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A España le bastó media parte (77-88)

La selección española arrancó los Juegos Olímpicos con una solvente victoria sobre Japón. Ricky Rubio (20 puntos y nueve asistencias) y Víctor Claver (13 puntos y nueve rebotes) lideraron el triunfo de un partido que se resolvió antes del descanso.

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España superó con claridad su primer partido en estos Juegos Olímpicos y derrotó a Japón por 77 a 88 en un duelo que apenas duró 15 minutos, pero que sirvió para ratificar las buenas sensaciones con las que la selección llega a Tokyo 2020.

Como en los mejores tiempos, el equipo español tuvo dos caras. Después de minutos de contemplación defensiva y desacierto en ataque, encadenó cuatro minutos y medios de excelencia baloncestística donde dejó en evidencia que no habría lugar para la duda frente a Japón. Antes de que el tifón número ocho llegue a Tokio, el tifón español azotó Saitama.

Del 26-26 que registraba el electrónico mediado el segundo cuarto se pasó la 28-48 con el que se llegó al descanso. Después de que Marc Gasol lanzara al equipo en el inicio de partido, los triples de Ricky Rubio y Sergio Llull acabaron de abrir el tarro de las esencias de un equipo que penó la bisoña capacidad competitiva del conjunto nipón. Como hacen los grandes equipos, España solventó su partido de manera rápida y contundente haciendo de toda la segunda parte en un trámite que, con altibajos, ratificó la total superioridad de los españoles y sirvió para rotar a los 12 jugadores.

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El partido inaugural de cualquier competición siempre es especial, pero más si se trata de unos Juegos Olímpicos donde el tiempo se alarga hasta entrar en acción. Además, abrir la competición con el anfitrión, por más que su nivel sea notoriamente inferior, no deja de suponer una complicación dado el nivel ánimo con el que afrontan “su torneo”.

Sabedora de ello, la selección quiso poner distancia de por medio desde el principio y Marc Gasol se convirtió en el protagonista del parcial 2-11 con el que se abrió el choque. Japón, obligado a pedir un tiempo muerto prematuramente, tenía serios problemas para encontrar a sus hombres importantes en ataque y en defensa concedió segundas opciones que Gasol y Víctor Claver (13 puntos y nueve rebotes) convirtieron en puntos.

Dos puntos en los cinco primeros minutos era poco bagaje para el conjunto asiático. Sin embargo, la aparición de Yuta Watanabe, seis puntos en el inicio de partido, y los errores en el triple de los españoles le dieron la suficiente tregua para cerrar el primer acto con una desventaja únicamente de cuatro puntos (14-18).

La fluidez inicial dio paso a minutos de descontrol donde el ataque quedó enredado en la defensa zonal planteada por Julio Lamas; mientras la defensa daba segundas oportunidades para una Japón que fue encontrando los puntos de Watanabe (19 y ocho rebotes) y Rui Hachimura (20) hasta empatar el partido a 26.

La contundencia de Marc Gasol no bastaba, hacía falta más y ese plus llegó de la mano de los triples de Ricky Rubio y Sergio Llull para sumar un parcial 0-19 en cuatro minutos y medio, y alcanzar el descanso con el objetivo encarrilar el partido sin más sustos (28-48).

Tras la reanudación, Japón pareció contentarse con ir sumando puntos, logrando algún highlight con que alimentar los resúmenes nacionales, pero estuvo muy lejos de inquietar a una España que se mostró seria, aunque sin la lucidez de la primera parte.

Hubo momentos para todo, desde la magia de Ricky Rubio a la contundencia en la zona de Marc Gasol. Con ellos el equipo se despegó y ambos fueron los que llevaron el marcador a una máxima diferencia de 24 puntos (42-66). El juego y la diferencia incluso permitieron el estreno de un Xabi López-Arostegui recién aterrizado. La tentación de bajar el ritmo fue tan alta que acabó llegando cierta desconexión y con ella un parcial de Japón (12-3) que rápidamente Sergio Scariolo quiso cortar con un tiempo muerto.

La reacción japonesa (o despiste español) llegó a poner el marcador en el 59-69. Pero de ahí no pasó. Sergio Rodríguez entró en acción jugando y haciendo jugar al equipo para estabilizar una diferencia que acabó en un término medio: ni llegó a ser un abuso, ni menguó la sensación de partido completo y serio con el que irse satisfecho del estreno olímpico.