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Las leyendas del FC Barcelona en Doha
Ferran Martínez viajó a Doha para disputar el All Star 3x3, con la camiseta del FC Barcelona y junto a Bosch, Esteller y De la Fuente. Ferran Martínez explica su experiencia entre rascacielos, hoteles de lujo, jeques y baloncesto. Otra vez baloncesto

De la Fuente, Ferran Martínez, Esteller y Bosch (Foto Ferran Martínez)

Un combinado de “leyendas” del FC Barcelona participamos el pasado 12 de diciembre en el All Star de 3 contra 3 en Doha (Qatar), enfrentándonos a los mejores equipos del mundo de esta espectacular modalidad deportiva avalada por la FIBA, que podría ser olímpica en un futuro, y que se juega con unas normas diferentes y en solo media pista. Manel Bosch, Ferran Martinez, Roger Esteller y Rodrigo de la Fuente disfrutamos de una frenética actividad desde nuestra llegada a Doha.

Ha sido una experiencia increíble con una muy buena organización, donde Gisela y sus compañeros de la FIBA nos hicieron sentir como en casa.

Llegamos a las 2.00 am al hotel, aunque faltaba Roger, que se incorporó un día más tarde. Lo primero que sorprende de este país es la espectacularidad de sus edificios y rascacielos, con una iluminación multicolor de leds y una muy alta tecnología. Ver Ferraris y Lamborghinis por la calle es habitual. A primera hora de la mañana tuvimos las reuniones técnicas en el mismo hotel, y después nos dirigimos al colegio Newton de Doha, junto con nuestros amigos del equipo de Qatar, que como nosotros, no eran profesionales del 3x3. No se si disfrutaron más los niños con nuestros regalos y los partidillos y firmas de autógrafos, o nosotros, viendo su cara de felicidad. Un niño llamó “Messi” a Manel Bosch. A partir de entonces ese fue su apodo durante toda la competición.

Por la tarde, después de la exótica rueda de prensa, cuyo representante por nuestra parte fue Rodrigo, disputamos el partido de exhibición en una cancha en la playa de Katara, donde alucinamos con el montaje, las luces, las gradas y el DJ. El partido fue duro, ya que no dominamos aún las reglas (solo 12 segundos de posesión, presión sin parar durante los 10 minutos, el tamaño menor del balón, el suelo, etcétera) y físicamente debíamos adaptarnos a este ritmo diferente. Competimos y forzamos una prórroga. No pudimos ganar, pero por la noche, después de pasear por las calles de Doha, hicimos el “scouting” del partido para analizar nuestra táctica para el día siguiente, “the game day”.

Llegó el gran día, y tras desayunar, hicimos un paseo por la zona de la playa y comimos a las 12.00, para prepararnos para “la guerra”. Roger ya estaba con nosotros, y nos sentíamos a tope. Nos dirigimos a Katara y allí observamos el gran ambiente que había. Mucha gente, algo de viento y muchas ganas de enfrentarnos a nuestro primer rival, campeones de América, el equipo de Caracas. El partido fue durísimo, mucho contacto, juego “play ground”, y poco acierto de larga distancia. Comenzamos mal pero conseguimos remontar. Pero nos sobraron los dos últimos minutos, donde físicamente bajamos. No pudimos ganar pero nosotros, unos “abuelos”, demostramos que aún sabemos jugar a esto.



El siguiente partido, contra Novi Sad (Serbia) fue igualado. A falta de 3 minutos estábamos 1 punto arriba, pero errores propios fruto del desconocimiento de las reglas, como pérdidas, el cansancio y el acierto desde la línea de 2 puntos de los Serbios (la línea de 3 aquí) provocaron nuestra derrota. Pese a todo, las gradas gritaban "¡Barcelona, Barcelona!". Disfrutamos y competimos, pero cedimos al final.

Mientras esperábamos el inicio de la final, la organización nos dejó “subir” al palco de los jeques. ¡Eso si que es un palco! Un catering de lujo y un personaje de más de 2.10 vestido de árabe. El gran Steve Smith, número 3 del draft de la NBA, junto con Danny Manning y otros cracks, que estaba en Doha como asesor de deportes. ¡Increíble! Hablamos con él de los viejos tiempos y sobre qué hacía allí. Hubo un concurso de mates con unos chicos que “volaban”, literalmente. Dudo que en la NBA o en la ACB alguien pueda realizar alguno de sus mates, ¡en serio!. Manel Bosch formó parte del jurado y puede dar fe de ello.



La gran final la ganó el equipo esloveno, un equipazo con un 2.16, y jugadores muy compenetrados. El final del All Star fue una fiesta, fotos, el cheque a los ganadores y una sensación de que este deporte atrae mucho. Se juega muy rápido, no hay entrenador, los arbitrajes permiten claramente el contacto y la diversión para los jugadores y los aficionados es enorme. Esa noche la organización, presidida por el presidente de la federación Qatarí de Baloncesto y Patrick Baumman, Presidente de la FIBA, entre otras personalidades como los jeques y los equipos, ofreció una cena de gala en un lujoso hotel. Fue el colofón a unos días donde rememoramos antiguos enfrentamientos en un formato de 3x3 diferente pero igual de apasionante.

Foto Ferran Martínez

Ferran Martínez




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