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7 curiosidades de MVP Movistar: El otro Facu

A sus 28 años, el base argentino del Real Madrid se consagra alzándose con el título de MVP Movistar del Playoff Final. Campazzo culmina de esta manera una temporada magnífica donde también fue incluido en el mejor quinteto de la Liga Endesa. Conoce más en detalle la trayectoria de este genial y peculiar jugador

(Foto Iván Buendía)
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1.- NI GOMA NI PARQUÉ, COMENZÓ A JUGAR SOBRE MOSAICO

Facundo Campazzo empezó a jugar con cinco años en el Municipalidad de Córdoba. Su madre le apuntó al baloncesto para que consumiera su irradiante energía. Allí comenzó a practicar el deporte de la canasta sobre la vieja pista del club cordobés. Practicaba a todas horas, hiciera frío en invierno o 30º a la sombra en verano. Entrenaba en las viejas canastas y con tableros de madera en las pistas exteriores y jugaba los partidos sobre una superficie de mosaico que hacía de suelo.


2.- A PULMÓN Y HUEVO

Sus primeros títulos llegan en edad infantiles superando al eterno rival de la ciudad, el Atenas. Frente al poderío físico de un club que reclutaba a los mejores jugadores de la provincia, Facu reconoce que en su equipo "éramos todos bajitos y lo único que hacíamos era molestar". La mezcla de una bombonera como pista, un hambre feroz y la energía transmitida por el técnico Cristian Pons fue la fórmula del éxito en aquellos primeros años. "Fueron dos años muy lindos consiguiendo títulos ante equipos muy buenos y ganándolos en nuestro miniestadio. Era un equipo muy aguerrido que defendía y corría... defendíamos y corríamos. No teníamos muchas jugadas, era todo así: defendíamos y corríamos. Y nos fue muy bien".


3.- EL MUNDO LO CONOCIÓ CON UNA TAPA Y UNA VOLCADA

Tras viajar a Mar de Plata para firmar en Peñarol, Campazzo comenzó a ganar títulos (Copa y Liga Nacional, Torneo Interligas, Torneo Super 8 y Liga de las Américas) y sumar reconocimientos personales que le llevaron a jugar los JJ.OO. de Londres 2012 con la selección de Argentina. Poco antes, el mundo le conoció gracias a su tapón a Kobe Bryant. "Cuando llegó el momento de la tapa no lo podía creer, salté a molestar y, por suerte, toqué el balón, pero no tuve tiempo de disfrutarlo porque la jugada siguió con un contraataque", reconoce un Facu para el que Kobe siempre fue un icono deportivo. "Por ahí él no recordara quién soy, ni quien se lo metió, pero yo no me voy a olvidar jamás; ni de eso ni de haber compartido una cancha con él. Es un tremendo jugador que toda mi camada creció disfrutando de él", asegura.



Un año después, durante el Torneo de las Américas, llegó otro highlight cuando culminó un mate contra Canadá. Es cierto que en la Liga Nacional de Baloncesto había conseguido algunos mates, pero Facu reconoce que esa volcada fue especial: "Durante todo el torneo quería hacer una volcada en los calentamientos previos a los juegos y no llegaba, no llegaba... y cuando robo el balón dije ¡esta es la mía! No lo pensé mucho. Fui inconsciente y la verdad es que, a veces, hago las cosas sin pensarlo. Salté... y, bueno, llegué de suerte, arañando el aro pero llegué y casi me mato después. Estaba Kendall que me quiso tapar y nos caímos los dos. Cuando me levanté no me lo podía creer, era un nene, era un nene que volvió al ser el de Muni que ponía una silla para poder volcarla... fue muy lindo".


4.- MIL Y UN APODOS PARA CONOCER A UN JUGADOR DIFERENTE

Una de las tradiciones del deporte argentino es poner apodos a sus jugadores y Campazzo no podía escaparse a ello. De joven, su juego era tan imprevisible que Néstor García le apodó como bomba atómica; también su carácter y rapidez le llevaron a granjearse el sobrenombre de Diablo de Tasmania entre algunos periodistas argentinos.

Cuando llegó a España la prensa empezó a llamarle Chicho Terremoto recordando a la serie de animación japonesa, aunque reconoce que es el que menos le gusta de todos. "No me gustó mucho. No lo conocía, lo googleé un poco y no me gustó mucho".


5.- SU CANASTA MÁS IMPOSIBLE

Tras aterrizar en Europa en el Real Madrid, creció en UCAM Murcia donde se convirtió en un referente de la Liga Endesa. Sus espectaculares actuaciones enamoraron a los aficionados y le llevaron a aceptar el reto que le planteamos: Encestar una canasta desde lo alto del campanario de la Catedral Seu Vella, en Lleida, a 60 metros de altura. Más allá de la dificultad que entraña de por sí el desafío, Facu lo consiguió ¡superando su vértigo! "Tengo miedo a las alturas y al principio solamente asomaba la frente, no miraba nada y la tiraba a suerte. De a poco me animé. Además, si no, los que tenían que subir las pelotas por las escaleras se cansaban demasiado. Creo que tiré 42 pelotas y estuve 45 minutos", recordó en una entrevista al periodista Hernán Sartori.




6.- AMANTE DE LOS VIDEOJUEGOS

Fuera de las pistas, es un tipo divertido y familiar. Entre sus aficiones destaca el mundo de la tecnología y, en especial, de los videojuegos (en el brazo luce un tatuaje con los símbolos de Playstation). A Facu incluso se le ha visto competir con algunos otros compañeros argentinos como Nico Laprovittola.

Eso sí, el baloncesto lo deja sólo para la realidad y porque entre sus juegos favoritos se encuentran el FIFA o God of War.


7.- EL NÚMERO DE LA BUENA SUERTE
Esta temporada Facu ha vuelto a lucir el siete, su número favorito. Le ha acompañado desde sus primeros años y lo ha lucido en Peñarol, la selección argentina, UCAM Murcia y este año en el Real Madrid toda vez que la temporada pasada este era el número que llevaba Luka Doncic.

Supersticioso o no, la realidad es que con su dorsal favorito, Facundo Campazzo ha abrazado la fortuna de ganar la Liga Endesa y ser el MVP Movistar del Playoff Final ¡Felicidades Facu!
(ACB Photo/D. Grau)