Crónica

El Real Madrid entra en bucle con la Supercopa Endesa (79-83)
El Real Madrid ha revalidado el título de la Supercopa Endesa al batir al FC Barcelona por 79-83 en una final de alto nivel, en la que los blaugrana han remontado hasta casi rozar la victoria. Mirotic (20 puntos), Sergio Rodríguez (18) y Rudy (12), los mejores en el equipo blanco. El Chacho, MVP Orange

79-83

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#SupercopaEndesa, TTConcurso de Triples
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Redacción, 5 Oct. 2013.- El Real Madrid se pasó 27 años recordando el espíritu de Alcora, aquel que le hizo campeón una vez, para acabar seduciendo a un trofeo de Supercopa Endesa que, por segundo año consecutivo, acaba en sus manos.

El campeón cumplió esa especie de norma no escrita que reza que aquel que gana el torneo debe revalidarlo al año siguiente. La tradición sigue. Los de Laso comenzaron pletóricos, con Darden y Mirotic de líderes en un primer cuarto en el que abrieron una brecha de 11 puntos (15-26, m.7). En ese momento, Lampe apareció en escena para darle vida (21-27, m.10) a un equipo que se creyó del todo capaz de remontar a partir de una tangana en la que Carroll acabó descalificado.

Huertas, brillante, guiaba la nave catalana y Oleson, con un triple, puso por fin delante a su equipo (42-41, m.18), si bien el Real Madrid logró contener la situación al descanso (44-46). Ya en el tercer cuarto, Rudy tuvo que irse al banquillo cuando más dueño del partido se sentía, aunque el Barça no aprovechó esta circunstancia y pronto se vio por detrás y con el partido cuesta arriba tras el gran inicio de último cuarto de Reyes y Rodríguez (56-67).

En ese instante, Huertas tomó la responsabilidad y su conexión con Tomic funcionó hasta tal punto de que el Barça llegó a ponerse varias veces a 2 en los minutos finales, aunque nunca culminó la reacción y acabó condenado por la sangre fría del MVP Orange Sergio Rodríguez y de un Mirotic que confirmó el 79-83 final desde la línea de personal.

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Otro primer cuarto de locura

Un clásico, dos. Cinco, ocho, diez. Hasta una decena de veces se vieron la pasada temporada Real Madrid y FC Barcelona en esa extraña relación de enemigos que se necesitan y se hacen más grandes entre sí. Con tantos precedentes, hablar de revanchas tiene poco sentido. Si uno presume de Liga, otro alardea de Copa. Si se le responde con el triple de Huertas, Llull y su actuación en el Olímpic vendrán de camino. El pez, blanco o blaugrana, siempre se morderá la cola.

Esta era otra historia nueva. Y, como tal, Mirotic y Darden se empeñaron en escribirla desde el minuto inicial. Solo Tomic, con varias apariciones en la zona, tenía respuesta ante la avalancha madridista liderada por la inspirada pareja. Nikola sumaba 7 puntos en 4 minutos y Tremmell, al más puro estilo Pete Mickeal, se animaba a hacer daño en la zona rival con rebotes y puntos (6-12, m.4).

Para colmo, el Real Madrid prolongaba su idilio con el lanzamiento exterior gracias a Llull y a Rudy. Su fluidez en ataque desesperaba a un Barça que comenzó a asustarse cuando Borousis, a la tercera fue la vencida, elevaba la renta madridista a los dobles dígitos: 13-23 (m.7). Los de Laso lo bordaban en ataque. Por momentos, parecía que con una venda en los ojos, el esquema sería similar y el balón circularía igual. Penetra el base, abre hacia fuera, pase al interior, un par de bloqueos y penetración sencilla del que pasara por allí. Así, Darden ponía la máxima (15-26, m.8) y solo la reacción final de Lampe salvó la emergencia barcelonista.

El polaco, abucheado por su antigua afición, se motivó al sentirse el centro de todas las miradas. Y eso que compartía minutos con otros viejos conocidos baskonistas, Huertas, Oleson y Dorsey, jugando al mismo tiempo en pista. La velocidad del primero cambió la cara de un Barça (21-27, m.9) que incluso pudo ponerse a 3. Pero Pullen falló el triple y Reyes hizo justicia al brillante cuarto de los suyos en el contraataque final: 21-29.

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El reto de Huertas

El siguiente periodo comenzó con el mismo ritmo que el primero. Reyes vuelve a escena, Sada responde con triple y Rodríguez amenaza con cumplir su tradición de los segundos cuartos. Sin embargo, con 26-33 en el luminoso, una jugada cambia el escenario del partido, con una tangana con Sada y Carroll como protagonistas que terminó con el madridista descalificado por doble antideportiva.

Por la mañana, Reyes se contagió del espíritu triplista de Carroll y, una vez el norteamericano terminó su clasificación para el concurso de triples, Felipe se animó desde el lateral. Falló el primero. Y el segundo. El tercero y el cuarto, también. Hasta que llegó el tricolor, que metió limpio. “¡Este era el bueno!”, exclamó entre risas. Pero la final de la Supercopa Endesa no se juega con tricolor y su tiro, desde el mismo sitio que en el entrenamiento matinal, tuvo un destino idéntico. O incluso más cruel, por el tablerazo que se llevó de premio, mientras pedía perdón a Laso con la mirada por el atrevimiento, que le daba a continuación a Oleson la opción de reducir aún más las diferencias: 31-35 (m.15).

Era solo un gesto, un instante, mas simbolizaba cómo el cuadro madridista se acababa de desconectar del encuentro. Y ese regalo jamás lo desaprovecha todo un FC Barcelona que se empezó a sentir inmenso al compás del más pequeño, Marcelinho Huertas. También en la sesión de la mañana, mientras sus compañeros ensayaban el tiro, él intentaba un ejercicio a camino entre el masoquismo y el reto. Cogía la pelota, se giraba, tiraba casi cayendo, buscando siempre el tiro más complicado posible. Le entraban. Como le entraron en unos minutos en el que sus tiros en suspensión y sus asistencias permitieron la remontada del Barça (39-40, m.18).

Tras todo el partido a remolque, Oleson puso por fin a su equipo por delante con un triple (42-41, m.19), dándole sentido a la mejora defensiva blaugrana durante todo el cuarto. Sin embargo, el Real Madrid, después de varios minutos de desconexión en los que incluso los tiros libres acababan en el limbo, sacó su orgullo para controlar la situación. Incluso, un robo del Chacho cuando Papanikolaou corría ya hacia el aro contrario, permitió que los de Laso se fuesen a vestuarios por delante (44-46) y con un poco menos de cabreo.

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La escapada silenciosa

A Abrines siempre le compararon con Rudy Fernández. Empero, él afirmó una vez que prefería ser como Navarro. Ahora de barcelonista, compartiendo vestuario con Juan Carlos, mitad ídolo, mitad profesor, la perla balear amenaza seriamente con explotar su talento esta temporada. Su triple inicial que le daba otra vez la vuelta a la tortilla (47-46, m.21) picó especialmente a un Rudy que sacó su rabia para adelantar al Real Madrid. No volvería a perder su ventaja hasta el bocinazo final.

Un contraataque frenético suyo fue aprovechado por Borousis, capaz de girar sus centímetros a toda velocidad para inventarse un reverso en plena carrera. Poco más tarde, mismos protagonistas. El griego fallaba y de la nada, de la mismísima nada, aparecía Fernández para coger el balón en las alturas y devolverlo al aro en forma de mate (47-53, m.14). El “5” del Real Madrid, omnipresente, mostraba su voracidad incluso expulsando balones de su propio aro. Sin embargo, la cuarta falta le condenó en su mejor momento y su reacción tuvo de castigo una técnica, que permitió a Huertas poner al Barça nuevamente a 3 puntos (52-55, m.25).

El choque, desde ese momento, entró en una espiral más gris, con más defensa que ataque y más tiros libres que canastas. La situación lo aprovechó el Real Madrid para abrir hueco (56-63, m.30) con sigilo, como esperando que cuando su rival se diese cuenta fuese demasiado tarde. Y lo fue.

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Sergio Rodríguez al rescate

Cuando te llamas Felipe Reyes, has ganado tantas cosas y eres el último MVP, te puedes permitir un tablerazo que otro de vez en cuando. Más, con jugadas de tanto talento como la que estrenó el periodo final, cogiendo el balón en la línea de triple y penetrando como si fuese el mismísimo Sergio Llull. A continuación, el coast-to-coast de su sucesor en esto de los galardones, Sergio Rodríguez, recuperó la máxima para el Real Madrid. 56-67 (m.31).

Había dos caminos para el Barça. Uno era volverse loco y entregarse a individualidades y heroicidades varias. Otro, darle la pelota a Huertas, que ya inventaría el brasileño algún modo de recuperar la ilusión por la remontada. Lo hizo sin locuras, sin triples imposibles, sin mirar el reloj. Inteligencia y baloncesto. Solo eso. Bueno, y un Tomic enorme en su papel de ejecutor. Con tres chispazos del base, tres acciones consecutivas de pick&roll, los de Pascual volvían al partido en solo un par de minutos: 62-67.

Rudy ya había regresado a pista, y se dejó ver con alley-oop imposible, pero el partido era cosa de bases y, con Huertas tan enchufado (tras los pases, llegarían otros 4 puntos), el Chacho debía dar un paso al frente. Y lo dio en los momentos más críticos para su equipo, respondiendo primero la racha de Marcelinho y lanzando una jarra de agua fría a su rival tras el triple de Papanikolaoou (69-71, m.37).

El FC Barcelona, con sangre fría, volvía a amenazar con culminar su segunda remontada y lo hubiera hecho si a Nachbar le hubiera entrado el triple a falta de 2 minutos y medio. El balón no entró y Mirotic se quitó el miedo en el cuerpo a base de puntos esenciales para el triunfo final. "Nunca te fíes de un ex", dirán los divorciados del mundo. El matrimonio Borousis-Barça no duró ni la luna de miel. 3 partidos y una ruptura. Siete años y una venganza. Su tapón final, simplemente, significó el título.

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El conjunto catalán había reaccionado demasiado tarde y el signo ya no cambio más. A pesar de los fallos finales del conjunto blanco desde la línea de personal y del orgullo barcelonista, que volvió a apretar para ponerse una vez más a 2 cuando el reloj agonizaba –quedaban 3 segundos-, la Supercopa Endesa se quedó en manos de su anterior dueño tras dos tiros libres de Mirotic: 79-83.

El Real Madrid empezó la temporada como empezó la anterior. Y como la terminó. Ganando, celebrando, riendo, disfrutando. Sintiéndose otra vez en la cima, levantando títulos y recordando, mientras el confeti caía, que ya van 3 años en el que la Supercopa Endesa no solo es el estreno de la temporada sino el anticipo de lo que vendrá. Si se vuelve a cumplir, habrá Real Madrid para rato.

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