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Raül López: 18 años, 18 momentos
Este 3 de marzo Raül López ha anunciado su retirada del baloncesto profesional tras 18 temporadas, desde que un 30 de abril de 1998 debutase en la élite. De aquella fecha a la actualidad, repasa sus partidos más simbólicos

Redacción, 3 Mar. 2016.- Decía Arthur Clarke que "la magia es solo ciencia que no entendemos aún". Quizá sea eso y nos falte aún perspectiva para analizar con frialdad, con el anuncio aún reciente de la retirada de Raül López, toda la magia, la ciencia o como diablos lo queramos llamar, que nos dejó por el camino.

Se va Raül y se va un poco de la generación dorada, se va un poco de nuestra juventud, se va un poco del talento indomable, rebelde y descarado del que todos nos enamoramos antes o después. A punto de cumplir 36 años y con aún un reto gigante por cumplir en su Dominion Bilbao Basket, el mago de Vic pone fecha a su retirada, poniéndonos muy difícil elaborar, incluso solo en orden cronológico, alguno de sus mejores momentos. O de los más simbólicos. 18 años, 18 instantes.

1- El estreno

"Raül... sal ahí y diviértete. Solo eso, diviértete". Alfred Julbe le daba las últimas consignas a su joven perla antes de hacerle debutar en ACB un 30 de abril de 1998 frente al Caja San Fernando.

Quince días antes había cumplido los 18 años y solo había entrenado en cinco ocasiones con el primer equipo. Un esguince lumbar de la estrella André Turner le abría las puertas al prometedor base de Vic, llegado al club 3 años antes para el cadete. Todos hablaban de él y hasta el propio Lolo Sainz le definió como una súper estrella del futuro, el mejor base de su generación.

Aquel día, el Festina Joventut selló su cuarta plaza frente al Caja San Fernando (103-89) pero, por encima de los 28 puntos de Tanoka Beard, para el recuerdo siempre estará el estreno en la élite del descarado Raül López, que hizo caso a su entrenador. "Me dijo que saliera y me lo pasara bien. Lo intenté y me fue muy bien". Y tanto. En 18 minutos, 3/3 en triples para 10 puntos, 4 asistencias, 2 rebotes y 12 de valoración. Rompió el partido con un parcial de 11-2 salido de sus manos y su técnico acabó poniéndole las dudas al términar el partido.

A los pocos meses, comenzó a escribir muchas más páginas de su particular cuento de hadas. En mayo firmó su primer contrato profesional y en julio ya estaba viviendo el segundo de sus momentos inolvidables.



2- El verdugo de Grecia

El 11 de julio de 1998, España se jugaba su pase a la final del Europeo Junior de Varna. La Grecia de Fotsis y Papadopoulos vencía por 87-88 hasta que llegó el balón a sus manos. Promedió más de 13 puntos en todo el torneo y llevaba 25 en ese momento. Faltaba lo mejor. Raül redondeó su partido más grande con una canasta sobre la bocina que, a la postre (81-70 a Croacia en al final) valió un oro que sirvió de impulso para toda una generación.

3- La historia se repite en Lisboa

Raül López ya era uno más de la Penya. En realidad, en esos momentos podía presumir de ser el jugador del combinado junior con más oportunidades en la élite, triplicando los números y puntos de su más inmediato perseguidor, Navarro. Llegó a Lisboa como referente y se fue como estrella absoluta... y con otra heroicidad. 79-80 para la Argentina de Kammerichs, balón en manos de López y, como un año antes contra Grecia, resuelve. Fuerza la falta personal y termina anotando los dos tiros libres para darle el pase a España en la final. Otro oro surgido de su genialidad.

4- Los mayores también le sufren

Ocurrió un 31 de agosto de 1999 en la Lliga Catalana. Ni siquiera fue en la final, sino en semifinales, el eterno derbi contra el Barça. Cómo lo haría Raül que, al día siguiente, los periódicos hablaban de "mejor base de la siguiente década", "Djordjevic del futuro", "súpercrack del futuro" o "apoteosis del basket". Con el pelo teñido de rubio tras el oro en Lisboa, López demostró que él no solo brillaba contra otros juniors sino que, a sus 19, estaba preparado para armarla en el terreno profesional. Sus 15 puntos y su triple ganador, agónico y forzado, sobre la bocina, no solo le daba el triunfo a su equipo. Su boom parecía imparable.

5- Un líder de 20 años

En Badalona había nacido un nuevo ídolo. El club apostó valientemente por él y Raül respondió. Tanto que con solo 20 años se hizo con los mandos del Joventut, con más de 10 puntos y casi 3 asistencias por partido en la 1999-2000. En plena euforia de juego, se enfrentó en un Girona con el que acabaría uniendo su camino un 6 de febrero del año 2000. La fecha de su primer galardón como jugador de la jornada, merced a 25 puntos, 5 asistencias y 32 de valoración. Se salía.

6- Un nombre en Europa

Tras su gran temporada en el Joventut, López vivió un verano agitado por los constantes rumores sobre su futuro. Con los decepcionantes Juegos de Sidney entre medias, el base acabó firmando por el Real Madrid, con el que no tardó en destacar. Especialmente inolvidable fue su exhibición europea un 20 de diciembre del año 2000. El Ovarense sufrió su mejor partido continental (23 puntos, 5 asistencias, 4 rebotes, 32 de valoración) de un jugador que también brilló en la competición doméstica. Los 28 puntos y 30 de valoración contra el Fuenla meses después, su bautismo en Playoff.

Raül López, en su etapa en el Real Madrid (ACB Photo)

7- Una lesión, un regreso

El 4 de noviembre de 2001 cambió la carrera del base de Vic. Aquel día llevaba 7 minutos en el Pisuerga hasta que una lesión le obligó a abandonar la pista. Ligamento cruzado, cosa seria. 6 meses de recuperación y vuelta triunfal y muy simbólica, con 12 puntos frente al Breogán para acabar desahogándose tras tanto tiempo esperando ese momento.

8- El segundo retorno

Raül López decidió marcharse a la NBA pero no pudo empezar con peor pie. En 2002, en un España-Rusia de preparación para el mundial, el base se lesionó y acabó perdiéndose toda la temporada, la que debía de ser del debut y la ilusión. Su lucha y la confianza de los Jazz le permitieron debutar por fin un 29 de octubre de 2003, con muchos amigos y seguidores mirando desde el otro lado del charco. Con presencia testimonial (1 punto aquel día), lo más difícil lo había logrado ya.

Raül López, con los Jazz (ACB Photo)

9- El mate más inolvidable

Raül López solo ha hecho dos mates en su carrera profesional. Uno, en 1999, en el Palau. El otro, aquel 15 de enero de 2005 contra Miami Heat. El base robó el balón en la última jugada, salió como un poseso a la canasta contraria porque el tiempo agonizaba y, para sorpresa de todos, voló para colgarse en el aro y hacer su primer y único mate en la NBA. 97-85 para su equipo y un público entregado y adorándole.

10- Raül, el esperado

El 26 de enero de 2005 salió la versión más pura de Raül López, aquel que todos los que le habían visto en Madrid, Badalona o la Selección Junior, sabían que tenía. Frente a los Sonics, ese día acabó con 20 puntos, 11 asistencias y 5 rebotes. "Raül da su primera exhibición", exclamaba El Mundo Deportivo. "Sé que puedo jugar perfectamente en la NBA", asentía el protagonista.

11- La imagen de un proyecto

En la 2005-06, Raül López volvió a tierras catalanas para liderar el proyecto del Akasvayu Girona, que iría a por todas esa temporada. Su debut no pudo tener más picante, con estreno, 3 años después, contra un Real Madrid cuya camiseta sudó con esfuerzo y orgullo. Fue el estreno de un jugador que empezó fuerte y acabó mejor, exhibición incluida (26) en el Playoff.

12- Vuelta a los títulos

Tocado por la varita mágica de una generación que él ayudó a hacer más grande, el base no había tenido el mismo éxito en cuanto a palmarés en el terreno profesional. Hasta ese año. Poco antes había conquistado la ULEB Cup, aunque lo del Palau supo aún mejor. Frente al eterno rival, aparece a falta de 51 segundos para la finalización del cuarto encuentro, para sentenciar el partido con un triple. El título era para su Real Madrid.

13- Orgullo en Pekín

Seis años después de su lesión, Raül regresó a la Selección Nacional y supo ganarse un rol más modesto dentro del equipo, siempre por detrás de jugadores mucho más asentados. Nunca se quejó y siempre aportó cosas desde el banquillo. Especialmente, tras un torneo con muy pocos minutos, se gustó frente a Lituania (91-86), llevando el mando el partido a su antojo durante 19 minutos (7 pt, 3 asis), sentenciando con tiros libres (7/8) la victoria española y siendo visto como una de las claves para la clasificación de España (91-86) contra Lituania. Desde ahí, se ganó un hueco en el banquillo y entró en las siguientes convocatorias, despidiéndose de la selección en el Mundial de 2010.

14- Salir para reivindicarse

Los trofeos siempre pesan más y quizá aquella VTB League ganada por su Khimki tenga un peso mucho mayor que cualquier otro momento simbólico. Pero seguro que Raül López no olvidará aquel 11 de febrero de 2010, cuando regresó a Vitoria vistiendo la camiseta del conjunto ruso, al que se fue el verano antes. En ese partido, López hizo 18 puntos, 5 asistencias y 25 de valoración. Todos se preguntaron por qué diablos había tenido que irse.

15- La felicidad viste de negro

Corría el 22 de febrero de 2012. El Montepaschi Siena parecía cerca del triunfo hasta que el balón (y van...) acabó en sus manos. Volvió a convertir un thriller en una fiesta con su canasta ganadora, guinda de un partido inmenso (15 puntos y de 16 valoración en 15 minutos) y culpable de que su Bilbao Basket se colara en aquella 2011-12 entre los 8 más grandes del viejo continente. Con Raül López, nunca nada fue imposible.

16- La última final

Raül López se dio en 2013 el gustazo de regresar a una final europea. Y lo hizo con uno de los equipos en los que fue más feliz, el Bilbao Basket. Con un Top16 brillante (un par de veces 15 puntos al VEF Riga, 14 al Valencia Basket, con 26 de valoración) y unas semis en las que sumó 9 asistencias, el sueño murió de las manos del Lokomotiv Kuban en la gran final, en la que sumó 7 puntos, 4 asistencias, 4 rebotes y 11 de valoración en la última final hasta el momento de su carrera.



17- Un triple imposible

Y el tiempo se paró el 27 de noviembre de 2013, cuando López anotó una de las canastas más increíbles de su carrera. El tiempo agonizaba, el Dinamo Sassari vencía por tres puntos y el base de Vic lanzó desde el infinito para anotar sobre la bocina, desatar la fiesta en Miribilla y dejar mudos a los italianos. La prórroga se la llevaron los visitantes pero el triple de Raül, en ese momento, ya era imborrable y eterno.

18- Una campanada con aire nostálgico

No fue el mejor partido de su carrera pero sí una de sus victorias más celebradas y simbólicas. En la pasada Copa del Rey de A Coruña 2016 se las veía, 15 años después, con Carlos Arroyo, aquel viejo compañero en Utah. Su Dominion Bilbao Basket, enorme, dio la gran campanada al eliminar al Barça Lassa, con el base dando un relevo de calidad a Hannah, sin problemas para adaptarse a un rol más modesto a estas alturas de su carrera. A un mes de cumplir los 36 y con su retirada ya anunciada... ¿logrará el genio de Vic aumentar la lista?

Daniel Barranquero
@danibarranquero
ACB.COM

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