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Eslovenia lleva a España por el mal camino (87-95)

La selección española cedió en los segundos finales frente a Eslovenia y se ve abocado a un difícil cruce en su camino a las medallas. Mike Tobey (16 puntos y 14 rebotes) y Klemen Prepelic (15 puntos) actuaron de verdugos en una Eslovenia que sigue imparable.

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Eslovenia derrotó a España por 87-95 y envió al equipo español a un peligroso cruce donde le esperan las mejores selecciones de estos Juegos Olímpicos.

Fue un duelo intenso, a veces brillante, a veces tosco, de los que podía decidir una medalla, pero que solo dibujó el camino que ambas selecciones seguirán para alcanza ese deseo común.

España logró minimizar el impacto de Luka Doncic dejándole “solo” en 12 puntos, 14 rebotes y nueve asistencias. Sin embargo, su estrategia de aislar del juego a la estrella eslovena permitió que Vlatko Cancar (22 puntos), Mike Tobey (16 puntos y 14 rebotes) y Klemen Prepelic (15 puntos) tuvieran más protagonismo del esperado.

La selección española completó una gran defensa sobre Luka Doncic. Partiendo de lo individual a lo colectivo, entendiendo las necesidades de saltar o no a las ayudas y colapsando la zona para forzar su error. Al descanso el base esloveno sólo llevaba ocho puntos y casi sin opciones de tiro (1/3), pero, por el contrario, sus compañeros respondían y de qué manera.

Los triples iniciales de Vlatko Cancar avisaron de que el peligro esloveno no era propiedad exclusiva de su base y cuando éste no estuvo, Klemen Prepelic se encargó de amarrar el resultado para que España nunca pudiera disfrutar de una ventaja cómoda.

Sí la tuvo con el inicio de tercer cuarto (55-43), pero Eslovenia embarró el partido entre faltas y protestas y cortó el ritmo que pretendía encontrar España. Además, Mike Tobey apareció en el último cuarto para castigar en la pintura los agujeros que creaba la sobreatención del base.

Tanto sobrevivió Eslovenia en el partido, que cuando se vio por delante entendió que no podía volver a verse por detrás. se agarró a una mínima ventaja al final de partido y respiró cuando Alberto Abalde falló un triple que pudo valer la victoria a 19 segundos del final.

Ahora toca el más difícil todavía pero qué no lo es en unos cuartos de final de unos Juegos Olímpicos.

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VIDA MÁS ALLÁ DE DONCIC

La primera incógnita del partido quedó rápidamente despejada y Víctor Claver fue el encargado de defender a Luka Doncic. La marca personal también se combinó con una caja y uno para facilitar las ayudas defensivas. La estrategia evitó que el base esloveno sumase en los cinco primeros minutos, pero permitió que otros jugadores sumasen más de lo previsto. Especialmente activo se mostró Vlatko Cancar quien sumó ocho puntos para replicar los cuatro triples con los que España comenzó mandando en el marcador (17-12).

La defensa de Claver había sido tan efectiva que cuando se fue al banquillo a tomar respiro, Luka Doncic llevaba más faltas (dos) que puntos (uno). El plan funcionaba a medias porque el ataque español no lograba rentabilizar los esfuerzos defensivos. Con todo, también tenía motivos para preocuparse Eslovenia porque, si bien estaba muy metida en el partido, Doncic tuvo que irse al banquillo tras acumular tres faltas personales.

Podía parecer que sin su estrella el equipo bajaría el nivel, pero ni mucho menos. Los ajustes zonales de España comenzaron a permitir segundas oportunidades y dejar espacios que Jaka Blazic y Edo Muric aprovecharon para anotar dos triples con los que Eslovenia se colocó por delante en el marcador por primera vez en el encuentro (24-26).

Visto que el resultado no era el esperado y que la gran amenaza rival estaba sentada, España cambió a defensa individual y dos salidas al contraataque facilitaron sendas canastas de Sergio Llull (12 puntos). El descanso de Doncic apenas se notó en el resultado y cuando este entró la ventaja española era de tres puntos (31-28). Klemen Prepelic había mantenido excepcional al equipo en su ausencia sumando siete puntos que permitieron a Eslovenia situarse por un instante por delante en el electrónico.

El encuentro se había espesado, había más protestas que canastas y en ese ambiente la selección española nunca se mostró cómoda. Se necesitaba un poco más de fluidez y de magia. De eso tiene mucho Ricky Rubio (18 puntos y nueve asistencias) que conectó dos pases para canastas de Alberto Abalde (14 puntos y cuatro rebotes) y Marc Gasol (nueve puntos, seis rebotes y cuatro asistencias), y añadió un triple a tablero para cerrar la primera parte con un favorable 44-41.

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DE LA ALEGRÍA AL COLAPSO

La reanudación arrojó mejores sensaciones y dos triples consecutivos de Rudy Fernández provocaron que España se escapara 12 puntos arriba (55-43). España seguía jugando con las zonas que, a veces, dejaban espacios para canastas fáciles, pero que, en general, hacían pensar mucho al ataque esloveno.

La selección tuvo el arreón de excelencia de otros días, pero sin la continuidad que requería el rival para hacerle capitular. El partido se comenzó a enmarañar con interrupciones que cortaron el ritmo que había cogido el equipo español y en ataque Jaka Blazic castigó las ayudas defensivas de España con tiros abiertos. Además, Ziga Dimec se convirtió en inesperado protagonista capturando rebotes ofensivos e igualando el resultado tras endosar un parcial 1-8 a la selección española.

El momento había cambiado, era esloveno y Mike Tobey lo confirmaba con un mate que culminaba su remontada (70-72). El pívot se convirtió en el enésimo dolor de cabeza con sus rebotes ofensivos; un problema al que nunca encontraron solución los españoles. Por suerte, entre ellos estaba Pau Gasol que sacó su carácter competitivo con dos triples.

El pívot había pasado de puntillas por el encuentro, pero cuando este reclamo de su presencia dio el paso adelante que requerían sus compañeros. Una nueva ventaja y una nueva respuesta de una Eslovenia inabordable al desaliento. El equipo, instalando en un estado de gracia, siguió demostrando la grandeza de su carácter competitivo y respondió con un parcial 3-12 con el que se puso con un favorable 88 a 85 a menos de 100 segundos para el final.

Las alarmas y las prisas se instalaron en España. Los errores se sucedieron en uno y otro aro posibilitando una última opción de victoria para la selección. A 19 segundos del final Alberto Abalde tiro un triple librado para ponerse por delante, pero su lanzamiento lo escupió el aro y ese fallo decidió un partido y un camino, el más largo y tortuoso, por el que España deberá transitar en su ruta hacia las medallas.