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Cruel derrota y adiós a las medallas (64-67)

La selección española cayó derrotada frente a Francia en cuartos de final y no podrá pelear por las medallas en los Juegos Olímpicos. Marine Johannes (18 puntos) se erigió en verdugo de las españolas.

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Francia derrotó a España (64-67) y le apartó del sueño de repetir final en los Juegos Olímpicos. El partido, como se preveía, fue un cara o cruz que se resolvió de cruel forma para las españolas en los segundos finales.

Francia olvidó sus fantasmas del pasado y derrotó al equipo español gracias a la gran actuación de Marine Johhanes (18 puntos) y la sangre fría de Gaby Williams. Ellas mantuvieron al equipo cuando el corazón de España apretó en los minutos finales.

España no jugó fluida en ataque, cometió errores y le faltó regularidad. Pese a todo, siempre estuvo acechante en el marcador y Maite Cazorla (12 puntos), que fue determinante en la remontada del último cuarto, tuvo la oportunidad de cambiar la suerte del resultado. Lo tuvo en sus manos en dos oportunidades... y en ambas se le escapó.

Su llanto desconsolado al final del partido era el de un país que lloró y aplaudió el esfuerzo de un equipo del que sentirse orgullo.

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España entró en el partido con la intención de imprimir una fuerte defensa y llevar el mando del marcador para que desde el principio Francia tuviera que pensar qué hacer en cada momento y, sobre todo, que pudiera sentir fantasmas del pasado. Su defensa fue excelente presionando las líneas de pase interior y saltando al dos contra uno en banda (Francia perdió 12 balones en los dos primeros cuartos). Ese esfuerzo estuvo cerca de darle una primera renta a considerar, pero Gabi Williams no tenía pasado que recordar y dos triples seguidos sacó a Francia del primer apuro.

Viendo desde el banquillo los primeros minutos estaba Marine Johannes. Una extraña situación que duró poco para desgracia del equipo español, pues su entrada en pista fue magnífica y siete puntos suyos cerró un cuarto donde Francia había dado la vuelta a su mal inicio (16-21). De todos es conocida la calidad de la escolta, pero pocas veces contra España había mostrado tanto acierto.

Sus puntos encorajinaron a un equipo que se sentía dominador en defensa gracias al control del rebote y los fallos en el triple de una selección española (tras anotar Alba Torrens sus dos primeros, España falló sus ocho siguientes). Toda la determinación y clarividencia ofensiva había desaparecido y el equipo únicamente sumó tres puntos en los cinco primeros minutos del segundo cuarto. La situación había cambiado por completo, el equipo estaba 14 abajo (19-33) y con el agravante de la salida del partido de Maite Cazorla tras un problema el tobillo y la tercera falta personal de Alba Torrens.

Ante la adversidad, España se agarró a la fiabilidad ofensiva de Astou Ndour (la jugadora más destacada con 16 puntos y 11 rebotes) quien aprovechó la ausencia de las pívots titulares en Francia para sumar en la zona y recortar diferencias hasta el 30-36 con el que se cerró la primera parte. Ambos equipos habían gozado de momentos de lucidez e instantes de oscuridad; la diferencia es que en Francia los primeros duraron más y por eso la ligera ventaja que gozaba.

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A la salida del vestuario, se vio a una España nuevamente fuerte en defensa y endureciendo el partido. Eso no lo entendió Sandrine Gruda y una antideportiva sobre Laia Palau provocó que la selección española llegara a situarse a dos puntos en el marcador (38-40). Era el momento de revertir la situación, pero Johannes volvió a aparecer para liderar un parcial 0-8 con el que Francia estiró la diferencia. Para colmo de males, Alba Torrens cometió su cuarta falta y tuvo que irse al banquillo.

La selección española entró en los últimos 10 minutos de partido viva (48-55), pero con la sensación de que cada punto costaba sumar que a su rival y, por lo tanto, remontarle parecía complicado pese a los ajustes defensivos que Lucas Mondelo planteaba para cambiar el ritmo de partido. Hacia falta algo más.

España necesitaba luz en el partido y esa la aportaron los puntos de Maite Cazorla al iniciar el último período. Sus tres canastas culminaron la remontada y un rebote ofensivo de Astou permitió soñar con las semifinales a poco más de tres minutos para el final (60-57).

Era la prueba de fuego para comprobar la dureza mental de Francia después de varias derrotas consecutivas frente a España en grandes partidos. El equipo galo estaba apunto de resquebrajarse, pero entonces Miyem apareció y con cuatro puntos controló el incendió psicológico que se intuía en su equipo.

Pese a ello, el equipo español estaba por delante y Laura Gil tuvo una maravillosa oportunidad de poner tres puntos arriba a menos de 100 segundos para el final. Sin embargo, su fallo y una falta de Torrens sobre Gabi Williams ponían a Francia por delante (62-63) y Alba eliminada.

La situación se volvió dramática cuando, y sobre la bocina de posesión, Johannes anotó una canasta a tablero. La escolta había estado bien controlada durante la segunda parte, pero un destello suyo condenó a la oscuridad a la selección española.

Aún quedó un balón, con 64-66, para forzar la prórroga o ganar. España decidió ir a por la victoria y buscó a Cazorla en la esquina. Sin embargo, la escolta no acertó para coger el balón y Gaby Williams desde la personal sumó un punto más. En su segundo lanzamiento erró y Maite Cazorla a la desesperada lanzó un triple que tampoco entró. Entonces, ahí sí, se acabó el sueño de las semifinales en Tokyo 2020.

Nuevamente un final apretado este verano se resolvió con la cruz de la derrota. La más inmerecida, la más dolorosa.