaba Erea Hierro, con una doble perspectiva, la de aficionada y la de profesional, en el departamento de prensa del club y en la propia TVG. Cruzarse el país por un partido, disparar y subir mil fotos por amor a unos colores, conseguir dinero para la supervivencia de un club. ¿Qué impulsa a sus seguidores a todas estas iniciativas?

Foto Blusens Monbus


Amio Cajander lo tiene claro: “Son iniciativas promovidas por gente normal, aficionados de a pie, que acaban llenando un hueco que el club no puede cubrir, por carencia de medios para hacerlo. Ellas comparten y trasmiten ilusión y ganas de disfrutar y, además, se retroalimentan entre sí y se comparten. Por lo tanto, mejoran progresivamente por la aportación de mucha gente”.

A un paso de la Copa del Rey, con la permanencia esta temporada casi casi en el bolsillo y mirando al Playoff de reojo, los resultados del Blusens Monbus ilusionan a su afición. Pero nunca mandan. Ni mandarán. Antes están las bases de un movimiento imparable, intangible y tangible, virtual y real. El corazón y el alma de un proyecto. La pasión, la locura. La revolución obradoirista.

Daniel Barranquero
@danibarranquero
ACB.COM

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