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Huertas vs Scola: Duelos cruzados

En un partido presentado como el duelo entre pivots y bases el baloncesto deparó un enfrentamiento cruzado. Marcelinho Huertas (32 puntos) retó a un impresionante Scola (37) que marcó la diferencia y se llevó la victoria

Scola pudo redondear su gran actuación con la victoria de su equipo (Foto EFE)
© EFE
  

Estambul, 7 Sep. 2010.- El gran duelo sudaméricano se presentaba como una partido de guerra de guerrillas con duelos particulares como el de Luis Scola y Tiago Splitter, compañeros en Vitoria y rivales el próximo año en Texas, pero también era el duelo de dos bases ACB como Pablo Prigioni y Marcelinho Huertas.Sin embargo, no hubieron duelos como tal sino un reto cara a cara entre el pívot argentino y el base brasileño una pelea imposible que sólo la calidad de ambos hizo realidad.

Fue un recital genial y un homenaje al baloncesto con una primera parte para guardar en la hemeroteca del buen seguidor al baloncesto. Frente a frente dos grande selecciones lideradas por dos genios como Marcelino Huertas y Luis Scola. El argentino, serio y ortodoxo, era el contrapunto anotador a la samba de Huertas. En cuatro días de competición el pabellón Sinan Erden Dome no se levantó de sus asientos y aplaudió tanto a un jugador como lo hizo con el base brasileño. Un genial aro pasado con rectificado en el aire y una acción de tres más uno fueron los momentos álgidos del duelo.

Luego, cuando llegó la hora de ganar, los artistas dieron pasó a los maestros y ahí Scola reinó en el encuentro, cuatro canastas suyas voltearon el partido dieron la victoria a Argentina. Sus 37 puntos son récord del campeonato (empatado con Penney) y dejan en nada los 32 de Huertas. El brasileño llorará la derrota pero debe sentirse orgullo del trabajo hecho y así se lo dio a entender el público que brindo la más sonora ovación que se ha visto hasta ahora. El partido lo mereció.



Una parte para cada equipo, una parte para cada jugador

El partido comenzó a un ritmo frenético, el propio de la samba canarinha que imponía Marcelinho Huertas. El eléctrico base de Caja Laboral le tenía tomada la medida a Pablo Prigioni y le recordaba con la mirada el pasado reciente de la semifinal ACB. En pocos minutos, Huertas era el líder de su equipo y sacaba la segunda falta de un Prigioni que se mostraba errático aunque su equipo al menos disfrutaba del show de Luis Scola y Carlos Delfino. La pareja de NBAs daban un recital anotador en el que incluso Scola se atrevía a anotar un triple, el primero del campeonato.

Para que la fiesta fuera completa, faltaba la presencia de Tiago Splitter, el brasileño comenzó el encuentro desde el banco y aunque su salida igualó le encuentro lo que no cambió fue el recital de Scola. Los dos amigos baskonistas todavía no se cruzaban en la pista y Anderson Varejao no podía contener ese ciclón que era Luis Scola. El cuarto terminaba y la batalla entre pivots y bases se cruzaba; el base brasileño (10 puntos) retaba al pívot argentino (9). No había un equipo vencedor, sólo ganaba el público con el espectáculo que estaban viendo (25-25).

El segundo cuarto no cambiaba nada, los dos jugadores aguantaban en la pista y eso era un problema para Argentina que se veía obligada a regular las entradas de Prigioni. Lo hizo en dos momentos puntuales, en dos ataques… su trabajo ahora se trasladaba a hablar desde de la banda y animar a compañeros como Scola que seguía sin respiro anotando a media distancia y siendo el rey del poste alto.

Cuando uno sonríe su rival llora y si Prigioni sufría desde la banca, ese era el destino de un Splitter que sólo pudo ver aro en la primera mitad desde la personal. Argentina había construido una ligera ventaja y era el momento de dosificar a sus estrellas, Scola tomaba aire y Magnano respondía sacando a la cancha a un Huertas que quería cambiar el rumbo del partido.

Sólo era cuatro puntos de desventaja pero Brasil sentía que no tenía el control del partido, el ritmo de juego había bajado, transcurría por primera vez según el gusto de Prigioni y Huertas volvía a subir las revoluciones del encuentro. Propósito más que suficiente para que saltaran las alarmas en Argentina y, tras un triple brasileño, Scola volvía a la acción.

Cuando lo hizo algo había cambiado y Huertas era el dueño de la situación. Una jugada de 3+1 levantó a los espectadores, el base estaba en una nube e incluso metía un triple desde 10 metros que no valía porque antes los árbitros habían señalado falta. En un visto y no visto Huertas sumaba seis puntos y daba la vuelta al marcador. Su selección se marchaba al descanso con dos puntos de ventaja, casi la misma diferencia existente entre el base (18 puntos al descanso) y Scola (15).

Brasil había cambiado la cara y eso se veía incluso en Splitter, el brasileño era lo que le faltaba al equipo para marcharse en el marcador y sus dos primeras canastas en el encuentro amenazaban con hacerlo. Brasil cargaba el juego sobre sus pivots y Tiago no le fallaba y conseguía una renta de siete puntos. Nada cuando en la pista hay genios como Delfino que deciden hacer magia y elevar el nivel del encuentro.

Después de mucho tiempo el balance emocional favorecía a Argentina, curiosamente era el tiempo en el que Prigioni se imponía a Huertas (sólo anotó en las dos únicas defensa en las que descansó el argentino).Mientras, en la zona por primera vez Scola y Splitter se veían las caras, fue un ataque y no entraron en acción pese a que el argentino seguía siendo el referente anotador del equipo y empataba el partido a 63 poco después. Desde su Twister al Chapu Nocioni no le gustaba lo que veía. “Demasiado puntos para mi gusto!!! A defender, chicos. Vamos”, escribía.

El partido era de los grandes, no atendían a peticiones cibernéticas y nadie quería faltar a su cita: desde Barbosa hasta Pancho Jasen, dos jugadores que se retaban con dos triples consecutivos cada uno. El partido se calentaba no dejaba lugar a las concesiones y el tiempo de los artista daba lugar al de los currantes… y a los palos. A Splitter le caía uno bueno de Oberto (el argentino le recordaba sus primeros entrenamientos en Vitoria) aunque peor fue el palo que supusieron tres canastas consecutivas de Scola.

El argentino había comenzado el partido de forma extraordinaria y era justo que fuera quien lo cerrara. Era su noche y la de Argentina, Brasil lloraba la eliminación de su selección con las lágrimas de un Huertas que brindó un último truco de magia en forma de triple imposible que, no evitó la victoria argentina.