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Van Rossom: "Valencia es el paso adelante que todo jugador quiere dar"
Aterrizó en Zaragoza con la Liga Endesa como atractivo reto por delante. Hoy, tres temporadas después, ha conquistado ese reto y se plantea nuevos desafíos en Valencia. El deseo de conquistar títulos marca el horizonte de un jugador que augura un estilo de juego capaz de enganchar al espectador

Redacción, 22 Oct. 2013.- El de este sábado fue el estreno que todo jugador quisiera tener. Quizá sus números (10 puntos y cinco asistencias) no alcanzaron cuotas de magnificencia, pero en cambio en ese vasto campo que es el de los intangibles Sam Van Rossom regó la fonteta con grandes detalles y la enorme sensación de haber asumido el control y la dirección de juego de un equipo que en apenas unas semanas ya suena según los acordes que él marca con su batuta.

Y es que poco más se le puede pedir al debut del jugador belga con la camiseta de Valencia Basket. Empezando por la necesitada victoria del equipo que, tras perder en Barcelona, tenía un punto de reivindicación frente al Gipuzkoa Basket. “Jugamos un buen partido en Barcelona y fue una pena que no hubiéramos ganado, pero durante la semana el equipo se ha recuperado bien anímicamente”.

De ello dio buena fue, primero Paris Levallois en Eurocup (venció a domicilio por 17 puntos), y posteriormente un equipo guipuzcoano (+29) al que los taronja nunca dejaron meterse en el partido. Fue tal el dominio local que, tras la canasta inicial de Jasón Robinson, Valencia Basket logró un parcial de 23-6 con el que condicionó el resto del encuentro. “Sabíamos que contra un equipo como ellos debíamos salir muy serios y estar agresivos desde el principio por que sino sabíamos que pueden estar apretándote todo el partido y darte un susto”, asegura un Van Rossom que, además, destacó del Gipuzkoa Basket que “es un buen equipo”.

Con una importante victoria, notable actuación personal y sentido apoyo de su nueva afición, se puede decir que Van Rossom tuvo en su estreno una perfecta continuación a la última vez que jugó partido oficial en la fonteta. Aquella vez su actuación llevó al CAI Zaragoza a semifinales y, a pesar que no se pueden comparar las dos situaciones, el belga tiene claro que “también ha sido una gran alegría ganar este partido”.

“Estoy muy contento de poder haber ganado en el estreno ante nuestra afición, pero sólo es un partido y nos quedan un montón por lo que si queremos seguir ganando partidos debemos seguir trabajando más”, asegura el jugador. Mucho trabajo por delante, pero también mucho y bueno el realizado hasta el momento.

ACB Photo / M. Á. Polo

Tras una pretemporada perfecta donde el equipo logró nueve victorias y ninguna derrota, el encuentro de esta semana corroboró algunas de las buenas sensaciones que el equipo transmitió semanas atrás cuando el propio Van Rossom hablaba del nuevo estilo de juego de Valencia Basket. “Me gusta mucho el estilo de Valencia Basket, es un poco como quiero jugar yo, correr mucho, jugar con mucha intensidad en defensa, y desde ahí intentar correr en ataque”, señalaba.

Frente a Gipuzkoa Basket el equipo evidenció una gran claridad de ideas y, sobre todo generosidad en el pase. “Creo que el balón se está moviendo bien dentro del equipo y eso se nota en el juego por que hasta ahora el juego está siendo bastante fluido”, afirma un Van Rossom que tiene claro cómo debe jugar el equipo. “Queremos jugar bastante rápido y esto va a hacer que se creen bastantes tiros fáciles para todos y así aumentar las posibilidades de hacer daño al rival”, comenta.

Una velocidad en ataque que no sólo aumenta la posibilidad de involucrar a más compañeros y hacer más impredecible el ataque taronja, sino que también dota al juego valenciano de acciones espectaculares como el mate remontando línea de fondo del propio Sam Van Rosson. Una acción tan espectacular como impropia de un base. “No va a ser habitual” bromea un base que no obstante, y tal como señalaba Chechu Mulero en pretemporada, cuenta con “un físico sobresaliente, excelentes piernas”.



Pese a lo llamativo de la jugada, el juego de Van Rossom es otro, su tarea es la de involucrar a todo los jugadores y conseguir que el equipo funcione como tal. En este campo también fue brillante la actuación por que Valencia Basket evidenció un juego generoso (de las siete canastas logradas en el segundo cuarto, seis llegaron tras asistencia) y demostró una profunda rotación de 11 jugadores donde al descanso habían anotado nueve de ellos (acabarían anotando todos). Pero si en ataque el conjunto taronja funcionó, en defensa no se quedó atrás, dejó a Gipuzkoa Basket en menos de 60 puntos y fue tan efectivo que evitó que los donostiarras completasen contraataque alguno.

Serios en defensa y atrevidos en ataque. Sam Van Rossom sabe que el camino iniciado frente a Gipuzkoa Basket es el que hay que seguir el resto de la temporada aunque el base internacional prefiere ser prudente a la hora de marcarse metas colectivas. “Es muy pronto para decirlo. Todos saben que competimos en ligas y copas que son muy duras y son difíciles de ganar. El nivel de la Eurocup es muy alto y aún lo es más en la Copa del Rey y la Liga Endesa. Ahora sólo podemos hablar de clasificarnos para la Copa del Rey que no es nada fácil” por lo que el objetivo actual es tan tópico como real: ir paso a paso y ganar todos los partidos posibles. Van Rossom sabe que llega la época de ir cosechando logros para, según avance la temporada, recoger los frutos del buen trabajo diario.

ACB Photo / M.A. Polo

El paso adelante

Esa fue la receta que se aplicó cuando llegó a España hace ya tres temporadas procedente de Scavolini Pesaro. Procedía de años irregulares en Italia pero notables en su país donde antes ganó liga y copa. En mente siempre tuvo competir con los mejores por eso el día de su presentación en Zaragoza no dudó en asegurar que “España era un objetivo para mí”. Aquel jugador que recién aterrizado veía la liga “como un reto” hoy es un referente de la competición.

Su progresión ha sido constante, temporada tras temporada ha sido más importante en el equipo y la pasada campaña dio un enorme salto cualitativo en su juego para llevar al CAI Zaragoza a la disputa de la Copa del Rey las semifinales de la Liga Endesa. “El año pasado fuimos un poco el equipo sorpresa, pero yo espero que ahora, en Valencia, pueda seguir estando arriba en la liga como estuve con el CAI Zaragoza”, señala.

Curiosamente, en el camino del belga se cruzó Valencia Basket, quien sufrió la gran actuación de Van Rossom en Playoff (promedió más de 14 puntos y 16,6 de valoración en la eliminatoria de cuartos) y claudicó después de un tercer partido en Valencia donde, si no lo estaban ya, convenció a los directivos de Valencia Basket para su fichaje. “Puede ser una casualidad, pero espero que no fuera sólo por eso”, bromea el base.

Casualidad o no, la realidad es que Valencia Basket pescó en aguas enemigas para incorporar a Sam Van Rossom y Pablo Aguilar, dos de los principales causantes del éxito aragonés… y el fracaso valenciano. “Creo que el año pasado con el CAI jugamos una gran temporada y ambos aprovechamos la situación para mejorar nuestra situación”, comenta sobre el curioso trasvase Ebro-Turia. Un fichaje, empero que nos es más que la lógica culminación del deseo competitivo de Van Rossom. “Todo el mundo sabe que Valencia está cada año arriba y cada temporada pelea por conseguir títulos. Lo ve como el paso adelante que todo jugador quiere dar”, afirma.

Ahora, el paciente belga desea continuar creciendo como jugador en Valencia aunque sabe que quizá su rol e importancia en el equipo sea menor que en Zaragoza. “Yo sabía cuando llegué aquí que mi rol iba a cambiar un poco respecto a las últimas temporada, pero me siento bien con el juego del equipo y voy a tratar de aportar velocidad en el juego ofensivo y agresividad defensiva para ayudar al equipo lo máximo posible”, asegura.

Cualidades que son apuntaladas por Chechu Mulero, quien en pretemporada afirmaba de su nuevo base que es “un jugador que conoce muy bien el juego. Su lectura de las situaciones, pudiendo hacer llegar balones, con muchas situaciones. Defensivamente es sólido, capaz de ser consistente en el 1 contra 1”.


El futuro de Sam Van Rossom y del Valencia Basket está por escribir, aunque ambos parecen estar empeñados en hacerlo con buena letra… incluso desafió a la mala suerte. Y es que en el estreno liguero ante su afición el belga contradijo la creencia popular de que el amarillo trae mala suerte y lució unas llamativas zapatillas de ese color. Toda una temeridad para algunos y que desconocía el belga. “¡No, no lo sabía!” exclama el sorprendido jugador. “Yo juego con las zapatillas que me regalan” sonríe un Van Rossom que hizo suyo el refrán de ‘a caballo regalado no le mires el diente’ para demostrar que el amarillo no siempre da mala suerte.



Por cierto, otro que comparte regalo (y éste sí sabría lo de la mala suerte) fue Pablo Aguilar, quien no sólo comparte destino con el jugador belga sino también modelo y color de zapatillas. “Es que somos como hermanos”, concluye sonriendo Sam Van Rossom. Los verdugos de antaño hoy son los hombres de la suerte para Valencia Basket.

Álvaro Paricio
@Alvaropc23
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