Artículo

El lento despegar de Guillem Vives
“Nos ha sorprendido a todos”. “Ha superado las expectativas que podíamos crear”. Alejado de los focos en categorías inferiores, de desarrollo tardío e inusitada madurez, Guillem Vives ha crecido a la sombra de jugadores con mejor cartel. Pero ha evolucionado más, más rápido, hasta sorprender a los entrenadores con los que ha crecido en la Penya

Redacción, 31 Oct. 2013.- Guillem Vives alcanzó el punto de máxima altitud en San Sebastián, donde lideró al FIATC Joventut a la victoria con 16 puntos, 11 rebotes, 6 asistencias, liderazgo y resolución en momentos importantes. Un tope al que llega tras un lento despegar como jugador, en las categorías inferiores del Joventut, y a la espera de ser capaz de hallar la velocidad de crucero.



Alejado de los focos a lo largo de su carrera en las categorías inferiores, su rendimiento ha sobrepasado al de muchos otros jugadores de su generación con mejor cartel. Lejos de ser referente, no fue internacional hasta su segundo año de junior y no alcanzó un papel relevante en la selección hasta este verano. Su cocción continua y progresiva terminó de sobrepasar expectativas en San Sebastián, cuando su nivel acabó por sorprender incluso a aquellos que le conocen de sus nueve años en las categorías inferiores de la Penya.

“Le veía capacidad para mejorar, pero hasta este nivel no. Él nos ha sorprendido a todos”, declara Lluís Riera, que le dirigió durante cuatro temporadas. “En un punto estoy sorprendido por la velocidad en que su madurez ha sido capaz de aceptar ‘estoy en la ACB, no tengo a Albert Oliver como escudo y tengo a un base de 25 años con el que me tengo que ganar la posición’”, explica Jordi Martí, ahora director deportivo del club badalonés y hasta la temporada pasada encargado de las categorías inferiores. “Es cierto que muchos confiamos en él, pero ha superado las expectativas que podíamos crear”, comenta Paco Redondo, que le ha entrenado tanto en la Penya como en la selección Sub20.


Una trayectoria en la sombra

Guillem Vives aterrizó en el Joventut en la temporada 2004-05, procedente de la Unió Esportiva Claret, donde la Penya le tenía en el radar desde su campaña pre-mini, cuando ya jugaba partidos con el Mini A (dos años mayor que él). “Si no recuerdo mal, jugaba con el equipo de su hermano, pero él tenía dos años menos; casi se asemeja un poco a la historia de Ricky en El Masnou”, declara hoy Jordi Martí, por aquel entonces director de la Escuela de Basquet del club.

“Yo llevaba en ese momento el alevín de primer año, vino a hacer una prueba con nosotros, y finalmente se quedó”, recuerda Paco Redondo, el que fuera su primer entrenador en el Joventut, en sus temporadas Mini e Infantil B. “Nos pareció un chico muy interesante, no sólo por lo que hacía, sino por el margen de progresión que tenía”, explica desde Madrid, donde ahora dirige al EBA y Junior del Real. “Recuerdo una previa en el Palau Sant Jordi, en Lliga Catalana –explica Martí–, en una época en la que Joan Junoy era el jefe de cantera. Estuvimos hablando con los padres, haciendo el compromiso para que al año siguiente se incorporara a la Penya”.

Y, desde su año Mini, Vives ha ido quemando etapas en las pistas del Palau Olímpic de Badalona. Lejos de los grandes focos, de los MVPs en torneos de categorías inferiores, del hype de acudir a las convocatorias de la selección española. Guillem Vives no era el prototipo de prospect que apareciera en los rankings junto a lo más granado de su generación. De hecho, estaba lejos de encajar en él. Era un jugador espigado, con tamaño para su posición, pero de tardío desarrollo físico y estaba lejos de ser una era referencia anotadora en sus equipos. Sin embargo, su buen tono defensivo, su sobriedad y madurez y su habilidad para aportar en diferentes apartados del juego le permitieron ir pasando los cortes a cada categoría. Con brazos largos que le capacitaban para rebotear y aportar defensivamente, inteligencia en el control del juego ofensivo y cierta habilidad en la penetración, se mantenía activo en la sombra, tanto a nivel de equipo como de selecciones.

“No ha sido nunca un referente en su generación”, explica Lluís Riera. El ahora ayudante de Salva Maldonado en el primer equipo del FIATC Joventut dirigió a Vives durante cuatro años, un extraño caso de entrenador ligado a un jugador durante un largo periodo de su formación. Riera era el entrenador del Infantil que se proclamó campeón de España en la 2006-07 y le dirigió también como Cadete B y las dos temporadas de junior. “Ha pasado un poco desapercibido para el resto de personas. Pero, para los que le entrenábamos, era un jugador con mucha capacidad para mejorar”, añade Riera.

Junior del DKV Joventut en la 2009-10. Guillem Vives, junto a tres de sus ahora compañeros en el primer equipo: Ventura, Barrera y Suárez. Además, otro ACB como Marko Todorovic y dos jugadores de LEB Oro: Joan Tomàs y Ferran Bassas (Foto Penya.com)

En su posición, se acumulaban varios jugadores de generaciones consecutivas con mayor cartel que él. Del 90, evidentemente, Ricky Rubio, pero también Josep Franch del 91, e, incluso, Ferran Bassas, del 92. Además, Albert Homs (94) jugaba de base en categorías inferiores, aunque, en su caso, con el plan de que adquiriese unas habilidades que le permitiesen jugar como escolta-alero. Del 95, Agustí Sans aparecía como uno de los mejores jugadores a nivel español. “Tenemos dos líneas en las que apostar por jugadores”, desarrolla Jordi Martí. “Por un lado, los que vamos a buscar, donde sí pensamos mucho qué posiciones tenemos que cuadrar para que no se nos acumulen jugadores. Después, está el otro tipo de jugadores, cercanos, que no suponen una inversión muy grande, con los que no nos cerramos puertas cuando tenemos posibilidad de tener a buenos jugadores. Y sí, se acumulaban algunos unos”. “Pero también es una de aquellas posiciones en que nosotros vamos teniendo bastantes jugadores. Por desgracia para nosotros, cuando un jugador sobresale, se acaba marchando”, explica Martí, consciente de la situación del club.

Con la perspectiva global, Guillem Vives, como base, no parecía tener el camino expedito. Tampoco en su generación: “Siempre he dicho de Guillem que es un jugador de crecimiento tardío. Empezó a la sombra, había otros jugadores que eran más importantes en la generación”, declara Redondo, entrenador en sus dos primeros años en Badalona. Para Jordi Martí, “estos son los jugadores Joventut. Un perfil físico así. Pau Ribas tampoco entra en selección hasta junior. Son estas apuestas en las que tenemos que creer, porque, si no, en otras por el camino seguramente no tenemos opciones”. Como Albert Ventura y Nacho Llovet, Vives es de esos jugadores de los que el Joventut alardea con especial orgullo, por haber empezado en el club desde las canastas de 2.60.

En 2009, su generación, la del 93, fue campeona de Europa Sub16 en Kaunas. Una camada con Dani Díez (jugando de interior) y Jaime Fernández (como escolta) como más destacados, pero que desplegaba un juego coral, con un buen número de jugadores rindiendo a buen nivel. Allí no estaba Guillem Vives. El trío de bases lo formaban Jorge Sanz, Lluís Costa y Ricardo Pámpano, además de dos escoltas que en sus equipos ejercían funciones de base, como Jaime Fernández y Luis Conde. El oro, como es habitual, multiplicó las perspectivas de esa plantilla de jugadores.

Dos años más tarde, Guillem Vives entró en los 12 jugadores que se colgaron el oro en Wroclaw, aunque sin ocupar un papel principal. El verdadero salto de nivel de la generación llegaba con aquel debutante de nombre Álex Abrines, que se llevó el MVP.

Guillem Vives celebra el título del Europeo Sub18 (Foto FIBA Europe / Wojtek Figurski)

En el verano de 2013, Vives fue uno de los más destacados del bronce que los Sub20 se llevaron de Tallinn. En una categoría cuyo descafeinado es ya un clásico, con un equipo formado casi exclusivamente por jugadores de segundo año (a excepción de Sebas Sáiz, la generación del 1994 disputó el Mundial Sub19) y sin el lesionado Abrines, Vives fue el base titular y tercer jugador más importante del equipo (tras Díaz y Fernández), con promedios de 10,6 puntos, 4,1 rebotes y 3,3 asistencias.

Prácticamente coetáneos, Joan Tomàs (1992) y Albert Homs (1994), eran las dos gemas de la cantera verdinegra. Acompañados de gran reputación desde temprana edad, siempre presentes en las convocatorias de la selección española, considerados entre los mejores jóvenes de su generación europea, participantes en el Jordan Brand Classic... Tomàs y Homs reunían todas las condiciones que conceden el hype a un adolescente. Ambos están, hoy, fuera de la disciplina del club verdinegro, habiendo apenas debutado en ACB. El inesperado Guillem Vives forma parte del primer equipo.

La foto de su trayectoria a nivel de selecciones deja a las claras que su evolución ha sido progresiva. Que, a diferencia de sus compañeros de generación –y de otros–, su crecimiento ha sido más rápido, más profundo, más alto.


Por encima de su generación

En categorías inferiores, la Penya se caracteriza no siempre tanto por el talento individual como por el buen rendimiento colectivo. Equipos de elevada calidad media y gran conocimiento del juego que acostumbran a rendir por encima de la suma del talento de sus jugadores. Tal vez Guillem Vives sea la mejor encarnación de un estilo de jugador Penya cuya toma de decisiones sobre la pista excede la de la media de los jugadores de su edad.

“A partir de su madurez y de su conocimiento del juego, ha tenido la capacidad para estar en el primer equipo”, explica Riera, capaz de dibujar su crecimiento desde que le empezó a entrenar, cuando todavía tenía 12 años. “Desde que acabó su etapa junior ya te das cuenta de que, por conocimiento del juego, puede llegar al primer equipo. Lo que no te esperas es que ponga en práctica todo este conocimiento de juego en una categoría senior", comenta.

“Guillem es un chico muy serio, muy maduro. Siempre ha sido maduro, por encima de su edad”, declara Paco Redondo. La unanimidad es total. Habla Jordi Martí: “En toda su trayectoria de categorías inferiores ha sido un chaval muy maduro”. Y aparecen, del propio director deportivo del FIATC Joventut, las comparaciones con Ricky Rubio: “Es el jugador que más se asemeja a Ricky Rubio en la madurez, en el saber estar en el campo, en el liderazgo del grupo. Uno de una manera, otro de otra”. “El gran liderazgo y el saber hacer en la gestión de grupo, el ser, sobre todo, la extensión total del entrenador, lo ha tenido siempre, y lo ha podido demostrar con un buen número de entrenadores, incluso ha ido con Sito Alonso a la Sub20 y se ha adaptado a un juego diferente”, explica Riera, que no es el único que establece los paralelismos con el ahora jugador de los Timberwolves: “Se habla un poco de comparaciones con Ricky. Pues eso, jugadores que dominan el juego ya no solo por su capacidad técnica, sino por su conocimiento sobre el juego”, comenta Redondo.

Una habilidad capaz de complacer a cualquier entrenador. La disciplina táctica, las buenas decisiones, el conocimiento de sus limitaciones, el control de los tempos del partido... La mímesis de su figura en la pista, en ese perfil de jugador que cualquier técnico ansía, para extender su poder a la pista. “Este tipo de base no se ve mucho y es el que, con esta madurez, te hace pensar que hay que apostar por él”, declara el director deportivo verdinegro. “Es un base como nos gusta mucho a los entrenadores, un entrenador en la pista. Entiende en todo momento dónde se puede sacar una ventaja, cuál es la mejor solución para el equipo; toma muchas decisiones tácticas y de lectura de juego y tiende a acertar”, dice Paco Redondo.

Mas, pese a encandilar al entrenador clásico, Guillem Vives no era un jugador con destacadas habilidades anotadoras. Ese basketball IQ le llevaba a rendir en diferentes facetas del juego, pero no todavía a brillar al nivel de otros jugadores de su generación.

Su conexión con el entrenador tipo le condujo a la selección Sub18 en 2011, con Luis Guil como técnico. Su primera experiencia internacional. “Recuerdo hablar con Luis Guil cuando todavía no habían hecho los cortes –explica Jordi Martí–. Me sabía mal que, con lo que había trabajado, estuviera ilusionado y acabase siendo cortado. Que un jugador que iba para arriba tuviera un corte anímico. Recuerdo esta conversación con Luis Guil, porque me dijo: ‘Por Guillem no tienes que sufrir, tienes algún otro jugador aquí que era mucho más claro y que por él sí que tienes que sufrir. Pero no tienes que sufrir por Guillem, porque estoy encantado’. Yo creo que allí ya empezó a hacerse un sitio a nivel de selección española y a nivel de cualquier entrenador que le pueda tocar”.

Se había situado en el mapa, no siempre sencillo en las dinámicas continuistas de las selecciones inferiores. Pero, como cualquier otro desarrollo prematuro, su madurez se iría nivelando con la de sus competidores. El conocimiento del juego, como el desarrollo físico, deja de ser una ventaja al mismo nivel en edad senior. “En cuanto a conocimiento del juego, saltaba de categoría antes de saltar por edad. Cuando entrenaba con el Prat, siendo junior de primer año, veías que en cuanto a conocimiento del juego ya estaba preparado para jugar allí. Le faltaba físicamente, técnicamente...”, comenta quien fue su entrenador en junior, Lluís Riera. “Su madurez, su gestión del grupo, estaba muy marcada. Pero siempre existían las dudas de si sería capaz de meter más arriba. Lo otro lo tenía bastante, pero le condicionaba el hecho de meter de fuera”, explica hoy Jordi Martí.


El tiro lo cambia todo

Había convencido a Luis Guil para estar entre los 12 que se acabarían colgando el oro en el Europeo Junior de Polonia, pero allí promedió tan solo 3 puntos, 1 rebote, 1 asistencia y 1 robo, números que denotaban su escaso peso en el equipo.

En su primera temporada con el CB Prat, terminaría en 5,5 puntos, 1,9 asistencias y 1,1 robos, con un pírrico 17,5% en triples. Solo había anotado siete tiros de tres en 28 partidos. La segunda temporada senior vendría a cambiarlo todo. “En el último año y medio, el trabajo que hizo Jordi Martí de mejorar el tiro ha sido muy importante para él”, avanza Riera. Un aspecto que condicionaba su juego, que facilitaba el trabajo a sus defensores y que, al final, acababa por ocultar sus puntos fuertes.

Con la baja de Corey Fisher, Guillem Vives había debutado en la Liga Endesa en la Jornada 1 de la temporada 2012-13. A la semana siguiente, sufriría una luxación en el hombro derecho en un entrenamiento, que le tendría un mes y medio de baja. “Aprovechando este parón trabajamos con tranquilidad”, comenta Jordi Martí, quien realizaba sesiones de tiro con él: “Le fue muy bien trabajar el tiro sin ninguna prisa”.

“Su ética de trabajo le ha hecho conseguir este nivel –explica Redondo–, porque tenía una serie de deficiencias, en especial una de tiro. Se ha esforzado mucho en mejorar, para que los scoutings no le pasaran siempre el último hombre. Ha conseguido tener un porcentaje tanto en ACB como en competición FEB muy digno”. En su segunda temporada en el CB Prat, su porcentaje creció por encima del doble: 39,6%. Lanzando muchísimo más. Pasó de jugarse 1,4 triples por partido a 3,6, y de encestar 0,3 a 1,4 por choque. Un cambio sustancial que mejoró la globalidad de su juego, elevándole hasta los 8,9 puntos, 2,7 rebotes, 3,3 asistencias, 2,4 robos y 11,6 de valoración en la fase regular de la Adecco Plata.

Guillem Vives fue una de las piezas centrales de la selección Sub20 (FIBA Europe / Ciamillo-Castoria / Matteo Marchi)

Llegaba ya a la selección con un papel principal: base titular. “Cuando hablamos con Sito (Alonso) para hacer la convocatoria, teníamos claro que él iba a ser nuestro base referente, nuestro base titular, porque Jaime Fernández se iba a ir al dos”, declara Redondo, que fue asistente del ahora técnico del Gipuzkoa Basket en el Europeo Sub20.

Jorge Sanz, que había sido el base titular de esta generación tanto en cadete como en junior, pasaba a ser un jugador testimonial. La titularidad y la relevancia eran para Guillem Vives, el segundo jugador más usado por Sito Alonso y el tercer máximo anotador del equipo. “Estoy totalmente de acuerdo en que, si en infantil haces una lista de 10 jugadores, él no estaba, pero poco a poco entró en la lista de 10, se metió entre los 8, se metió entre los 5... Este verano, junto con Jaime y Dani, que ya eran jugadores que habían estado en ACB, han formado el trío que nos ha dado el bronce en la Sub20”, ahonda Paco Redondo.

Y lo hizo con una transformación radical. Terminó el campeonato con un 17/35 en triples. El máximo triplista del equipo. Y no solo eso: con 48,6% desde 6,75, lideró la clasificación de porcentaje de triples del Europeo. En el encuentro ante Eslovenia había anotado ocho triples. Algo había cambiado. “Su tiro le ha hecho dar este salto de calidad arriba”, afirma rotundo Jordi Martí.

El propio jugador era consciente de ello ya mediada la temporada pasada. Tras ser el MVP de la Jornada 19 en la Adecco Plata, lo dejó claro en una entrevista en FEB.es: “El tema del tiro este año ha sido un ‘boom’. Llevaba años trabajando en ello. Antes no metía tanto y sin duda es lo que he mejorado más”.

El tiro ha sido, de forma unánime, el factor que le ha permitido hacerse un hueco en la élite. Por el momento, en la Liga Endesa acumula un 4/15 (26,7%), aunque ya ha anotado triples importantes, como el que da alas al equipo en el último periodo frente al Gipuzkoa Basket.

Su ética de trabajo es loada, también, de forma unánime. “Es un jugador que aprovecha el 100% cada momento de entrenamiento para mejorar. Eso no es fácil de encontrar. (...) En el momento en que él necesitaba mejorar un aspecto, lo mejoraba. No ha dejado nunca de evolucionar”, explica Riera, que desglosa su mejora, más allá del tiro: “Ha evolucionado mucho en cuanto a conocimiento del juego, el tiro, el dominio de balón, en la capacidad de comunicar, tanto con el entrenador como con sus compañeros, ser el enlace que el base necesita ser en pista...”. A esos factores, Jordi Martí añade también el factor físico, marcado por un desarrollo tardío: “Su físico también crece. Ha sido un jugador espigado que ha empezado a muscular. Esto ha hecho, junto a su velocidad de piernas, que pueda poner el cuerpo, defender y tener más oposición”.


El despegue

Tras la medalla de bronce en el Europeo Sub20, el FIATC Joventut anuncia la renovación de Guillem Vives, a finales de julio. Su contrato, que expiraba en 2014, se extiende hasta 2017. Albert Oliver se había decidido por el Herbalife Gran Canaria. Sería la primera temporada de Vives con el primer equipo.

Guillem Vives junto a Jordi Villacampa, firmando su renovación (Foto FIATC Joventut)

“Desde el momento en que Albert Oliver, que era una apuesta importante para el club, no tira para adelante, nuestra configuración es diferente. Buscamos una competencia diaria para que Guillem, que tiene cuatro años de contrato, empiece a crecer desde ya”, resume la situación veraniega Jordi Martí. “Queremos que en el día a día Guillem se viera con posibilidades de jugar; como a la vez, si se relajaba, no fuese el base titular”. Su competencia, Nik Cochran, de la Universidad de Davidson, ha desembarcado en un baloncesto diferente al que todavía no se ha podido adaptar. Más responsabilidad para el base de la cantera, que fue completa con la lesión del canadiense.

Guillem Vives respondió con solvencia, hasta guiar al equipo a la victoria en la Jornada 3. Sus promedios: 12,7 puntos, 5,7 asistencias, 6,6 rebotes y 15,3 de valoración. “Pienso que... que llevamos tres partidos, y que la temporada va a ser muy larga”, declara cauto Lluís Riera. El temprano rendimiento del base catalán ha descolocado. “Para que sea un buen líder dentro del equipo, en el vestuario, en el juego, tiene que competir muchos más partidos”, comenta, dejando claro que, “en un momento puntual”, es capaz de coger la responsabilidad, como en San Sebastián. Un nivel, eso sí, difícil de mantener: “Como todo joven, llegarán momentos en los que las cosas no salgan como uno espera. En esta temporada, posiblemente va a haber más momentos de estos que no de los del otro día”.

“No tenemos que olvidar que es su primera temporada en ACB”.
Jordi Martí también llama a la prudencia: “Guillem está haciendo un esfuerzo físico, mental y de responsabilidad, pero llegará un momento en que mostrará que es su primer año en ACB, que es joven y que tiene que ir curtiéndose poco a poco”. Aunque, al mismo tiempo, le ve ofreciendo este nivel de forma continuada, aunque no todavía: “Creo que, en poco tiempo, Guillem será este jugador constantemente”.

Con la recuperación de Cochran, los minutos del catalán deberían reducirse y obligarle a una defensa que frente al Gipuzkoa Basket dejó más libertad de la deseada a los bases rivales. Y Martí deja clara esa necesidad de reducir sus minutos para que su intensidad sea la necesaria: “Así que Nik se ajuste a la Liga Endesa y al cambio de la NCAA, también nos aportará, y podrá hacer jugar a Guillem con minutos más intensos. En San Sebastián hizo un buen partido, pero hizo unos minutos en defensa... Pero tampoco le podíamos exigir lo que le podemos exigir si juega 25 minutos en lugar de 35”.

Guillem Vives, realidad en la Liga Endesa (Foto Jordi Montraveta)

“Ahora está en periodo de aclimatación”. Al habla ahora Paco Redondo: “No sé si este primer año lo será, pero no dudo de que en su segundo año, cuando tenga experiencia en la competición, será un jugador muy importante tanto a nivel de club como a nivel nacional”.

En San Sebastián vivió su tope. Nadie a su edad había terminado con esas cifras en la historia de la ACB. Una cima ya inesperada a la espera de que, tal vez, siga cogiendo altura. O velocidad.

David Vidal
ACB.COM

Últimos artículos relacionados con Club Joventut Badalona S.A.D.
Últimos artículos relacionados con Guillem Vives
Últimos artículos del autor



© ACB.COM, 2001-

Aviso Legal - Política de cookies - Política de protección de datos