Del estelar Jean Montero a la revelación del último en llegar: Álvaro Cardenas. Valencia Basket ha demostrado ser el mejor equipo de la temporada. Repasa el año de una plantilla que forma parte de la historia del baloncesto.
Uno de los nombres propios del equipo valenciano y jugador de total confianza del entrenador. Indispensable en defensa secando a las principales estrellas rivales, Badio se ha convertido con el paso de la temporada en la segunda referencia exterior gracias a su energía y capacidad para desbordar en el uno contra uno.
Es el jugador más utilizado por Pedro Martínez y con razón. Siempre en un segundo plano, pero siempre a disposición del equipo. Fundamental para defender a los aleros, en ataque se ha convertido en un referente, sobre todo en los minutos finales cuando había que resolver los balones calientes. Lo hace todo bien y eso lo convierte en imprescindible.
El capitán taronja ha tenido el privilegio de levantar la segunda Liga Endesa del club. Si bien una inoportuna lesión en mayo cortó su buen año, se ha asentado en el equipo como relevo de Taylor en el puesto de alero gracias a su siempre encomiable esfuerzo. Puerto es el mejor ejemplo de 3&D: gran defensor y efectivo en el triple.
Ha sido una de las gratas noticias de la temporada. Su gran comienzo de curso le hizo ser el faro ofensivo en la zona. Muy productivo en el bloqueo directo con su continuación a la pintura o abriendo el ataque con su amenaza exterior. La lesión en Playoff frente a Asisa Joventut no puede ocultar que es uno de los grandes referentes del título liguero.
Es el corazón del equipo. Su crecimiento en el equipo es indiscutible y no parece tener tope, pero la madurez y confianza también le ha hecho crecer en peso dentro del equipo. A su gran juego de pies en el poste bajo, ha añadido una mejora en el tiro exterior (ha pasado de un 25,8% a un 34,8%) que le ha convertido en un jugador más peligroso para las defensas.
El año de su consagración arrancó como MVP de la Supercopa Endesa y ha acabado como uno de los jugadores más enchufados del equipo. Supo tener paciencia en momentos donde no tuvo tanta presencia, pero desde primavera ha dado un paso adelante tanto en números como en sensaciones. Su privilegiado físico e inteligencia en pista le hace ser una de las estrellas con más futuro.
Una lesión en marzo le ha apartado del tramo principal de temporada. Hasta que el físico lo permitió, volvió evidenciar ser un jugador clave en la rotación valenciana. Ya sea como secante de jugadores exteriores, ayuda en el rebote o como estilete en ataque. Un jugador inteligente sobre la pista que siempre suma.
Llegó como solución a la salida de Nate Sestina y ha acabado siendo uno de los favoritos de la afición por la energía. Key ha aportado una capacidad atlética de la que carecía el equipo. Fundamental para defender a los cuatros más interiores de la liga, el jugador norteamericano ha mostrado potencia en la zona y capacidad para abrir las defensas (56,7% en triples).
En un equipo que ha acaparado elogios por sus prestaciones corales, ha sido la estrella solista. El jugador diferencial en ataque que dio sentido a los esfuerzos de grupos. Su capacidad para desbordar en el uno contra uno y rango de tiro infinito le valió ser incluido en el Mejor Quinteto de la liga y liderar al equipo en Playoff. Su consistencia defensiva y capacidad para generar buenas opciones de tiro para sus compañeros, le han hecho crecer como jugador.
Comenzó siendo uno de los grandes fichajes de la temporada y aunque el paso del año le ha ido perdiendo peso en ataque, se ha mantenido como fundamental en la rotación exterior y ha terminado brillando en el Playoff Final. Su primer paso y capacidad para desbordar, le han valido para ser un estilete ofensivo de primer nivel.
Ha sido uno de los jugadores que mejor han acabado la temporada. Llegó como el gran ‘cinco’ encargado de brillar en defensa… y sus imponentes 210 centímetros se han hecho notar en el rebote (sobre todo en el ofensivo) e interfiriendo los lanzamientos del rival. En ataque no ha tenido demasiado protagonismo, pero ha resuelto siempre que el balón estaba cerca del aro o repartiendo juego desde la bombilla.
Llegó como una de las grandes incorporaciones veraniegas y así lo parecía en el primer tramo de temporada. Sin embargo, el crecimiento de De Larrea y la explosión de Montero le han relegado a un plano secundario. Pese a todo, se antoja imposible de entender el crecimiento del equipo este año sin la serenidad y veteranía que ha aportado.
Tras su fichaje el verano pasado, su aterrizaje en Valencia se adelantó meses antes para facilitar su aclimatación al equipo y la liga. Empero su trabajo diario y las buenas prestaciones en partido le han acabado dando un hueco en la rotación de tres bases. Ha dejado su carta de presentación: defensa aguerrida y atrevimiento en ataque.
Uno de los termómetros del equipo. Cuando él ha rendido, el equipo siempre tuvo grandes prestaciones. Es uno de los jugadores a los que la estadística no hace justicia. Comenzó jugando como cuatro y ha terminado como el cinco con más peso en ataque. Su veteranía ha sido clave en la pista y dentro del vestuario.
Regresó a la Liga Endesa para mostrar que pocos jugadores pueden defender el perímetro como él y así lo ha agradecido la afición. Ha entendido su rol secundario y en cada día que tuvo oportunidades lo dejó todo para ayudar al equipo. El título también es la recompensa a un camino diferente y que todavía tiene un horizonte lejano.
Una lesión en pretemporada y posterior recaída le han apartado de la habitual rotación de jugadores interiores. Ha sido el jugador interior con menos minutos, pero siempre ha mostrado una fantástica actitud haciendo equipo y ayudando cuando llegaba la oportunidad, tal y como se vio en el segundo partido de la final. Sigue su idilio con los títulos.