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Forjadores de la acb (XII): Por fin, una sede fija

Un piso de la Gran Via barcelonesa fue la primera sede de la entonces ACEB. Conoce cómo continúa la historia en un nuevo capítulo de "Forjadores de la acb"

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Durante el otoño de 1982 la actividad fue frenética, con reuniones continuas entre Eduardo Portela y Jordi Bertomeu en el despacho profesional de este en Barcelona, que funcionó de hecho como sede de la ACEB, después de aquellas reuniones en el citado chalet madrileño de la FIBA y de haber ocupado también en Madrid una tienda de chimeneas que era propiedad de un amigo de Novoa, hasta que el 6 de octubre de 1983 se estableció como domicilio social un piso de la Gran Via barcelonesa. Había varias razones prácticas para que la sede estuviera en la Ciudad Condal. Aparte de que Portela y Bertomeu residían allí, hay que tener en cuenta que seis de los dieciséis clubs que participaron en la Liga 83-84 eran catalanes. Y además la idea fue siempre no estar en la misma ciudad que la Federación Española, que absorbía entonces mucha importancia en los medios informativos, para evitar la competencia en la medida de lo posible, de la misma manera que la NBA y la Lega italiana no estaban radicadas en las capitales de sus países respectivos (Nueva York y no Washington, y Bolonia y no Roma).

Inmediatamente tras su salida del Barça ese mismo verano, el 27 de septiembre de 1982 se nombró oficialmente gerente y asesor de la presidencia a Eduardo Portela, que se convertía en el primer empleado de la Asociación e iniciaba un prolongado camino que le llevaría a convertirse en presidente de la ACB entre 1990 y 2013.

Poco antes de la incorporación de Portela, Bertomeu había aceptado encargarse de la parte legal y fue nombrado secretario. Su carrera fue también dilatada y en diciembre de 1994 pasaría a ser vicepresidente, cargo que ocupó hasta que en julio del 2000 dejó la ACB para convertirse en director ejecutivo de Euroleague Basketball.

“Aquello fue el triunfo de una idea y también de unas personas. Creo que el tándem con Eduardo funcionó muy bien –sostiene Bertomeu- porque el creaba y yo ejecutaba, por decirlo en pocas palabras. Y porque siempre teníamos presente algo básico: que los clubs son los propietarios y los que tienen que decidir, y nosotros los que teníamos que ejecutar esas decisiones. Yo era el malo en el día a día, y lo asumo”.

Lo más urgente era conseguir preparar la delegación de competencias de la Federación Española a favor de la ACEB y los cambios, numerosos y drásticos, en las competiciones: Liga en dos fases y con Playoff, fase final a cuatro en la Copa, bajar de doce a diez o nueve fichas por equipo, segundo extranjero…